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jueves, 28 de mayo de 2015

La Fageda gana el premio europeo Empleo para todos 2015

La Fageda gana el premio europeo Empleo para todos 2015

La Fageda Fundació ha ganado el renombrado premio europeo  Empleo para Todos, por su trabajo en facilitar oportunidades de empleo de calidad para personas con enfermedades mentales y discapacidades. La cooperativa catalana compartió el premio junto a Elite Supported Employment Agency, Ltd (Reino Unido), que da servicios de soporte a personas con discapacidades intelectuales.
La cooperativa La Fageda forma parte de la Federació de Cooperatives de Treball de Catalunya, y a través de esta entidad, de la Confederación Española de Cooperativas de Trabajo Asociado (COCETA).
Estas y las otras prácticas, que han sido nominadas, han sido evaluadas por un jurado internacional, con representantes de organizaciones que trabajan la discapacidad, expertos, miembros del Parlamento Europeo, proveedores de servicios y empleados. Destacan las buenas prácticas de apoyo al empleo de personas con discapacidad, en toda Europa, y las experiencias se incluyen en el Employment for All booklet (disponible en inglés, francés y alemán).
Los premios fueron entregados durante la conferencia de la European Association of Service providers for Persons with Disabilities, quien lo organiza, en la conferencia “Personas con discapacidad en el Empleo: inclusión a través del trabajo. Haciéndolo real”.
Los seis nominados  
Los seis nominados a los premios fueron, en la categoría de Servicios Sociales: JASS, Stewarts Care Ltd, KARE Employment Programme, KARE Organisation y Real Opportunities, Elite Supported Employment Agency Ltd  (ganador). Y en la categoría de Negocios: Accessibility for Employees and Clients, Credit Suisse, Wellnea, WELLNEA, s.r.o., y La Fageda Fundació (ganadora).
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http://www.casadellibro.com/libro-historia-de-una-locura-empresarial-social-y-rentable-la-fageda/9788415097785/2106943
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http://blog.consultorartesano.com/2014/01/11-citas-de-la-fageda-historia-de-una-locura-empresarial-social-y-rentable.html
La Fageda fabricarà gelats a l'antiga seu de la fàbrica Bodn de BadalonaComo en otras ocasiones, incluyo aquí una serie de citas extraídas del libro de Dolors González sobre La Fageda, cuyo subtítulo es Historia de una locura empresarial social y rentable. Son aspectos que han llamado mi atención y que comparto por si pueden ayudar a entender este proyecto. En mi caso han evocado otras formas de hacer, pegadas a ideas de la empresa social. Y me he acordado, cómo no, de Alfonso Carlos Morales. Va por usted, joven, esté donde esté.
Como siempre, introduzco cada cita con un breve comentario.
Empresa e ideología, un binomio importante. Una empresa con sentido, con propósito, necesita ideología y presumir de ella.
La Fageda es, pues, una empresa con fuerte ideología […]. “No existen discapacitados, sino gente con distintas capacidades. En La Fageda el énfasis se pone siempre en las capacidades; nunca en las discapacidades, porque todos servimos para algo, aunque no todos servimos para lo mismo”. […] En La Fageda se define un trabajo con sentido como aquél que está bien hecho, es útil para los demás, está hecho con responsabilidad y de forma consciente, y así contribuye al progreso y mejora del individuo como trabajador y como persona.
Una reflexión un tanto pesimista de los tiempos en que vivimos.
Cristóbal intuye que “la modernidad y el progreso por un lado van vaciando las iglesias y por el otro van llenando los supermercados y los centros de salud mental”. Todo ello le sigue recordando las ideas de Jaspers, cuando dice que “la sociedad moderna está convirtiendo a los psiquiatras y los psicólogos en los sacerdotes de los incrédulos”.
Una práctica básica para sacar lo mejor de la gente: gestionar pensando en lo mejor que pueden llegar a hacer, no tanto en lo que hacen.
El equipo de La Fageda actúa con el convencimiento de que “si tratamos a las personas como pensamos que pueden llegar a ser, les ofrecemos la oportunidad de acabar siendo como las tratamos; si las tratamos como a inútiles, las convertimos en inútiles”.
Una manera de funcionar cercana, sin grandes ambiciones, mirando a lo que tenemos a nuestro alrededor y reconociendo en ello su importancia.
Así que han de pensar en un proyecto de mayor envergadura que el artesanal, pero… ¿Cómo se puede poner en marcha una empresa como esta sin correr grandes peligros? La única opción es la de costumbre: llamar a la puerta de amigos y conocidos.
Dentro surgen también problemas, como es lógico, y reconocer que las personas son diferentes…
Hasta ahora los problemas de la cooperativa han llegado del exterior. De repente han descubierto que los problemas pueden surgir en casa. […] aprendimos la lección y aceptamos que habría diversos niveles de implicación entre los trabajadores.
Sabemos lo que sabemos y ahí fuera hay mucho conocimiento que nos puede ser útil. ¿Os suena a innovación abierta?
Algo semejante al valor o a la “inconsciencia sensata” ha sido hasta ahora el motor de la cooperativa, y gracias al sentido común y al Ángel de la Guarda de La Fageda se han cometido sólo las insensateces justas para considerarlas la excepción que confirma la regla. De hecho, cada vez que se han encontrado ante un nuevo reto, los miembros del equipo directivo de La Fageda han reconocido sus limitaciones y han buscado respuesta fuera de la cooperativa.
Más allá de la cadena de valor, la “cadena de sentido”.
En La Fageda la cadena de valor siempre ha sido siempre una condición necesaria para sobrevivir, pero no la única. Nuestra gran preocupación ha sido añadir una cadena de sentido que haga posible que todos nosotros nos sintamos útiles para los demás y formemos parte de un proyecto en el que las relaciones se basen en el respeto y el reconocimiento mutuos.
Crecimiento y crisis, un bin0mio con el que hay que convivir y entenderlo en forma positiva.
Son momentos de crecimiento del proyecto. Y crece todo. Y crecimiento a menudo es sinónimo de crisis, aunque sea una crisis de la que el proyecto saldrá muy reforzado, con estructuras lo bastante fuertes, tanto en el aspecto productivo como en el asistencia. Hay que crecer y aún no se ha encontrado la fórmula para hacerlo sin sufrimientos.
Transparentarse, puertas abiertas que disparan el orgullo por lo que se ha construido.
La Fageda empieza a anunciar en el packaging de los yogures la posibilidad de concertar una visita guiada por las instalaciones. El proyecto de la cooperativa es claro y transparente, y lo quieren explicar y mostrar a los clientes. […] la marca como un conglomerado de emociones. Pues bien, durante esta visita las emociones se desbordan.
Antes que el “puesto de trabajo”, la persona. Utopía en el mundo empresarial actual.
[…] unas personas necesitan un trabajo con sentido y La Fageda se “inventa” nuevos puestos de trabajo para ellos.
Hay muchas formas de hacer que nuestras empresas no funcionen. Una reflexión sobre la realidad de la gestión: muchas formas de hacer las cosas mal.
J. Collins en su libro Empresas que caen y por qué otras sobreviven, cita a Tolstoi cuando en su clásico Ana Karenina escribe: “Todas las familias dichosas se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera”. Buscando un paralelismo con el mundo de las organizaciones y dado que las que fracasan lo hacen cada una a su manera…

miércoles, 27 de mayo de 2015

FAO: el camino hacia la dignidad humana

http://www.fao.org/post-2015-mdg/background/post-2015-timeline/es/
http://www.revistahumanum.org/agenda/informe-agenda-post-2015/

El camino hacia la dignidad para 2030: acabar con la pobreza y transformar vidas protegiendo el planeta
Informe de síntesis del Secretario General sobre la agenda de desarrollo sostenible después de 2015 


Todo lo que es valioso en la sociedad humana depende de la oportunidad de desarrollo que se otorgue al individuo.Albert Einstein 

El presente informe se ha preparado de conformidad con lo dispuesto en la resolución 68/6 de la Asamblea General, en la cual los Estados Miembros solicitaron al Secretario General que sintetizara toda la gama de aportaciones de que se dispusiera sobre la agenda de desarrollo después de 2015 y presentara un informe de síntesis antes del fin de 2014.
Teniendo en cuenta la experiencia derivada de dos decenios de prácticas en materia de desarrollo y las aportaciones obtenidas mediante un proceso abierto e inclusivo, en el informe se presenta una guía para lograr la dignidad en los próximos 15 años. En él se propone una agenda universal y transformadora para el desarrollo sostenible basada en derechos, en que las personas y el planeta ocupan un lugar central. Se establece un conjunto integrado de seis elementos esenciales para ayudar a enmarcar y fortalecer la agenda de desarrollo sostenible y asegurar que la ambición y la visión expresadas por los Estados Miembros se comuniquen y se ejecuten a nivel de los países: a) dignidad: acabar con la pobreza y luchar contra las desigualdades; b) garantizar una vida sana, el conocimiento y la inclusión de las mujeres y los niños; c) prosperidad: desarrollar una economía sólida, inclusiva y transformadora; d) planeta: proteger nuestros ecosistemas para todas las sociedades y para nuestros hijos; e) justicia: promover sociedades seguras y pacíficas e instituciones sólidas; y f) asociación: catalizar la solidaridad mundial para el desarrollo sostenible. 


“La eliminación de la pobreza no es un gesto de caridad. Es un acto de justicia. La pobreza, como la esclavitud o el apartheid, no es algo natural, sino una creación humana y, como tal, puede ser erradicada por las acciones de los seres humanos. En ocasiones el peso de ser grande recae sobre los hombros de una generación. Ustedes pueden ser esa gran generación. Dejen que su grandeza florezca.” Nelson Mandela

La humanidad ha logrado avances extraordinarios en las siete últimas décadas. Hemos reducido la violencia y hemos establecido instituciones mundiales, un código de principios universales acordados y un rico entramado de normas de derecho internacional. Hemos sido testigos de sorprendentes progresos tecnológicos, hemos visto a decenas de millones de personas salir de la pobreza y a varios millones más lograr el empoderamiento, hemos presenciado la derrota de varias enfermedades, el aumento de la esperanza de vida, el desmantelamiento del colonialismo, el nacimiento de nuevas naciones, la abolición del apartheid, la profundización de las raíces de las prácticas democráticas y la construcción de economías 
dinámicas en todas las regiones.


“El desarrollo exige que se eliminen las principales razones que conducen a la falta de libertad: la pobreza, la tiranía, la escasez de oportunidades económicas, y la privación social sistemática, el descuido de los servicios públicos, la intolerancia y la actuación excesiva de los Estados represivos.” Amartya Sen 

La experiencia de consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio proporciona pruebas irrefutables de que la comunidad internacional puede movilizarse para hacer frente a estos problemas tan complejos. Los gobiernos, la sociedad civil y una amplia gama de agentes internacionales se unieron en torno a los Objetivos para presentar varios frentes en la lucha contra la pobreza y la enfermedad. Generaron enfoques innovadores, datos nuevos fundamentales, nuevos recursos y nuevos instrumentos y tecnologías para esta lucha. Se aumentó la transparencia, se reforzaron los enfoques multilaterales y se impulsó un enfoque basado en los resultados respecto de las políticas públicas. La aplicación de políticas públicas racionales inspiradas en los Objetivos, enriquecidas por la acción colectiva y la cooperación internacional, da lugar a éxitos considerables. En las dos décadas transcurridas desde 1990, el mundo ha reducido la pobreza extrema a la mitad: 700 millones de personas han salido de la pobreza extrema. En la década comprendida entre 2000 y 2010 se evitaron aproximadamente 3,3 millones de muertes por malaria y la lucha contra la tuberculosis salvó 22 millones de vidas. El acceso a la terapia antirretroviral para las personas infectadas por el VIH ha salvado 6,6 millones de vidas desde 1995. Al mismo tiempo, la paridad de los géneros en la matriculación en la escuela primaria, el acceso a la atención de la salud infantil y materna y la participación política de la mujer ha mejorado a un ritmo constante 



Ambiciones compartidas para un futuro común

 Todas estas contribuciones e hitos han dado lugar a un entendimiento común respecto de la necesidad de contar con una agenda universal. La humanidad enfrenta los mismos problemas mundiales, y los problemas de hoy trascienden las fronteras: aun en los países más ricos puede haber indigencia y exclusión. La universalidad implica que todos los países deberán cambiar, cada una con su propio enfoque pero con un sentido del bien común mundial. La universalidad es el atributo esencial de los derechos humanos y la justicia intergeneracional. Nos obliga a pensar en las responsabilidades compartidas para un futuro común. Exige coherencia en materia de políticas. La universalidad representa una nueva asociación mundial para el desarrollo sostenible, de conformidad con el espíritu de la Carta de las Naciones Unidas 


http://www.un.org/en/development/desa/publications/files/2015/01/SynthesisReportSPA.pdf

El Secretario General muestra en el informe su visión sobre la Agenda Post-2015 para que los Estados Miembros lo tomen en cuenta en las negociaciones previas a la Cumbre Extraordinaria de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible en septiembre de 2015.

Ban Ki-Moon subraya que la Agenda posterior a 2015 debería centrarse en ser transformadora y universal, una agenda centrada en las personas y con conciencia planetaria. El Secretario General de la ONU ve la necesidad de integrar en la Agenda Post-2015 las dimensiones económica, social y ambiental.
El Grupo de Trabajo Abierto ha preparado un documento final que recoge 17 objetivos y los Estados Miembros han acordado que estos objetivos constituyan la base principal del proceso intergubernamental de la Agenda para el desarrollo después de 2015.
  • Poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo.
  • Acabar con el hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible.
  • Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades.
  • Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos.
  • Lograr la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de todas las mujeres y las niñas.
  • Garantizar la disponibilidad de agua y su ordenación sostenible y el saneamiento para todos.
  • Garantizar el acceso a una energía asequible, sostenible, segura y moderna para todos.
  • Promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos.
  • Construir infraestructura resiliente, promover la industrialización inclusiva y sostenible y fomentar la innovación.
  • Reducir la desigualdad en y entre los países.
  • Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles.
  • Garantizar modalidades de consumo y producción sostenible.
  • Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos.
  • Conservar y utilizar en forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinospara el desarrollo sostenible.
  • Proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, efectuar una ordenación sostenible de los bosques, luchar contra la desertificación,detener y revertir la degradación de las tierras y poner freno a la pérdida de la diversidad biológica.
  • Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles.
  • Fortalecer las medidas de ejecución y revitalizar la alianza mundial para el desarrollo sostenible.
Los siguientes seis elementos se consideran necesarios para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible:
  • Dignidad: acabar con la pobreza y luchar contra las desigualdades.
  • Personas: garantizar una vida sana, el conocimiento y la inclusión de las mujeres y los niños.
  • Prosperidad: desarrollar una economía sólida, inclusiva y transformadora.
  • Planeta: proteger los ecosistemas para todas las sociedades y para las futuras generaciones.
  • Justicia: promover sociedades seguras y pacíficas e instituciones sólidas.
  • Asociación: catalizar la solidaridad mundial para el desarrollo sostenible.
En el informe se destaca la necesidad de que la sociedad civil participe en la elaboración de la Agenda Post-2015 debido a que la legitimidad del proceso dependerá del grado en el que los mensajes recibidos se reflejen en el mensaje final.
En este enlace la sociedad civil puede dar su opinión sobre el informe del Secretario General de Naciones Unidas.

Campeones en aumento de la desigualdad por LIBERTAD GONZÁLEZ el 27/05/2015

De acuerdo con el nuevo informe de la Organización para la Cooperación y Desarrollo (OECD), la desigualdad en España crecía durante la crisis más que en ningún otro país de la OECD. El informe presenta el panorama más completo hasta el momento de la evolución de la desigualdad durante la crisis, y confirma tendencias que ya apuntaban otras publicaciones de las que se hizo eco Samuel Bentolila en entradas anteriores (aquí y aquí).
http://nadaesgratis.es/admin/campeones-en-aumento-de-la-desigualdad
Desgraciadamente, los datos ofrecidos llegan hasta 2011 para la mayor parte de los países, por lo que no se puede estudiar lo que ha pasado en los últimos años. Sin embargo, más adelante argumentaré que es poco probable que el panorama haya mejorado en España durante 2012-2014.
Para medir la desigualdad usaremos el índice de Gini, que va de 0 a 1, e indica con cero máxima igualdad (todos los hogares en la sociedad obtienen el mismo ingreso) y con 1 desigualdad máxima. La evolución del índice de Gini muestra una cifra escalofriante para nuestro país: entre 2007 y 2011 la desigualdad en el ingreso de mercado de los hogares españoles creció en 8 puntos de Gini (Figura 1). Como muestra la Figura 2, España pasó en este corto período a ser uno de los países con mayor desigualdad de la OECD, con niveles muy cercanos a los del Reino Unido.
Figura 1. La evolución de la desigualdad durante la crisis en la OECD. 2011-2007
Figura1
Fuente: Adaptado de OECD (2015), In It Together: Why Less Inequality Benefits All, OECD Publishing, Paris. http://dx.doi.org/10.1787/9789264235120-en
Figura 2. Los niveles de desigualdad alrededor de 2012 en países de la OECD
Figura2
Fuente: Adaptado de OECD (2015), In It Together: Why Less Inequality Benefits All, OECD Publishing, Paris. http://dx.doi.org/10.1787/9789264235120-en
Para poner en perspectiva este aumento de la desigualdad vamos a compararlo con la evolución en otros países. Se ha hablado mucho de las posibles causas del aumento de la desigualdad durante las últimas décadas en los Estados Unidos, que para muchos economistas es motivo de preocupación. Fue ese mismo aumento de la desigualdad, entre otras motivaciones, el que desencadenó el movimiento de Ocupy Wall Street tras la caída de Lehman Brothers. Pues bien, entre 1984 y 2012 el índice de Gini del ingreso de mercado de los hogares en EEUU pasó de 0.43 a 0.51, es decir, creció en 8 puntos. Lo que en España ocurrió en 4 años en Estados Unidos llevó 18.
Hasta ahora hemos hablado del aumento de la desigualdad en el ingreso obtenido en el mercado por parte de los hogares. Esta medida no tiene en cuenta la estructura de impuestos y transferencias que alteran la distribución de la renta. En la mayor parte de los países de la OCDE esta redistribución es progresiva, es decir, hace que la desigualdad en el ingreso disponible (tras impuestos y transferencias) sea menor que la desigualdad medida según los ingresos de mercado. Como vemos en los puntos negros de la Figura 1, el Gini del ingreso disponible de los hogares creció mucho menos que la desigualdad en el ingreso de mercado. Aun así, España lidera el aumento en desigualdad también en esta medida. La tendencia se confirma con otra medida del cambio en desigualdad, el coeficiente entre los ingresos disponibles de los más ricos (pertenecientes al decil 90 de la renta disponible) y los más pobres (o el decil 10).La diferencia entre ricos y pobres en renta disponible crece un 25% en España durante este período, marcando distancias con la mayor parte de nuestros competidores. No obstante, como podemos deducir de la Figura 2, nuestros niveles de partida en la brecha entre ricos y pobres eran bajos. A pesar del rápido crecimiento nuestra economía presenta una distancia entre ricos y pobres en la renta disponible alrededor de 2012 muy por debajo de la de los Estados Unidos, aunque por encima de Francia, Italia e incluso el Reino Unido.
¿Por qué aumenta tanto la desigualdad en España durante la crisis? El informe plantea dos hipótesis interesantes. Los ingresos laborales son la principal fuente de ingresos de la mayoría de los hogares, y como Stéphane Bonhomme nos explicaba la desigualdad en el ingreso laboral en España tiende a fluctuar mucho más con el ciclo económico que en los países de nuestro entorno. Además, durante las expansiones nuestra economía genera mucho empleo que destruye rápidamente durante las recesiones, ahondando las fluctuaciones en la desigualdad del ingreso de los hogares. La figura 3 muestra que es la contracción del empleo, más que un aumento en los salarios relativos, el principal factor explicativo del aumento de la desigualdad en nuestro país. La caída del empleo durante la recesión, muy concentrada entre los trabajadores menos cualificados, contribuye al fuerte aumento de la desigualdad en los ingresos del trabajo, y a través de este mecanismo de la desigualdad en el ingreso de los hogares. Es por ello que es difícil pensar que las cifras de 2013 y 2014 vayan a reflejar un panorama más alentador. Por otro lado, es de esperar que a medida que se afiance la recuperación y empiece a caer el paro, la tendencia ascendente en desigualdad se revierta.
Figura 3. Descomposición de los cambios en el índice del Gini de los ingresos laborales.
(Cambio en puntos porcentuales para la población en edad de trabajar).
Figura3
Fuente: OECD (2015), In It Together: Why Less Inequality Benefits All, OECD Publishing, Paris. http://dx.doi.org/10.1787/9789264235120-en
La otra explicación es de tipo fiscal. El informe realiza una serie de simulaciones para entender el impacto de las medidas de política económica tomadas por los gobiernos entre 2008 y 2013 en la distribución de la renta disponible. Analizar la fiabilidad de estas simulaciones es complicado, pues el informe no presenta demasiados detalles y ofrece un análisis cualitativo de las políticas. Estos son los principales resultados. Por el lado de los ingresos, el aumento del IVA aparece como medida especialmente regresiva, seguida por el aumento del impuesto sobre la renta. Por el lado de los gastos, la reducción en la generosidad del seguro de desempleo, a pesar de la ampliación de la cobertura de las rentas mínimas de inserción, tendió también a ahondar la brecha entre ricos y pobres. En otras palabras, como veíamos al comparar la evolución del Gini de la renta disponible y el Gini de los ingresos de mercado, los sistemas de redistribución funcionaron durante la crisis, pero hubiesen hecho más para evitar un aumento de la desigualdad en ausencia de algunas de las reformas de los últimos años.

Fracaso de los paises. Entrevista con Daron Acemoglu

Por qué fracasan los países (Deusto) ha sido uno de los libros de historia y pensamiento político más importantes de este año. A través del estudio de multitud de países y momentos históricos, sus autores, Daron Acemoglu y James A. Robinson, demuestran cómo la libertad, la prosperidad y la igualdad solo se han conseguido cuando las élites han decidido –casi siempre por la presión de la ciudadanía– desarrollar leyes justas en lugar de las que les benefician sobre todo a ellas. Acemoglu fue invitado a dar una conferencia por la Fundación BBVA, y gracias a esta pudimos entrevistarle.
 http://www.letraslibres.com/revista/letrillas/entrevista-con-daron-acemoglu
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Su libro afirma que lo que explica por qué unas naciones fracasan y otras triunfan es la calidad de sus instituciones. Y eso va ligado a la calidad de las élites. ¿Por qué unas, por simplificarlo muchísimo, hacen el bien y otras no?
Cuando las élites hacen algo mal no es porque sean ignorantes. Hacen algo mal porque las beneficia, en materia de dinero o de poder político. Es un error pensar que las élites harán lo correcto porque son ilustradas o tienen asesores listos. Solo harán lo correcto si no tienen alternativa, si se les obliga, si hay exigencias bien articuladas.

¿Y qué es lo correcto?
Dar los incentivos y las oportunidades adecuados para una gran mayoría de la sociedad. En la época del apartheid, las instituciones sudafricanas daban incentivos y oportunidades a los blancos, pero no a los negros, casi el 80% de la población. Esa sociedad no va a funcionar, porque no está usando un 80% de sus recursos, y porque al eliminar ese 80% se crean muchas distorsiones.

Afirman que las élites tienden a amañar las reglas de juego en su propio beneficio. Sé que usted no lo es, pero suena un poquito marxista.
Todos hemos sido influidos por la historiografía marxista, pero hay una gran diferencia entre la teoría marxista y nuestra aproximación. La teoría marxista versa sobre la economía, la tecnología y la estructura de clase: eso determina todo lo demás. Es lo que llama la infraestructura. En cambio, si quieres simplificar lo que decimos nosotros, es al revés: las clases no existen, y la tecnología y las relaciones económicas son endógenas. Lo que importa es qué grupos son capaces de aliarse y dominar el poder político, y cómo las instituciones que conceden ese poder político dan forma a las clases, la tecnología y las relaciones económicas.

¿Qué incentivos tienen las élites para crear instituciones inclusivas, que probablemente limiten su poder?
Hay dos tipos de razones por las que esto sucede. Primero, porque se ven obligadas, y diría que es el caso más frecuente. Segundo, porque se dan cuenta de que se beneficiarán del desarrollo gradual de instituciones inclusivas. Ambos caminos son muy distintos, y las sociedades que toman uno u otro evolucionan de manera distinta. Históricamente, las élites han creado instituciones inclusivas bajo la amenaza de conflicto doméstico. La gente que no tiene poder exige más poder para protegerse o cambiar las reglas en su favor.

Además está lo que llaman en su libro “la ley de hierro de la oligarquía”. Es mucho más probable que una oligarquía sea sustituida por otra oligarquía que por un régimen abierto.
Tomemos una sociedad con instituciones muy débiles que, además, están diseñadas sobre todo para extraer recursos y permitir que los que llevan a cabo esa extracción controlen la sociedad por la fuerza. Un movimiento organiza protestas contra la élite existente. Vence y el líder del movimiento toma el poder. Continuar con las prácticas anteriores y convertirse en una nueva élite similar les resulta muy atractivo, porque todo está pensado para beneficiar a las élites, y la sociedad no tiene muchos recursos para impedirlo. Eso no significa que suceda necesariamente, pero hay incentivos para ello. Hay numerosos ejemplos históricos, desde la revolución bolchevique hasta muchas sociedades poscoloniales.

Una de las razones por las que algunos países no adoptan instituciones inclusivas, afirman, es el miedo a la destrucción creativa. Aunque sea un país desarrollado, creo que eso es lo que sucede en España. El miedo a cambiar el equilibrio de poder hace que prefiramos algo malo conocido que algo bueno por conocer.
No conozco la historia española tan bien como sus lectores, pero, al repasar periodos anteriores de la historia de España, lo que importa es la dominación del poder político, y todo lo que quite parte de ese poder encuentra resistencia aunque sea bueno para la sociedad. Ese patrón se ve en otros países que tuvieron regímenes absolutistas, como el Imperio otomano, China, Rusia o Austria-Hungría. Eran regímenes que se negaban a permitir cambios tecnológicos e institucionales, que rechazaban la introducción de ferrocarriles y prohibieron las fábricas, porque tenían miedo, no querían inestabilidad, no querían que nadie pusiera en duda su poder político. En España, después del siglo XVIII, mucha de la falta de desarrollo de las instituciones y de la economía tiene lugar porque la estructura institucional es muy débil. Es difícil saber hasta qué punto los problemas españoles se deben a la existencia de grupos de gente que bloquean el cambio, o solo a una dificultad genérica para hacer reformas. Pero, dicho esto, España tiene por lo general instituciones inclusivas y sus problemas son grandes pero perfectamente solucionables. No tiene la clase de problemas que tienen Libia o Pakistán. Debemos ser realistas.

En un artículo, se preguntaba si los bancos y los sindicatos son las nuevas grandes instituciones extractivas. Probablemente, la mitad de los españoles cree que son los bancos y, la otra mitad, los sindicatos.
No dudo de que los sindicatos tienen objetivos extractivos, especialmente ahora. Me gusta hacer una distinción entre el movimiento sindical del siglo XIX y XX, cuando los sindicatos luchaban por los derechos políticos, además de los económicos, y el de hoy, que lucha contra la tecnología y por sueldos más altos. Pero creo que, en general, los sindicatos no tienen fuerza para resistir demasiado tiempo.

¿Y los bancos? Ahora es común oír, al menos en España, que las finanzas han sustituido a la política en el gobierno del mundo.
Tienen razón. Las finanzas han desarrollado una influencia excesiva. En Estados Unidos no puedes entender las razones de la crisis económica sin comprender el papel de las finanzas, que fue clave, y no puedes entender la falta de regulación sin comprender el poder político de los grandes bancos. Pero lo mismo sucede en Europa: desde el principio se descartaron muchas soluciones razonables porque habrían perjudicado a los bancos.

La Unión Europea es una forma muy nueva de diseño institucional. Parecía funcionar muy bien, ahora parece que funciona francamente mal.
Es relativamente nueva, pero no del todo. Estados Unidos es un ejemplo de unión que pasó por las mismas fases. Naturalmente, lo distinto es que en Europa esto ha pasado contra un trasfondo que ponía las cosas muy difíciles: dos guerras mundiales, miles de años de guerras como política europea. En ese sentido, la Unión Europea es un gran éxito. Pero por supuesto tiene sus retos. También los tuvieron los Estados Unidos, que al principio intentaron lo mismo que intentó la Unión Europea, una unión con los Artículos de la Confederación, pero ocho años después estaba claro que no funcionaban y se produjo una transición hacia la Constitución estadounidense, que centralizó el poder; los estados conservaron algún poder con respecto a la economía, pero la política fiscal pasó en su mayor parte al centro y los estados endeudados podían ser rescatados. Europa tiene esta opción. Pero en todo caso esto sucede después de sesenta años de éxito. ~

Prosumidor,La tecera ola....cambios a la vista

Daniel Berehulak/Getty Images

En su libro "La tercera ola", Alvin Toffler ya nos habló del "prosumidor"... J.Monzo

The second job you don’t know you have

How self-checkouts, ATMs and airport check-ins are changing our economy.
 
20/5/15, 8:05 AM CET
 
Updated 
Technology has knocked the bottom rung out of the employment ladder, which has sent youth unemployment around the globe skyrocketing and presented us with a serious economic dilemma. While many have focused on the poor state of our educational system or the “jobless” recovery, another, overlooked factor behind this trend is the phenomenon of “shadow work.” I define shadow work as all the unpaid jobs we do on behalf of businesses and organizations: We are pumping our own gas, scanning our own groceries, booking our travel and busing our tables at Starbucks. Shadow work is a new concept, so as yet, no one has compiled economic data on how many jobs we, the consumers, have taken over from (erstwhile) employees. Yet it is surely a force shrinking the job market, and the unemployment it creates is structural. Thanks in part to this new phenomenon, widespread joblessness could become entrenched in the social landscape.
Consider what you now do yourself: You can bank on your cell phone, check yourself out at CVS or the grocery store without ever speaking to an employee, book your own flights and print your boarding pass at the airport without ever talking to a ticket agent — and that’s just in the last few years. Imagine what’s coming next.
In the modern economy, there is no bigger issue than jobs and the cost of maintaining a staff. For the vast majority of businesses, schools and nonprofits, personnel is the largest budget item. This includes, of course, both salaries and benefits. (The latter were once called “fringe benefits,” though the term “fringe” disappeared when the category outgrew anything resembling a fringe.) Hiring, training and supervising employees augment the cost of personnel, and another outlay kicks in when workers retire — pensions, annuities and, for some employers, the gigantic healthcare costs that pile up from retirement until the end of life, which has become a lengthy period as life spans stretch into the 80s and 90s.
In recent years, salaries in real dollars have either remained static or dropped for most of the labor force. But the galloping cost of benefits — one rule of thumb pegs them at 40 percent of salary — has put steady pressure on employers. Health care expenses, in particular, have driven up this line item. In the United States, health care has become an enormous, seemingly uncontrollable sector, swelling relentlessly and growing far faster than the rest of the economy — much as cancer grows, without relationship to neighboring cells.
Short of a seismic change like universal single-payer health insurance with price controls on drugs and procedures, the upward pressure on employee benefits will continue. The upshot is a strong incentive to replace full-time employees with part-time, outsourced, overseas or contract workers, who receive no benefits. Better yet, simply lay people off — or hand off jobs to customers as shadow work.
Politicians and pundits who shake their heads at the stubbornness of high unemployment rates are either overlooking or ignoring the obvious. Our economic and political system is stacked to reward businesses for discarding employees, not hiring them.
There are three main strategies for cutting payroll; two are well known. Downsizing is a classic: Lay off workers and shift their jobs to the remaining, shrunken staff. Not long ago, a nonprofit education newsletter in Boston replaced all three of its full-time staff members with one new full-time editor and a part-time assistant, who were expected to carry on — with half the previous staffing level. The remaining employees have no choice but to work more. Supposedly they feel grateful to still have jobs. Downsizing is an in-house breed of shadow work created by thinning out both senior people and support staff.
Second, automation replaces employees with machines. This has gone on for centuries, at least since the Industrial Revolution and probably longer. Automation pervades manufacturing and many service industries. Robots do not draw salaries, or belong to labor unions, or receive fringe benefits. They need maintenance, but don’t require vacation time, sick time, maternity leaves or, best of all, health insurance. Robots are impeccable “team players” with no personal agendas. They’ll work round the clock and on weekends at their regular hourly rate and never ask for raises. Hence, whenever financially feasible, businesses will substitute robotics for people.
The third, less-recognized way to cut staff is to outsource jobs as shadow work. In this model, the customers do the work, operating hand-in-hand with robots to complete transactions. The new check-in kiosk in the hotel lobby, for example, means one less person behind the desk. This pincer movement spins off unemployment that may be permanent, because technology, not the business cycle, drives it.
Historically, automation has eliminated jobs at the point of production, e.g., in factories. Shadow work instead deletes jobs at the point of sale, e.g., at drugstore checkouts. As noted, there are no hard data on this yet, but one thing we do know is that points of sale vastly outnumber points of production. The development of ever-more-sophisticated technologies only fuels the growth of new forms of shadow work, as it enables consumers to do more kinds of jobs, and more cheaply. ATMs arrived decades ago, but today, customers can do much of their banking with a handheld device.
Shadow work is squeezing out entry-level jobs that have launched countless careers. These jobs at the base of the economic pyramid pay little but lay the foundation for everything that rises above them — and as with any structure, when the foundation crumbles, the superstructure may collapse as well. Entry-level jobs provide more than a paycheck. They are the sidewalk of the workplace, the platform that allows entry to all the businesses on Main Street.
Consider my father, who in 1937 began on the bottom rung of the ladder as a messenger in a small-town bank in New Jersey. In 1963 he became president, chairman of the board and CEO after having been promoted through the ranks as a teller, bookkeeper, loan officer and executive vice president. He understood every facet of banking by the time he took the helm of the company. Contrast this with the preparation many banking executives get today: an M.B.A. with specialization in finance and a penchant for high-risk derivatives. If these bankers had gone out on hundreds of mortgage appraisals like my dad, seeing the actual houses for which they were lending money and meeting real, live borrowers, would the 2008 banking crisis have happened?
Starter positions, including summer and part-time gigs, are where young people learn how to hold down a real job. (That means a job with wages — not a volunteer job, not an unpaid internship, not an NGO project in a developing country.) This is where they learn to show up on time, appropriately dressed and groomed, with a professional attitude, and learn habits like cooperation, punching a clock, service with a smile. But how does an aspiring banker work his way up from the teller’s window if ATMs and shadow-working customers have displaced tellers? How does a secretary become the office manager and later an executive if shadow work eliminates support staff — so there are no secretaries?
For those without education and skills, these low-level positions often are their careers. If such jobs vanish, a throng of unemployed young people will find themselves with little money and too much spare time. This is a dangerous development in any society. Unrest and violence throughout the Arab world have erupted from streets teeming with young men lacking jobs — angry youth who congregate online through social media. Such mobs can become unruly. In 2003, the dissolution of the Iraqi army put 400,000 young men out of work, triggering a bloody insurgency that still continues. In today’s global village, where citizens network and congregate in political flashmobs, we cannot risk creating an immense underclass of idle youth.
Yet this is exactly what we are doing. Young people aged 15 to 24 make up 17 percent of the global population but 40 percent of the unemployed, according to the World Economic Forum. In 2013, their rate of joblessness (12.6 percent) was about triple the worldwide adult rate of 4.5 percent. Youth unemployment has reached 17.1 percent in North America, 21.4 percent in the European Union, 14.3 percent in Latin America and the Caribbean, 27.9 percent in North Africa, 26.5 percent in the Middle East and 9 percent in East Asia.
In some countries, the better-educated may be psychologically deflated as well, as they’ve been told that education guarantees a successful career but are finding that’s not true. Many hold college and graduate degrees and even have “hard” skills like computer training, yet must move back in with their parents. In the United States, students float from internship to internship to degree program, as worthwhile salaried jobs remain scarce. Emily, at age 28, has moved in with her retired parents in downtown Boston. After earning a college degree in psychology from the University of Virginia, she hopped from one internship to another in fields including advertising and market research. She is now completing studies to become a licensed physician assistant, hoping that this recognized “hard” skill will finally begin a career for her.
Unfortunately, shadow work may be one obstacle that keeps this generation economically disabled. They can get stuck doing internships for years and find that they’ve only been spinning their wheels doing shadow work instead of building a career.
Yet all is not lost. While shadow work eliminates some jobs, it spins off others. For example, let’s reconsider the robotic gasoline pumps that have replaced pump jockeys, those unskilled teenagers who once filled gas tanks. The advent of self-service pumps also creates new jobs, like designing, manufacturing, installing and maintaining the robotic pumps. Furthermore, the charge-card data on gasoline sales gets uploaded via satellite to financial institutions, a process that needs technical and business oversight and employees to do it. Similarly, while Orbitz and Kayak.com reduce travel agencies’ business by transferring shadow work to customers, such websites also produce jobs for web designers, software engineers, online marketers and advertising executives.
Skilled jobs of this kind require education and technical training. Their salaries are a distinct upgrade over pump-jockey pay. But to cash in on the opportunities, we must renew our educational establishment, gearing it to the kinds of expertise the emerging workplace rewards. The information economy favors job applicants with technical skills and facility in the digital realm. “People” skills will also be rewarded in growth sectors like home health care. Even there, however, knowing the ropes of the health-insurance system and the complexities of pharmaceutical treatment will become more and more salient. Paradoxically, careers that depend on physical expertise, from hair styling to orthopedic surgery, may be among the most secure, as new software is unlikely to supplant the services such professionals provide.
The future of entry-level work remains a conundrum. Those who lack education or technical training could find themselves permanently frozen out of the job market, as robotic technology automates much of manufacturing and repetitive tasks, and shadow-working consumers take on jobs that are easily learned, like scanning bar-coded purchases. There will be fewer chances to start a career without some kind of skill to offer employers, as “on-the-job training” becomes something done not by salaried staff, but by you — and other shadow-working customers.
Craig Lambert (craiglambert.net) is the author of Shadow Work: The Unseen, Unpaid Jobs That Fill Your Day (now on sale by Counterpoint Press), from which this article has been adapted.

Sor Lucia separatista

¿Ha Manifestado usted en varias ocasiones que es una independentista. Cree que el proceso soberanista -separatista- tiene un buen rumbo ahora mismo? 
Yo Confío mucho en el presidente Artur Mas. Pienso que es una persona que sabe hacia dónde va y que ha liderado muy bien el proyecto -separatista-. Pero mientras caminamos hacia la independencia, que parece que la mayoría de los catalanes quieren, no podemos pasar por alto que sólo seremos un país libre e independiente con toda la dignidad si ponemos en el centro las personas y no el capital. Creo que el proceso hacia la independencia ha descuidado el proceso social."
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Sor , esta relacionada con la fundacion que es vicepresidenta la mujer de Mas, fund Oriol, todo queda entre familia como siempre.

Las personas que suman adelante, las personas frentistas, que separan, no tienen mi apoyo

Empezó muy bien dedicándose a los problemas sociales, pero metiendose en política creo que comete un error

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