traductor

martes, 25 de noviembre de 2014

Perdiendo el tren de la cuarta revolución industrial ? H.H.

No perdamos el tren de la cuarta revolución industrial


Decía Cicerón que el que olvida su pasado está condenado a repetirlo. Estamos asistiendo a una nueva revolución industrial, y está en nuestras manos aprovecharla o dejarla pasar como otras veces en nuestra historia. Las anteriores surgieron como resultado de importantes cambios sociodemográficos, unidos a importantes cambios tecnológicos. En este momento nos encontramos en una confluencia similar de cambios sociales y de unas innovaciones también rompedoras. Es decir, la Cuarta Revolución Industrial no es un rumor;ya está aquí.
El futuro de España pasa por afrontar, como una necesidad inminente, el enorme reto de no perder el tren de esta revolución, ni incurrir en errores pasados, en los que no supimos adaptarnos a tiempo a los cambios. Esta vez debe ser diferente, porque contamos con los recursos para ello y un buen punto de partida: sociedad 4.0 altamente conectada e informada, empresas punteras y referentes internacionales, mirada puesta más que nunca en el exterior y una gran competitividad.
Las tres revoluciones anteriores fueron dinamizadas por el desarrollo de nuevas tecnologías aplicadas al desarrollo industrial (máquina de vapor, motor diésel y electricidad o microelectrónica, informática y robótica en la tercera revolución.). Trajeron la redefinición de procesos productivos, la organización de las empresas y la consolidación de la globalización (llegando a todos los sectores), y sobre todo, un nuevo mapa de liderazgo mundial. Hablar hoy de Cuarta Revolución Industrial es hablar de valor añadido, futuro, creación de empleo, efecto tractor, innovación... En definitiva, del modelo productivo que queremos para nuestro país.
La característica distintiva de esta reindustrialización es la digitalización, un puente de dos direcciones que une esa sociedad y tecnología 4.0 y que conecta el mundo físico con el mundo virtual. Además, permite trabajar en ese mundo digital sacando el máximo provecho de esas nuevas tecnologías, para después, devolver esos resultados al mundo físico para provecho de personas, empresas y administraciones.
La digitalización puede afectar y transformar muchos sectores: están empezando a aparecer las llamadas smart factories, que están utilizando ya todas estas nuevas ventajas tecnológicas. Permiten incorporar personalización de las características de cada producto para un cliente en el diseño, la configuración, la producción, la operación e incluso en el reciclado de un producto.
Pero no sólo afecta a la industria de la fabricación, también está revolucionando la forma en la que entendemos los negocios. Hoy empresas tecnológicas están cambiando diversas industrias. La hotelera y la del taxi son ejemplos claros. Se encaminan hacia unaeconomía colaborativa, en la que crean comunidades de usuarios y proveedores, cambiando completamente sus sectores. También es cierto que se necesita avanzar en la legislación pertinente.
A partir de la digitalización, hoy nos encontramos con una serie de innovaciones tecnológicas que cambiarán la industria tanto o más de lo que internet lo está haciendo con los medios, los negocios, el ocio y la publicidad en la última década. Esa tecnología 4.0 está marcada por cuatro tendencias muy diferenciadas: un nuevo estilo de IT, representado por el BigData, el cloud, la movilidad y la seguridad; por el internet de las cosas y de los servicios; por el mundo digital 3D; y por una tecnología que se preocupará más que nunca de ser sostenible y velar por la escasez de recursos.
En definitiva, debemos trabajar en una línea que yo llamo digitalizar y reindustrializar para ganar, diseñando una industria fuerte y sólida, a la vez que innovadora y diferenciada. Una industria 4.0 conectada con una sociedad 4.0 que aproveche las enormes posibilidades que las nuevas tecnologías aportan a los procesos de gestión, diseño, fabricación y comercialización. Una industria que aborde las necesidades reales de la sociedad de hoy y de la futura y que marque las pautas de la reindustrialización, y con ello del liderazgo de nuestra economía y nuestro progreso como país. De esta manera no repetiremos errores del pasado y viajaremos en el vagón más importante del tren de la Cuarta Revolución Industrial.
Helena Herrero es presidenta de HP para España y Portugal.

Viejas politicas, nueva comunicación en red ¿nuevo mk politico?





La vieja elección de Podemos

24 nov, 2014 -  - @kanciller


En marzo de 2013, Unión del Pueblo Navarro tuvo un congreso trascendental en el que Yolanda Barcina, asediada por los escándalos de Caja Navarra y sin socios parlamentarios, se enfrentó al sector crítico de Alberto Catalán. A los congresos de UPN pueden asistir y votar cualquiera de sus 5.300 afiliados y, tal como dijo la presidenta, esperaba una máxima participación porque “aquí es todo muy abierto, el afiliado es muy libre de colocar las cruces y las listas no son cerradas”. Lo cierto es que la participación fue baja pero el margen estuvo muy ajustado; 871 votos para Barcina (51%) frente a los 795 de Catalán (47%), y con varios recuentos mediante. Sin embargo, lo llamativo fue que el sistema de listas abiertas, con tantas cruces como cargos a repartir, hizo que toda la ejecutiva menos uno estuviera compuesta por la gente de Barcina. La oposición fue laminada en los órganos de dirección.
En noviembre de 2014, Podemos tuvo que elegir un Consejo Ciudadano, 62 miembros a los que luego se incorporarán los 17 secretarios generales autonómicos. El sistema de votación se realizó a través de una aplicación de internet (empresaAgora Voting) y permitía bien marcar a tantos candidatos como puestos había en juego o bien dar apoyo al conjunto de la lista. El resultado es conocido: retirada de la lista alternativa liderada por Pablo Echenique con críticas al sistema, participación del 47% del censo, elección de Iglesias por casi un 90% de los votos, y un resultado donde el menos votado de la lista de Iglesias tiene 75.131 votos mientras que la más votada del resto de listas logra solo 5.337 votos. El equipo del secretario general entra en pleno y, por supuesto, cualquier paralelismo con el caso de UPN es mera coincidencia… o no.
Un sistema viejo como el mundo
Hagamos un poco de arqueología electoral. Cuenta Josep M. Colomer, en un libro clásico, que en la Europa del siglo XIX los sistemas electorales solían basarse en distritos multi-nominales mayoritarios, donde el votante podía distribuir un número de votos equivalente al número de diputados a elegir. Es decir, como si en las Elecciones Generales se pudiera marcar a 36 candidatos por el distrito de Madrid y fueran elegidos los candidatos que más votos sacaran. Había, además, la curiosidad de que cuando el rentista con derecho a voto iba al colegio electoral no había algo así como una cabina o una papeleta estandarizada. Lo normal era que el votante anotara allí mismo sus candidatos o trajera los nombres escritos de casa.
A medida que las elecciones fueron haciéndose una práctica más regular, y los partidos empezaron a ser más competitivos, el sistema fue evolucionando. Muchos candidatos del mismo distrito tenían intereses comunes o eran colegas en el parlamento, así que comenzaron a pedir el voto no solo por sí mismos sino también por sus aliados. Para ello comenzaron a seguir una peculiar estrategia: hacer papeletas con su nombre y el de sus aliados ya impresas. Habían nacido las listas cerradas y bloqueadas. De esta manera las listas ayudaron al germen de los partidos cohesionados. Todos los diputados del distrito, gracias a que las listas se fueron extendiendo, recaían para el partido que obtenía la mayoría simple –cuyos integrantes coincidían casi a la par en votos—. Mientras, los candidatos independientes entraron en vías de extinción, excluidos por un sistema en el que las minorías quedaban fuera.
Ante esta situación, los sistemas electorales se reformaron. En muchos países se optó por partir los distritos en unipersonales, a veces también con cambio a sistema de dos vueltas. Al menos había la garantía de que la mayoría quedaba acotada a intereses territoriales. En otros países lo que se hizo, a veces pasando por la fase anterior, es dejar de lado el sistema mayoritario y cambiar a modelos proporcionales. Con Bélgica, en 1899, arranca el contagio de esta opción en la Europa continental, de forma que se garantizaba la representación de las minorías. Por último, en algunos países se optó por establecer voto limitado. Esto es,  básicamente, lo que tenemos en el senado español, donde podemos marcar una cruz menos que los senadores a repartir (por ejemplo, en las provincias que eligen cuatro senadores, votamos tres), con lo que sabemos que la oposición siempre conseguirá algún espacio (el senador restante).
El sistema mayoritario con tantas cruces como escaños a repartir es lo que se conoce como “voto en bloque”, y aunque en algunos distritos de Reino Unido se usó hasta los 50, hoy apenas persiste, y solo podemos encontrarlo en países tan democráticos como Laos, Siria o Líbano.
El bonapartismo amable
Siempre que se habla de primarias y elección dentro de los partidos hay que enfatizar que el diablo está en los detalles. Al menos, en dos aspectos: el selectorado (quién elige) y las reglas de elección (cómo se elige). Cada una de estas dos decisiones puede beneficiar a unos u otros sectores del partido, con lo que hay que hacer el dilema explícito (más información aquí). Vuelvo al caso de Podemos porque viene a cuento.
Respecto a quiénes eligen, sabemos que las decisiones de composición de órganos internos pueden darse a través de mecanismos de congresos con delegados o con sistemas más abiertos. Lo normal es que incluso cuando las primarias sean abiertas totalmente, se entienda que los órganos internos son votados por militantes, pero eso varía según partidos. Sin embargo, igual que pasa con las primarias, cuanto más abierto está el censo más se nota la asimetría de los recursos. En el caso de Podemos se ha hablado claramente del “recurso mediático”. Es lógico que la mayoría de la gente fuera de los círculos no tuviera ni tiempo (ni ganas) para conocer a todos los candidatos al Consejo o las propuestas de Vista Alegre. Quizás las fuerzas internasestuvieran más igualadas. Aunque otros candidatos pudieran ser populares activistas dentro de los círculos locales, si no iban en la lista oficial se quedaban sin el efecto arrastre de quién puso su cara en la papeleta.
Lógicamente, quien tiene capacidad de monopolio siempre está a favor de la libre competencia, luego cuanto más abierto es un censo en participación, si no se regula la neutralidad del aparato (en partidos clásicos) o los recursos entre facciones (en partidos nuevos), más riesgo hay de que veamos dinámicas bonapartistas. Esto no es algo nuevo; al contrario, sabemos que la mayoría de los candidatos respaldados por los aparatos ganan las primarias. Como advierte con mucho tino Katz, cuando se hacen sistemas abiertos, pero se centraliza su control, lo normal es que haya un electorado amplio pero desorganizado. Así, en apariencia el partido es muy democrático pero en la práctica esta palabra está vacía de contenido.
Respecto a las reglas, y conectando con lo que hablaba arriba, cabe decir que cuando existe un sistema de voto en bloque la oposición queda como minoría permanente sin representación. En el caso de Podemos, la aplicación de internet permitía directamente marcar el apoyo al conjunto de la lista o “voto en plancha”, con lo que a efectos prácticos ha operado como un sistema mayoritario puro con lista cerrada. Si eso se suma a la dinámica anterior que imponen la desigualdad en recursos, el resultado es de todo menos sorprendente. Es cierto que es importante que haya equipos cohesionados, y que el sistema de Voto Único Transferible que proponían los críticos hacía perder totalmente el control sobre quienes saldrían escogidos. Sin embargo, limitar el voto como en el Senado, o garantizar un mínimo a listas alternativas (como hace el PSOE con delegados a Congresos), podría haber servido para garantizar algo más de pluralismo. Claro, si es que eso se considera deseable.
La nueva y la vieja política
Nadie puede cuestionar que Podemos es un partido dirigido por politólogos curtidos en la vida dentro de partidos y asambleas. Saben perfectamente cómo configurar las reglas para controlar la organización de arriba a abajo. Además, es indudable que han sabido vender con maestría el discurso de ser una organización democrática, presentándose como más horizontal que cualquier otro partido, aunque sea aupada sobre una sola cara. Sin embargo, ya se ha visto que a efectos reales algunas de sus prácticas se asemejan mucho a las de otros partidos más que viejos.
Hay quien me repite que este es un tema menor y que todo queda subordinado a la estrategia para ganar. Algo así como dar plenos poderes para el cirujano de hierro. Sin embargo, no deja de ser un paradójico que cuando todo el leitmotiv de muchos es que estamos como estamos porque los partidos son opacos y jerárquicos, se acepte, cuando van contra lo que no me gusta, que alguien incurra en las mismas prácticas. Y más sorprendente todavía es la candidez con la que algunos piensan que las decisiones que se toman ahora son irrelevantes respecto a cómo las organizaciones permanecen y gobiernan en el futuro. En fin. Yo aquí lo que veo es mucha política de la clásica.
http://politikon.es/2014/11/24/la-vieja-eleccion-de-podemos/

2-¿Qué puede decirle el pensamiento de red a los debates actuales en torno al poder, los partidos y los movimientos? 
Entrevista con Margarita Padilla, hacker e ingeniera informática
http://www.eldiario.es/interferencias/Maquina_electorales-hegemonia-poder_distribuido_6_327277271.html

3-Aclaraciones de Navarro y Torres sobre el programa económico de Podemos:
1) Nuestra visión de la renta básica no es la de salario ciudadano universal sino la que indica que se establezca el derecho a percibir un ingreso garantizado por parte de todas las personas que por causas ajenas a su voluntad estén en situación de pobreza.
2) No es verdad que hayamos propuesto la jubilación a los 60 años. Nosotros proponemos que la jubilación se reconozca como un derecho legal y que se reestablezca a los 65 años con carácter general pero flexibilizando dicho criterio en función de la naturaleza del trabajo realizado, algo que ya existe en países como Estados Unidos.
3) Tampoco decimos que la deuda no tenga que pagarse. Sí decimos que debe auditarse y que aquella que se haya generado por medios irregulares o ilegítimos debe renegociarse o, si llegara el caso y como ha ocurrido en otros muchos países incluso avanzados económicamente y momentos de la historia, repudiarla. Y como la experiencia muestra que la inmensa mayoría de la crisis de deuda como la nuestra ha acabado con algún tipo de reestructuración o impago, proponemos que España se prepare para hacer frente a ese tipo de situaciones que, a nuestro juicio, es muy probable que se den, no solo en nuestro país sino también en otros de la Eurozona. Una percepción compartida por otros economistas de gran prestigio como el Premio Nobel Joseph Stiglitz o los directores del prestigioso Center for Economic and Policy Research de Washington Dean Baker y Mark Weisbrot, y sin olvidar que a raíz del problema argentino hasta el FMI prestó apoyo a su gobierno para llevar a cabo la reestructuración.
4) Una de nuestras propuestas centrales para reducir el paro y crear empleo es aumentar la masa salarial y la demanda y hacer que el sector público aumente la inversión en la subdesarrollada y subfinanciada infraestructura social. Sabemos, por ejemplo, que si España tuviera una persona de cada cinco, como tenía Suecia en 2010, en los servicios públicos -de los cuales la mayoría son los del Estado de Bienestar- en lugar de una de cada diez, tendríamos más de tres millones y medio de empleos adicionales en nuestro país, eliminando una buena parte del desempleo. Esta inversión se puede financiar si se consigue que los ingresos públicos se correspondan con los estándares de nuestro entorno más avanzado, lo cual a su vez es posible si se combate con eficacia el fraude y la elusión fiscal y se hace una reforma fiscal auténticamente (y no solo nominalmente) progresiva.
5) También se ridiculizaron otras dos de las propuestas que venimos defendiendo desde hace tiempo con el fin de garantizar el acceso al crédito de empresas -sobre todo medianas y pequeñas- y familias. Una, en la misma línea que el Premio Nobel Stiglitz, consistente en nacionalizar sectores de la banca en lugar de rescatar tanto a la privada. Y otra, orientada a aumentar el sector bancario público, muy escaso en comparación con el de otros países de la Eurozona.

España debe ensayar su propio modelo económico y social pero debe aprender de lo que se ha hecho en otros países en donde se ha avanzado más y mejor en la satisfacción de las necesidades de la mayoría de la población

Y creemos que el mayor obstáculo para ello es que los grandes centros de poder económico y financiero tienen en nuestro país una influencia inusitada. De ahí nuestra simpatía hacia los partidos y movimientos que vienen haciéndoles frente para tratar de establecer condiciones de mayor democracia, justicia y bienestar.

Construyendo-Construïm UDC la etica, las personas

"El tempo político es necesariamente más lento que el mediático, por lo que aun es prematuro hablar de Construïm como una entidad con futuro electoral. De momento se está en la fase del debate de ideas. 
Una puesta en común que se quiere fundamentado en los valores cristianos y que tiene como objetivo "las personas", ha aseverado Duran." 

El líder de UDC, Josep Antoni Duran i Lleida, ha presentado hoy "Construïm", plataforma con la que busca "reencontrar" la centralidad política con aportaciones de entidades y personas ajenas al partido, "se sientan españoles o catalanes", para debatir cuestiones sociales más allá de la independencia.


http://www.europapress.es/catalunya/noticia-duran-plantea-plataforma-transversal-debate-construir-pais-sociedad-20141123141746.html

Què hauria dit Ernest Lluch en aquests temps? L.Foix

Què hauria dit Ernest Lluch en aquests temps? Avui fa 14 anys que era abatut per les bales d’ETA al garatge de casa seva, a l’Avinguda de Xile, cap a les onze de la nit. L’havia acompanyat a casa en sortir del programa Cafè Baviera que dirigia amb gran encert i èxit Xavier Bosch. Havíem parlat del Barça, de la Reial Societat i de tantes coses referides al futbol. Com cada dilluns durant un any.
Abans d’abandonar el cotxe conversàvem uns minuts. Li vaig dir que no anés al País Basc el cap de setmana perquè ETA seguia matant i ell podia ser un objectiu. L’Ernest dissimulava la por que duia al cos. Havien matat a Barcelona feia poc i ho seguia fent en altres llocs.
Si anava a Donosti podia donar pistes als assassins que detestaven el seu discurs dialogant, culte i racional. Hi he d’anar perquè hi estic compromès, em contestà. En unes hores el matarien a uns cent metres des d’on parlarem per última vegada.
El que diria avui Lluch seria el que pensaria. Era un esperit lliure que va perdre posicions polítiques dintre del socialisme perquè el que deia i escrivia no agradava tothom. I menys a qui més manava.

A Lluch l’assassinaren perquè feia nosa, perquè era un pont de diàleg entre bascos i espanyols, entre els bascos, entre catalans i bascos, entre els d’aquí i els d’allà. El van matar perquè s’expressava amb racionalitat sense que els altres, ningú, hagués de renunciar a les seves pròpies conviccions.

Hauria passat un parell de dies tancat en una biblioteca, hauria pensat, i hagués escrit un article a La Vanguardia convidant a la concòrdia entre les parts confrontades. Lluch era un polític intel·lectual, un economista que estudiava història, que feia recerca, que tenia una il·limitada curiositat per tot el que afectava al nostre país i a la seva gent. Irònic i càustic, era implacable amb els que volien imposar criteris polítics, socials o econòmics irracionals.
Si Lluch hagués mort en accident de trànsit l’impacte no hauria estat tan fort ni hauria reunit a centenars de milers de catalans al Passeig de Gràcia per retre-li homenatge. A l’Ernest el mataren per les seves idees i per les seves conviccions humanistes i democràtiques. Era un catalanista amb criteri propi que sabia nedar contra corrent. Tenia una forta personalitat.

Entre la rigidez y la astucia vs Ortega y Gasset vs Foix


Las visitas no importan tanto como las políticas. Mariano Rajoy no puede practicar el hermetismo dialéctico ante un problema que lo tiene que abordar deprisa y corriendo antes de salir para Australia, desde la misma Australia y a su regreso a Madrid. Responderá la carta de Artur Mas y el día 29 se dará una vuelta por Barcelona para hablar de “las cosas que verdaderamente importan a los catalanes”.

Después de cuatro manifestaciones masivas para pedir una votación que se celebró sin garantías democráticas, pero se celebró, el 9 de noviembre ha llegado el momento de suavizar las relaciones glaciales entre Mariano Rajoy y Artur Mas. No será fácil si la Fiscalía General del Estado pide una querella contra el president catalán. Durante meses, el president de la Generalitat ha actuado por la vía de los hechos, con astucia y determinación, mientras que el presidente del Gobierno daba golpes de Constitución como respuesta a las repetidas movilizaciones catalanas.
El debate entre los intereses de Catalunya y los del resto de España está latente desde antes de la restauración canovista y ha aparecido con episodios reivindicativos potentes cada vez que el Estado español ha dado muestras de fatiga y fragilidad.
Hace diez años, José María Ridao, ensayista y diplomático, recogió en un breve volumen los discursos que Manuel Azaña y José Ortega y Gasset pronunciaron en mayo de 1932 con ocasión del debate sobre el proyecto de Estatut en las Cortes Constituyentes de la Segunda República. Qué diferencia de nivel político e intelectual si comparamos aquellos textos con los pronunciamientos que escuchamos hoy sobre el mismo tema. La pasión mediática y las posiciones irreductibles no han cambiado.
Azaña defendía la causa catalana y Ortega no quería hablar en términos de soberanía “porque no nos entenderemos”. La cuestión catalana era y sigue siendo el principal problema para asegurar desde el Estado la convivencia armónica de los pueblos hispánicos. Decía Azaña que “la diferencia política más notable que yo encuentro entre catalanes y castellanos está en que nosotros los castellanos lo vemos todo en el Estado y donde se nos acaba el Estado se nos acaba todo, en tanto que los catalanes, que son más sentimentales, o son sentimentales y nosotros no, ponen entre el Estado y su persona una porción de cosas blandas, amorosas, amables y exorables que les alejan un poco la presencia severa, abstracta e impersonal del Estado”. Azaña cambiaría sustancialmente el discurso cuando se estableció en Barcelona como presidente de la República después dels Fets de Maig de 1937.

No es cuestión de visitas, cartas o encuentros programados o de reformas constitucionales. Previamente, hay que crear una atmósfera de relaciones y de reconocimientos mutuos si se quiere seguir adelante sin romper las vajillas respectivas.

Ortega sabía que Catalunya necesitaba un acomodo en España y pedía corregir con urgencia el modo cómo se había planteado el problema hasta entonces. Mucho radicalismo, insultos y griterío que no conducían a nada. Sin ambages ni eufemismos, decía, hay que invertir los términos: “en vez de pretender resolverlo de una vez para siempre, vamos a reducirlo, unos y otros, a términos de posibilidad, buscando lealmente una solución relativa, un modo más cómodo de conllevarlo”.
Decía Santiago Carrillo en la presentación de un libro-conversación entre Ernest Lluch y Marçal Sintes, antes de ser asesinado, que Lluch pretendía una España en la que todos nos pudiéramos sentir cómodos. Miguel Herrero de Miñón, participante en el acto, expresaba las ideas de reconocimiento a Catalunya, tantas veces expuestas en las páginas de este diario.


El sistema comunitario catalán, afirmaba Vicens Vives, derivado del concepto pactista de su mentalidad jurídica, conducía de este modo a un pluralismo político. En cambio, Castilla “rechazaba esta posibilidad apurando el dilema, ya planteado a la muerte de Fernando I y de Alfonso VII, de unidad o separación respecto a los leoneses. Eran dos concepciones distintas de la organización peninsular, que deberían enfrentarse a lo largo de los siglos”, hasta el día de hoy.
La manifestación en forma de votación del 9-N no alcanza a lograr una independencia clara en un referéndum si se celebrara hoy.
Artur Mas está más solo que nunca desde que se aceleró el proceso hace ahora dos años. ERC ha manifestado que no irá del brazo en una lista unitaria y Unió Democràtica se puede descolgar de la federación si la idea del partido del president se va abriendo paso. Algo parecido le ocurre a Rajoy que es contestado en privado por miembros de su propio gobierno sobre cómo ha llevado este litigio. El fuego amigo fue especialmente devastador desde la noche del día 9 hasta que fue empujado a hablar a la prensa antes de partir hacia Australia.
Lo más racional sería dar pasos hacia una aproximación inmediata en cuestiones económicas y de pacto fiscal sabiendo que la ruptura, en cualquier caso, no sería cuestión de meses sino más bien de años. Pronto se abrirán las urnas que expresarán ideas que no se quieren escuchar. En un año, los principales actores de esta confrontación podrían estar en la oposición o en su casa. Son cosas que pasan.
Publicado en La Vanguardia el 19 de noviembre de 2014
http://www.foixblog.com/2014/11/19/entre-la-rigidez-y-la-astucia/

lunes, 24 de noviembre de 2014

La eterna adolescencia de las pymes españolas

La eterna adolescencia de las pymes españolas

  • Si el tejido empresarial ganara tamaño, y tuviera más presencia fuera, nuestro país sería un 15% más productivo


El tejido empresarial español es como una constelación con muchas estrellas de tamaño medio: pequeños luceros en un firmamento donde compiten con grandes astros que les hacen sombra y les impiden brillar. Según los empresarios del Consejo Empresarial para la Competitividad, uno de los obstáculos en el crecimiento en nuestro país es la excesiva fragmentación y polarización del tejido empresarial.
El problema es que hay muchas microempresas poco productivas y pocas grandes que generen mucha riqueza y tengan una presenciainternacional. En España existen alrededor de tres millones de compañías, de las que sólo 24.000 tienen más de 50 empleados y sólo 3.800 cuentan en sus plantillas con más de 250 personas. En total más del 60% de los asalariados españoles trabajan en empresas de menos de 50 personas.
Esta elevada concentración del empleo en las constelaciones pequeñas con una limitada capacidad de exportación merma la productividad y hace que el nivel de innovación de nuestras compañías no esté al nivel de otros países, lo que se percibe, según explica Michavila, «en los malos datos de las patentes españolas».
«En las Pymes son pocos los dirigentes que tienen una formación superior. La mayoría son empresarios hechos a sí mismos que han construido su carrera a base de trabajo y esfuerzo, movidos por intuición, pero con un déficit de conocimiento académico», explica a MERCADOS el experto en gestión y política universitaria.

Dar el salto fuera

Esto ha impedido que muchos grupos no hayan dado el salto a la galaxia internacional. Según el Consejo para la Competitividad,crecer en tamaño tiene muchas ventajas pues las compañías grandes se aprovechan de la economía global, contratan a trabajadores con más formación y, gracias a que participan en el comercio exterior, son mucho más competitivas.
El grupo propone una serie de medidas que, si se aplicaran, podría crear alrededor de 330.000 empleos en los próximos cuatro años. El reto pasa por «lograr que el tejido empresarial gane tamaño y alcance el de países de referencia». En España sólo el 0,8% de las compañías son medianas y grandes, la mitad que la media de Alemania, Francia e Italia.
El objetivo sería duplicar el número de pymes de más de 250 empleados y aumentar un 60% el de empresas medianas de no más de 250 trabajadores. Si el tamaño medio de las empresas se igualara al nivel de Alemania, España sería un 15% más productiva.
El Consejo apuesta por cambiar el marco regulatorio actual para eliminar los obstáculos -burocráticos y legales- que se encuentran las compañías pequeñas a la hora de crecer. También habría que mejorar su financiación y estimular la competencia entre ellas.

Más innovadoras

Los empresarios proponen reducir el coste de creación de un nuevo grupo y que se incentive fiscalmente su crecimiento.También que se fomente la transferencia tecnológica, lo que impulsará la cultura del crecimiento y la innovación. En este sentido,apuestan por la creación de plataformas para que las pymes contraten servicios tecnológicos a institutos de gran tamaño y por «una profesionalización de los cuadros de mando».
Como apunta Michavila, mejorando la cualificación de la cúpula de los grupos se mejorarán las condiciones para salir al exterior. El Consejo cree indispensable dar continuidad al papel de las exportaciones como motor de crecimiento: que las pymes que han empezado a vender fuera en los últimos años se consoliden y las que aún no han salido del cascarón rompan por fin la corteza.
Según el documento del grupo de empresarios, si se aumentara en 35.000 el número de empresas exportadoras regulares se podrían crear 700.000 puestos de trabajo. Otra clave es lograr que la universidad y la empresa estén más conectadas. «La capacidad innovadora de una compañía es directamente proporcional a la capacidad de investigación que tienen los centros educativos. Que una pyme esté dispuesta a admitir estudiantes de prácticas le da una permeabilidad maravillosa», explica Michavila.
http://www.elmundo.es/economia/2014/11/08/545d3e9bca4741d36f8b4579.html?cid=SMBOSO25301&s_kw=facebook

Rusia ¿fuera del gobierno mundial?

Rusia ¿fuera del gobierno mundial?

La vuelta de Moscú a la gobernanza global depende de un pacto sobre la OTAN y la UE

 La exclusión de Rusia del Grupo de los Ocho (G-8) y ahora, según parece por la espantada de Vladimir Putin en Brisbane, también del Grupo de los Veinte (G-20), puede alterar el equilibrio europeo y mundial. El actual imperio ruso fue miembro del G-8, que es lo más parecido a un gobierno mundial que haya existido nunca, desde 1997, y del G-20, desde su fundación en 2008.
Cuando se creó a principios del decenio de 1970, el Secretario de Estado de EE.UU., Henry Kissinger, proclamó que el G-7 “provee una especie de directoire (sic) político de las democracias industriales… y lanza una nueva era de cooperación económica y política institucionalizada entre las democracias”. En coherencia con ello, el G-7 no consideró la candidatura de la China dictatorial. Sin embargo, tras la disolución de la Unión Soviética en 1991 y durante el periodo inicial de liberalización, el G-7 celebró una serie de reuniones pos-cumbre con el líder electo de la nueva Federación Rusa, Boris Yeltsin, como “invitado especial”. Tras la reelección de Yeltsin como presidente de Rusia en 1996, el presidente de EE.UU. Bill Clinton tomó una iniciativa. En sus propias palabras: “Le dije a Yeltsin que si aceptaba la expansión de la OTAN y el acuerdo OTAN-Rusia, yo me comprometería a no estacionar prematuramente tropas o misiles en los nuevos países miembros y a apoyar la candidatura de Rusia en el nuevo G-8, la Organización Mundial de Comercio y otras organizaciones internacionales. Hubo acuerdo”.
Concretamente, algunos antiguos miembros de la Unión Soviética (Estonia, Letonia y Lituania) se convirtieron en miembros de la OTAN y más tarde de la Unión Europea (UE), al igual que ocurrió con otros países que habían estado bajo control estratégico soviético en el Pacto de Varsovia (Polonia, República Checa, Hungría, Eslovaquia, Bulgaria y Rumania). De este modo, la OTAN y la UE extendieron enormemente sus límites orientales. En aquel momento, Ucrania fue dejada fuera del acuerdo e implícitamente bajo la influencia del imperio ruso, al igual que Moldavia, Georgia y otras antiguas repúblicas soviéticas, pero sus poblaciones están divididas acerca de su afiliación imperial favorita.
La crisis de Ucrania ha mostrado la vulnerable asimetría de fronteras entre Europa y la Federación Rusa
Yeltsin sentía que la fórmula previa de reuniones separadas con los Sieteera inaceptable, ya que “dejaba a Rusia como si fuera un estudiante pasando un examen”. En la reunión del G-7 de 1997, Rusia fue formalmente admitida como miembro de lo que se empezó a llamar entonces Grupo de los Ocho. El presidente ruso proclamó: “¡Rusia ha sido aceptada en el club de elite de los estados!”. El acuerdo fue implícitamente renovado en el primer encuentro entre el presidente de EE UU, George W. Bush, y el presidente de Rusia, Vladimir Putin, en 2001. Putin objetaba al despliegue de nuevos misiles de la OTAN (una vez pasado el periodo “prematuro” previsto por Clinton). Pero ambos declararon haber encontrado las bases de una relación de respeto mutuo y cooperación.
La crisis de Ucrania ha mostrado la vulnerable asimetría de fronteras entre la UE y la Federación Rusa. Por un lado, la integración europea eliminó las líneas de conflicto que habían generado las peores guerras de la historia: las fronteras entre Alemania, Francia, Austria, Polonia, etcétera. Por otro lado, la desintegración soviética y la subsiguiente creación de numerosos nuevos estados aumentaron las líneas fronterizas con conflictos potenciales. Rusia ha promovido la secesión de Transnistria en Moldavia y la de Osetia del Sur en Georgia, ha anexionado Crimea, trata de romper más a Ucrania y amenaza con dejar de respetar la pertenencia a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) de algunos de los otros países que habían estado bajo su área de influencia.
De hecho, Rusia nunca fue incorporada a las reuniones regulares de los ministros de finanzas del G-7. Pero participó en 17 reuniones anuales en la cumbre del G-8 y organizó una (en San Petersburgo en 2006). El pasado junio le tocaba otra vez el turno a Rusia de organizar y presidir la reunión en la cumbre, pero el cenáculo se canceló y los siete miembros restantes se reunieron en Bruselas. Dado que hay amplio acuerdo en que el actual régimen político de Rusia ya no es democrático, su exclusión del directorio mundial sería coherente con los criterios políticos que informan su composición.
Hay un amplio acuerdo en que el régimen ruso actual no es democrático
Pero el G-20, del que ahora Rusia también parece desentenderse, no tiene en cuenta el criterio democrático, ya que las dictatoriales China y Arabia Saudita también forman parte del mismo. El G-20 es, de hecho, el segundo círculo del G-8. Inicialmente era una reunión periódica de ministros de finanzas y gobernadores de bancos nacionales y, desde el estallido de la crisis de 2008, incluye también una cumbre anual de los jefes de gobierno. El G-20 pretende estar formado principalmente por las 21 economías más grandes, incluida la UE, con algunos ajustes en contra de Europa y a favor de América Latina y Sudáfrica.
En la práctica, el G-20 básicamente amplía la base de apoyo y el alcance de los compromisos directos previamente negociados por el G-8. Los foros de deliberación y construcción de consenso incluyen reuniones periódicas de los veinte ministros de relaciones exteriores, finanzas, comercio, trabajo, turismo, agricultura y otros. El grupo ha creado su propio Consejo de Estabilidad Financiera, con sede en Basilea. También se han formado grupos de presión muy activos por organizaciones de negocios (B-20), trabajo (L-20), jóvenes (Y- 20), sociedad civil (Diálogo Civil C-20), académicos y grupos de investigación (T-20).
Rusia sigue siendo es uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y uno de los ocho países con un director ejecutivo asegurado en las Juntas del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. Los jefes de estas y otras organizaciones globales asisten regularmente a las reuniones del G-8 y del G-20 y en la práctica desarrollan y ejecutan, junto con los estados miembros y la UE, las decisiones de las cumbres y de las reuniones sectoriales de ministros. Por esta vía, Rusia todavía se mantendrá en el círculo operativo de gobierno mundial. Pero el establecimiento de unos claros límites orientales de la OTAN y de la UE parece una condición necesaria para la reincorporación de Rusia a la gobernanza global y, con ello, para la estabilidad y la paz.



Josep M. Colomer es autor del libro How Global Institutions Rule the World (Palgrave-Macmillan), de próxima publicación en castellano con el titulo El gobierno mundial de los expertos (Anagrama).