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viernes, 3 de julio de 2015

Pissarides contesta a Krugman y Stiglitz: "Espero que los griegos den un 'sí' rotundo en el referéndum Leer más: Pissarides contesta a Krugman y Stiglitz: "Espero que los griegos den un 'sí' rotundo en el referéndum" - elEconomista.es http://www.eleconomista.es/economia/noticias/6839947/07/15/Pissarides-contesta-a-Krugman-y-Stiglitz-Espero-que-los-griegos-den-un-si-rotundo-en-el-referendum-


Que triste si no llegan a un acuerdo, la culpa es de todos y en enero ya se sabia del riesgo....aun creo en el sentido común de los votantes y de los responsables de Europa. 

Negociar y Negociar

Estas advertencias eran de enero......
12/1/2015 - Los CDS (credit default swaps) son los seguros contra impago que los inversores pueden contratar para cubrirse de una posible quiebra....Grecia, Venezuela y Ucrania, los tres países con mayor riesgo de ...
29/1/2015 - Grecia es el tercer país con mayor riesgo de quiebra: sólo por detrás de Venezuela y Ucrania. Su Credit Default Swaps (CDS) está en los ...
Articulo de Pissarides con razonamientos teniendo en cuenta los dos lados:

Pissarides contesta a Krugman y Stiglitz: "Espero que los griegos den un 'sí' rotundo en el referéndum" - elEconomista.es  


http://www.eleconomista.es/economia/noticias/6839947/07/15/Pissarides-contesta-a-Krugman-y-Stiglitz-Espero-que-los-griegos-den-un-si-rotundo-en-el-referendum-.html#Kku8vagt8mqeehGC

Hace escasos días, los premios Nobel de Economía Paul Krugman y Joseph Stiglitz defendieron que los griegos debrían votar 'no' en el referéndum del próximo domingo. Creen que el pueblo heleno no debe someterse a las propuestas de las 'instituciones'. El Nobel de Economía 2010, Christopher Pissarides, ha contestado a los dos economistas norteamericanos. Pissarides cree que la mejor opción para Grecia es votar 'sí' el próximo domingo.
Christopher Pissarides es un economista grecochipriota que fue galardonado con el premio Nobel de Economía en 2010 por sus estudios sobre el mercado laboral y aportaciones al estudio de las fricciones que causan una parte del desempleo. Pissarides explica en una entrevista en dw.com que "en el referéndum tiene la esperanza de que salga un 'sí' de forma rotunda, que se muestre con firmeza que los griegos quieren estar en el euro y sentarse en la mesa a negociar para lograr un acuerdo beneficioso para Europa y Grecia".
Este economista también se muestra crítico con la posición de Syriza, tanto en las negociaciones con Europa como en las medidas que ha tomado durante sus seis meses de gobierno: "El Gobierno negó al principio la existencia del pánico bancario (fuga de capitales), tampoco parecían tener la voluntad de querer mantenerse en el euro a toda costa. De hecho, creo que se equivocaron retrasando tanto los controles de capital, como resultado ahora estos controles son mucho más estrictos de los que podrían haber sido".

El ejemplo de Chipre

"En Chipre fueron mucho más eficaces y rápido, las restricciones de efectivo fueron de 300 euros, mientras que en Grecia son de 60 euros. Los chipriotas también tenían más libertad para usar su tarjeta de crédito en el exterior, se podían hacer trasferencias al extranjero, permitiendo comprar medicamentos, pagar estudios, etc. mientras que los griegos no pueden hacer nada de eso. Se han visto obligados ha cerrar los bancos del todo, pero visto lo visto, es lo único que podrían hacer para evitar una bancarrota", asegura el experto grecochipriota.
Por otro lado, Pissarides cree que aunque el Gobierno de Tsipras ha tomado decisiones erróneas y ha negociado de forma nefasta, también es cierto que algunas peticiones de las 'instituciones' no eran acertadas: "Los griegos deberían haber negociado con mayor insistencia algunas medidas como las subidas de impuestos y la austeridad extrema... En enero publiqué un artículo junto a Joseph Stiglitz y otros economistas en el Financial Times, explicábamos por qué no estábamos de acuerdo con el programa presentado por el Gobierno griego, deberían haber detallado mejor que es lo que querían hacer con la deuda y como iban a afectar sus propuestas al desempleo", explica el Nobel de Economía.
"Esperábamos ver un programa bien pensado de negociación junto a propuestas del Gobierno griego que tuvieran como objetivo mejorar el rendimiento de la economía. De este modo habría sido más fácil presionar a Alemania y a los demás socios de la UE para lograr algo más sobre el tema de la deuda", sentencia el economista.


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¿Grecia pagará el precio? 2. Las formaciones que hacen promesas como las de Grecia no son buenas para las economías

Febrero 2015

1.La eurozona está rota, ¿Grecia pagará el precio?

La política del bloque impide al país resolver sus problemas, dice Premio Nobel de Economía; los mecanismos de la eurozona destinados a apoyar a sus miembros no funcionan para Grecia.


Por: Christopher Pissarides* | 
Jueves, 19 de febrero de 2015 a las 06:15

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NUEVA YORK (CNNMoney) — Grecia está nuevamente en las noticias por razones equivocadas. La producción nacional está aún muy por debajo de su potencial, el índice de desempleo es extremadamente alto, el dinero está saliendo del país y no hay posibilidad de poner fin a esta situación sin la ayuda de gobiernos aliados.
El problema de Grecia ahora es que, con un nuevo gobierno de izquierda en el poder, podrían no quedarle amigos en la eurozona.

Pero así no deberían ser las cosas. Las políticas en la eurozona y la retórica preelectoral griega no están permitiendo una resolución justa a este problema.

Olvidemos por un momento las posturas políticas y las peleas en las reuniones del Eurogrupo. La verdadera pregunta es si funcionan los mecanismos de la eurozona para apoyar o rescatar a sus miembros.

La respuesta es claramente "no". Esto no lo aprendimos de la teoría o en la academia. Es algo que vemos en nuestras economías. Y los buenos políticos y economistas, cuando ven que algo no funciona, lo cambian.
Pero los socios de la zona euro no le están solicitando un cambio a Grecia. Le piden más de lo mismo, ignorando el estado de su economía y los deseos de su pueblo.

Hay muchas cosas buenas en los programas de rescate. Para que Grecia eleve su competitividad a los niveles que disfrutan sus socios, son escenciales las reformas estructurales en los mercados laborales y productivos, la modernización del sistema judicial, junto con decisiones más rápidas y las privatizaciones de las empresas estatales.

Pero los requisitos fiscales son demasiado estrictos para que lo programas funcionen. Hace ochenta años, aprendimos de John Maynard Keynes que no se combate la recesión con austeridad fiscal. Su mensaje es tan relevante hoy como lo fue en el auge de la Gran Depresión. Grecia está en una Gran Depresión.

El nuevo gobierno griego ganó las elecciones en un estado de euforia. Los griegos pensaban que su victoria significaba el fin de la austeridad, de las reformas indeseadas; que significaba un salario mínimo más alto, más empleos en el sector público y muchas otras cosas que inevitablemente habrían empujado a la economía griega más hacia el pasado.

Pero desde entonces, los planes son más modestos: el fin de las visitas de la troika (como se refieren en algunos países a la Comisión Europea, El Banco Central Europeo y al Fondo Monetario Internacional), y un préstamo de unos meses para comprar tiempo y repensar su programa económico. El Eurogrupo está solicitando la extensión un programa económico que llegará a su fin el 28 de febrero.

Esto implicaría más visitas de la odiada troika. El nuevo gobierno fue elegido, entre otras razones, bajo la promesa de no más visitas a este trío de instituciones. No puede aceptar esta solicitud después de su elección. Pero esto es lo que los socios del Eurogrupo esperan.

¿Qué pasa si no lo hace? Grecia tendrá que seguir adelante con los recursos que pueda recaudar a nivel nacional. Esto es suficiente para cubrir necesidades internas, pero no suficiente para pagar intereses de la deuda actual y parte de la que viene.

Logicamente, cualquier gobierno con este problema seguría cubirendo los salarios de sus funcionarios y cumpla con otras obligaciones de política social, pero dejaría de pagarle a sus acreedores. En otras palabras, incumpliría con el pago de sus deudas, justo lo que el primer ministro Alexis Tsipras dijo quería evitar.

Grecia tendría otra opción. Como ya no puede obtener euros para cumplir más con sus obligaciones, emitirá su propia moneda para cubrir gastos del sector público. El euro podría seguir circulando.

Esto significaría una salida efectiva de la zona euro. Podría funcionar, pero a un gran costo para ambas, Grecia y la eurozona . El euro ya no sería la moneda única que proporcionaría un cimiento en el camino hacia una Europa unida, sino un club dominado por Alemania, con miembros que entran y salen a su antojo.

Todo esto podría evitarse si la eurozona le otorga un préstamo a Grecia sin supervisión durante un periodo corto, digamos seis meses, para ayudar al nuevo gobierno a recuperar su equilibrio en el complicado mundo de las finanzas europeas. Parece ser una petición tan trivial en comparación con los costos del impago o de la salida del euro. Espero que veamos un acuerdo: esto es lo que la política europea parece necesitar estos días.





Las formaciones que hacen promesas como las de Grecia no son buenas para las economías


http://www.valenciaplaza.com/ver/157385/--las-formaciones-que-hacen-promesas-como-las-de-grecia-no-son-buenas-para-las-economias---.html

VALENCIA (EFE). El premio Nobel de Economía en 2010, el chipriota de origen griego Christopher Pissarides, ha asegurado que las políticas de austeridad de la Unión Europea (UE) han "fracasado" y la falta de inversión ha agravado la crisis de las economías del sur, a las que lejos de haber ayudado, ha "herido".
En una rueda de prensa con motivo de los Premios Rey Jaime I en Valencia, el experto en economía del empleo ha recordado que estas políticas buscaban controlar la elevada deuda y contribuir a su pago, pero ha asegurado que "han fracasado" y que el impacto negativo en las economías del sur "ha sido más elevado de lo que se esperaba".
"Es evidente que el colapso de la inversión después de 2012 ha sido el responsable del agravamiento de la crisis en los países del sur", ha defendido, a la par que ha señalado que no ve intención de modificar estas políticas.
Como "buena iniciativa" ha valorado el plan Junker que dotó de financiación para la inversión, aunque ha lamentado que tiene un defecto: "se nutre de otros objetivos importantes para Europa como la investigación universitaria".
Preguntado sobre las claves para solucionar el paro juvenil, ha asegurado que hacerlo descender en época de crisis por debajo del 35% "no hay política que lo pueda conseguir".
No obstante, ha abogado por políticas que fomenten la formación profesional o subsidios de la educación, aunque cree que "eso podría reducir del 50% al 35-40% pero no más allá de eso".
Ha apostado por aumentar la flexibilidad en el mercado de trabajo y la rotación para que en lugar de que el desempleo juvenil sea el doble que el del adulto, 50% frente al 22%, "se bajara la proporción al 1,5".
Preguntado por la reforma laboral de España ha asegurado que fue "en la dirección correcta, si bien la capacidad de mejorar las cosas va a depender de cómo se implemente y de la actitud de los sindicatos a la hora de negociar en los próximos años".
Pissarides ha defendido la flexibilidad laboral, porque sin ella las empresas "tendrán dificultad" para generar empleo, aunque ha asegurado que eso no debe traducirse en salarios bajos.
Para evitar la fuga de cerebros de España ha recomendado incentivos a la inversión en áreas de elevado desarrollo tecnológico como las TIC y tratar de estimular el autoempleo, aunque ha asegurado que "España no está bien situada en materia de emprendimiento".
Ha propuesto eliminar trabas burocráticas para "hacer fácil" el cierre de las empresas y "para que no tenga riesgo su apertura", así como "revisar los impuestos para hacer más fácil su nacimiento".
El economista, que ha sido consultor en política de empleo para el Banco Mundial y la Comisión Europea, ha evaluado el auge en España de partidos que ponen en cuestión la reforma laboral y la flexibilidad y ha asegurado que las formaciones "que hacen promesas parecidas a las de Grecia, no son buenas para las economías".
En su opinión, "tratan de captar el voto de los que saldrían perjudicados en una reforma laboral y eso es mirar a corto plazo, solo a un parte de la sociedad y negar algo que la evidencia ha puesto de manifiesto, que los países sin flexibilidad son los que peor han funcionado en Europa, como Grecia".
Pissarides recibió el Nobel en 2010 compartido con Peter Diamond y Dale Mortensen por sus contribuciones a la macroeconomía y a la teoría de los mercados con fricciones de búsqueda y es uno de los veintiún premios Nobel que forma parte del jurado de los Premios Rey Jaime I, que se fallan mañana.

Christopher Pissarides P. Nobel economia, a favor del SI

Nobel economist urges Greeks: Vote 'yes' in the referendum

El griego Christopher Pissarides, ganador el premio Nobel de economía cuenta porque se siente profundamente decepcionado con la gestión del gobierno griego en la crisis de deuda. También explica que podría haber hecho mejor Alemania. 


El economista, que ha sido consultor en política de empleo para el Banco Mundial y la Comisión Europea, ha evaluado el auge en España de partidos que ponen en cuestión la reforma laboral y la flexibilidad y ha asegurado que las formaciones "que hacen promesas parecidas a las de Grecia, no son buenas para las economías".
En su opinión, "tratan de captar el voto de los que saldrían perjudicados en una reforma laboral y eso es mirar a corto plazo, solo a un parte de la sociedad y negar algo que la evidencia ha puesto de manifiesto, que los países sin flexibilidad son los que peor han funcionado en Europa, como Grecia".
http://www.valenciaplaza.com/ver/157385/--las-formaciones-que-hacen-promesas-como-las-de-grecia-no-son-buenas-para-las-economias---.html

“Con la actitud intransigente del Ministro de Finanzas Schäuble, la crisis de la deuda no se resuelve”

“Los griegos necesitan un reinicio, porque lo que se les ha impuesto, simplemente no funciona. Se ha impulsado al país a una recesión de la que no puede salir. Sin demanda la economía no puede crecer allí”

“De momento los griegos no piden demasiado. Quieren tiempo y un crédito puente para repensar y elaborar su programa de reformas”



"No entiendo por qué insisten tan obstinadamente a la continuación de las medidas que se ha demostrado que no funcionan. Sólo puede haber razones políticas"

“Además, el país necesita dinero extra para invertir de manera eficiente en los proyectos, por ejemplo, impulsar las exportaciones”

Artículo completo (en alemán):
Griechenland: Nobelpreisträger Pissarides kritisiert Schäuble und EU - SPIEGEL ONLINE

http://www.portafolio.co/economia/entrevista-christopher-pissarides

2. Nobel Prize-winning economist Christopher Pissarides tells DW why he is deeply disappointed with the Greek government's mismanagement of the debt crisis. He also explains what Germany could have done better.
Griechenland Athen Menschen warten vor Geldautomaten
DW: The Greek banking system has been shut down and capital controls are in effect as the Greek crisis has escalated dramatically over the last couple of days. Would you ever have thought it could come to this?
Christopher Pissarides: I did actually, when I saw the run on the banks when the Greek government started saying 'No' and they really didn't seem to be willing to negotiate something that would keep them firmly in the euro. In fact, I think they made a mistake in delaying the capital controls for so long, and as a result, they now have to be much more severe than they had to be. In Cyprus, which is the only other example we have in the eurozone, they were very effective, but the restrictions there were up to 300 euros a day, whereas in Greece it is 60 euros. The Cypriots were also much more lenient with the use of credit cards abroad, allowing money to go abroad to pay for medical care, studies etc., whereas the Greeks don't have all that. They were forced to shut it down completely now. But under the circumstances, it was the only thing that could help them avoid bankruptcy this week.
Does the dire and very complex situation surrounding Greece have any historical precedent, what with a deadline to accept the creditor's proposals running out on Tuesday, and a Greek referendum on the proposals not scheduled until next Sunday?
Christopher Pissarides Nobelpreisträger Wirtschaft
Nobel laureate Christopher Pissarides
Not as far as I know. The only other example is Argentina more than 10 years ago, and I don't know exactly how they managed the details, but at that time there was mismanagement. And I have to confess now that I see the whole development of Greek economic policy since the election of Syriza in January, it's really one long story of economic mismanagement. I am not saying they should have agreed immediately to what they were offered then. But play to your deadlines, don't wait until they default and declare a referendum a week later and ask for an extension. What was wrong with the previous six months? They did ask for various extensions, of course, two or three times at least, but not together.
Now, with the benefit of hindsight, the whole issue has obviously been mismanaged by the Greek government and that's how we ended up in this situation. And I hope the vote in the referendum is a resounding Yes - although the opinion polls don't appear to show it that way - just to show that the Greeks do want to stay in the euro and they want to sit down at the negotiating table and work out something feasible for the benefit of both Europe and Greece.
You've mentioned the mismanagement by the Greek government. Germany is also playing a key role in the management of this crisis. How would you rate Germany's handling of the crisis?
It is really interesting that you would ask this. I don't really agree with the policy that was requested of the Greeks. I am not saying the German suggestions of what they call the institutional suggestions to Greece are right. In fact, I think the Greeks should have negotiated strongly against some of the measures – against the higher taxes, against the austerity.
But there is a difference between what you are proposing and how you are negotiating and how you are going about that negotiation. In January, when the new Greek government was elected, in fact, I had a piece in the Financial Times with Joseph Stiglitz and other economists saying that we don't agree with the program presented to the Greek government and there should be a better indication of what you are going to do with the debt and how these proposals would affect unemployment.
But what we were hoping to see would be a kind of well-thought out program of negotiation and counterproposals by the Greek government that pointed to the reforms that they were going to undertake to improve the performance of the economy. As a result, it would have then been easier to put pressure on Germany and the others partners in the European Union to say something more about the debt.
Griechenland Athen Parlament Debatte Referendum Tsipras
The Greek government badly botched the debt crisis, says Pissarides
What we have seen instead from the European institutional side - with the support of Germany - is an insistence on certain policies that are not necessarily good for Greece and the Greeks going about it in a haphazard way, sometimes saying 'No' to this or 'No' to that; then taking a break of weeks without saying anything; then going back to the negotiating table saying we want something else and we want postponement. That's what I mean by mismanagement. I think the Greeks had something strong to stand on, given the proposals in January, but they didn't quite negotiate the way they could have done from the beginning to get what they wanted and avoid this crisis now.
What needs to be done now to find a way out of this conundrum?
Now, the only thing that can be done - and I am really hoping for it - is to get a Yes vote. The only thing that could get us moving in a good direction is a Yes vote and a strong government to sit there and renegotiate some parts of the program. I know the suggestions have been withdrawn by the European institutions, but I am sure if there is a Yes vote, especially if there is a good majority, they would come back to the negotiating table and negotiate something on the debt, negotiate some immediate policy needed now to get us into a reform program and move forward from there. I can't see how a No vote would help anything at all now.
So you definitely would vote Yes?
I would vote Yes and I would encourage everyone that I can to vote Yes, because a No vote would be a complete dead end which would lead eventually to a Grexit. In that case, I cannot see how you can stay in the euro and hope to get sufficient liquidity from the European Central Bank to run a banking system and get the economy to recover and move again. Greece would be going backwards and backwards into more recession.
Do you think Greece will be able to remain in the eurozone?
If there is a Yes vote I think Greece will definitely stay in the eurozone. If there is a No vote the chances are that Greece would leave. There is a very small chance that they manage to work something out that eventually doesn't throw them out of the eurozone. My view – a combination of expectation and hope – is that the Greeks are going to see that there is a lot of political propaganda currently being thrown at them by the government. With the banks closed they are going to see how difficult it would be to run the banking system and get on with their normal business if there is no support from the European Central Bank, and so I hope they vote Yes on Sunday. And then, as of Monday, we start a new year with a commitment by the Greek public that they want to make the sacrifices necessary to stay in the euro.
With all the frantic actions and talk about the Greek crisis, isn't the big elephant in the room that Greece simply won't be able to pay back its debts?
That is true. And that's what I meant when I said that it would have been much better from the way I see it if Germany and the others had said okay we are going to renegotiate the debt situation. We tried to do it in 2012 with the haircut. It obviously failed because it left Greece with a debt that is still not serviceable. So, let's sit down and offer something so that Tsipras and his colleagues can go back to the Greek public and say 'look we got something out of the other side.' We now have promises on the debt, let's now accept what they are suggesting so we can move forward and see the debt proposals materialize. I think that's where Germany has mismanaged.
Sir Christopher Pissarides was awarded the 2010 Nobel Prize in Economics, jointly with Dale Mortensen of Northwestern University and Peter Diamond of MIT, for his work in the economics of markets with frictions. He is professor of Economics at the London School of Economics, professor of European Studies at the University of Cyprus and chairman of the Council of National Economy of the Republic of Cyprus, and professor-at-large of the Hong Kong University of Science and Technology.

jueves, 2 de julio de 2015

EBC via Enrique Javier Díez Gutiérrez

1
Enrique Javier Díez Gutiérrez Profesor de la Universidad de León 01/07/2015
Acabo de leer el libro de La economía del bien común de Christian Felber, que me han pasado los compañeros de la biblioteca de la Facultad de Educación. Aunque no comparto el fondo de su planteamiento, anclado en un marco de una economía liberal y de un capitalismo de rostro humano, creo que hace aportaciones interesantes que debíamos tener en cuenta en el actual contexto político y económico que, a tenor de las predicciones, parece que va a cambiar radicalmente en este año.
La primera aportación interesante es recordarnos que uno de los mitos básicos de la economía de mercado que se enseña actualmente en la mayor parte de las facultades de economía, que «la competencia es el método más eficaz que conocemos», consagrado por Friedrich August von Hayek, está basado en una creencia, es fruto de una ideología determinada. Es decir, que no hay ningún estudio empírico que haya demostrado jamás que la competencia sea el mejor método que conocemos. «Una de las piedras angulares fundamentales de las ciencias económicas es sólo una afirmación que cree la mayoría de los economistas. Y sobre esta afirmación se sustenta el capitalismo y la economía de mercado, que son los modelos económicos dominantes en el mundo desde hace doscientos cincuenta años», constata Felber.
Lo sorprendente es que los estudios de psicología social, neurobiología o incluso de economía demuestran de forma contundente que la competencia no es el método más eficaz que conocemos sino la cooperación. Nadie discute que la competencia motive. Pero lo hace de manera más débil que la cooperación. Mientras la cooperación motiva basándose en las relaciones satisfactorias, el reconocimiento mutuo y la consecución de objetivos compartidos, la competencia lo hace basando el éxito de uno en el fracaso del otro. Es decir, motiva por una parte en función del miedo. Como refleja Felber «el miedo es un fenómeno muy extendido en las economías capitalistas de mercado: se teme perder el trabajo, los ingresos, el estatus, el reconocimiento social, la pertenencia. En la competición por escasos bienes hay en general muchos perdedores, y la mayoría tienen miedo de serlo».
Por otra parte, la competencia motiva en función del deseo de triunfar, de ser mejor que los demás. Como este autor explica «desde un punto de vista psicológico se trata de un narcisismo patológico. Sentirse mejor porque los demás son peores es simplemente enfermizo». Porque quien relaciona su propio valor con ser mejor que los demás, depende completamente de que los demás sean peores. La autoestima debería basarse en ser cada vez mejores y más capaces respecto a nosotros mismos, en aquellas acciones que nos gustara realizar. Nadie saldría perjudicado y no habría necesidad alguna de la existencia de perdedores.
El problema añadido de este modelo social basado en la competitividad es que en economía ascienden especialmente las personas antisociales. Son las que resultan culturalmente «seleccionadas». Los egoístas son los que pueden tener más éxito en este sistema capitalista. Si en la economía y en la sociedad se recompensa sistemáticamente el egoísmo y las actitudes competitivas, si se tiene por personas exitosas a aquellas que progresan a base de emplear esta dinámica de incentivos, ese carácter capitalista es el que acaba configurando el carácter de la propia sociedad, como analiza Erich Fromm en Del Tener al Ser o Richard Sennett en su famosa obra La corrosión del carácter.
La segunda aportación interesante es la propuesta de redefinir el éxito económico, no como el resultado de las dos variables tradicionales habituales, el PIB en lo macroeconómico y el beneficio financiero de las empresas en el ámbito microeconómico. Sino como el balance del bien común conseguido. Al estilo de lo que hace Bután con su «felicidad nacional bruta», en donde se pregunta a la población cómo ve su futuro y el de sus hijos e hijas, si confía en sus vecinos, si dispone diariamente de tiempo para hacer un descanso y meditar, etc. Felber propone aplicarlo también a las empresas preguntando si crea o destruye empleo, si la calidad de los puestos de trabajo aumenta o disminuye, si los beneficios se reparten de forma justa, si se trata y remunera igual a mujeres y hombres, si la empresa cuida o explota el medio ambiente, si produce armas o alimentos ecológicos locales, etc. «El beneficio financiero de una empresa sólo ofrece información de cómo se sirve a sí misma, pero no de cómo sirve a la sociedad», explica.
Y la tercera propuesta que destaca es el cuestionamiento de la propiedad y la herencia. Como ha dicho Warren Buffet, uno de los más grandes especuladores financieros en el mundo, «¿encuentran eficiente que los miembros de la selección nacional de fútbol de mañana sean los hijos de los jugadores de hoy en día?, ¿lo encuentran justo?». Por eso defiende que en una sociedad democrática toda persona debe encontrar iguales condiciones de inicio y conseguir su patrimonio a través de su propio esfuerzo e ingresos. Igualmente defiende que «ninguna persona tenga naturaleza en propiedad, sobre todo suelo», teniendo sólo en uso aquello que vaya a trabajar sin coste alguno. Podemos usar la naturaleza, pero no la hemos creado ni tenemos derecho de propiedad sobre algo que es común. Además, alega, «la posición absoluta del derecho a la propiedad se ha convertido hoy en día en la mayor amenaza para la democracia. Gracias a la no limitación del derecho a la propiedad, algunas personas y empresas se han vuelto tan poderosas que controlan los medios y dirigen los procesos políticos hacia sus propios intereses».
Este planteamiento le conduce a afirmar que la igualdad es un valor superior a la libertad, porque una libertad demasiado grande puede poner en riesgo la libertad del otro. La igualdad es por lo tanto un principio absoluto; la libertad, uno relativo. Existe un principio de limitación para la libertad, pero no para la igualdad. Respecto a la propiedad, esto significa que todas las personas deberían tener el mismo derecho a una propiedad limitada (lo necesario para el bienestar), pero nadie debería tener derecho a una propiedad ilimitada. Por esto, el derecho a la propiedad tiene que estar relativamente limitado, concluye.
Aportaciones interesantes, entre otras muchas, que nos ayudan a deconstruir mitos e ideologías asumidas con excesiva credulidad actualmente y que damos por asentadas, cuando sólo se basan en una colonización emocional de nuestro imaginario colectivo, mediante los medios masivos de comunicación, que nos enseñan sistemáticamente y constantemente a concebir el mundo desde el habitus capitalista, que diría Foucault. Cuando, como indica Felber, «no conozco ninguna corriente de pensamiento ni ninguna religión del mundo que pretenda educarnos en la competencia y el egoísmo. Tanto más sorprendente es que el sistema económico occidental esté basado en valores que no están respaldados por ninguna religión o ética. ¡El darwinismo social, ni la más mínima base científica, es la religión secreta de la economía!».

Confusión de confusiones, de Antón Costas en La Vanguardia

Confieso que, como votante, aún no sé qué es lo que nos estamos jugando realmente en el llamado “proceso” catalán. Ahí van algunas de las causas de mi confusión.
¿Se trata de la independencia o de dilucidar quién se hace con la hegemonía política en Catalunya para las siguientes décadas? Hasta ahora esas dos cuestiones están profusamente mezcladas. Desde el arranque del Estado de las autonomías, a principios de los ochenta, la coalición nacionalista liderada por Jordi Pujol mantuvo con claridad la hegemonía política durante dos décadas. Comenzó a perderla en el 2003 con los gobiernos tripartitos liderados por el PSC. Volvió al poder en el 2010 de la mano de Artur Mas, pero ya con la hegemonía cuestionada por ERC, que aspiraba a la primogenitura del nacio­nalismo.
Posiblemente fue el sentir el aliento de ERC en el cogote lo que llevó a Artur Mas a adelantar dos años las elecciones. Se trató, además, de aprovechar el clima creado por la primera manifestación del 11-S del 2012. Los resultados no fueron los esperados. Todo lo contrario.
¿Qué camino hubiese seguido la política catalana si en esas elecciones CiU hubiese logrado la mayoría absoluta? ¿Se habría puesto en marcho el “proceso” o se habría mantenido la estrategia del “pacto fiscal”? Tener una respuesta permitiría aclarar una duda. Esclarecer si la vía a la independencia ha sido una fuga hacia delante con el objetivo de ganar tiempo para hacerse de nuevo con la hegemonía del catalanismo, o si realmente ese cambio es el producto de una nueva convicción política. Pero, hoy por hoy, no está claro cuánto hay de tacticismo y cuánto de convicción.
Otra fuente de confusión es el tipo de independencia que se desea. ¿Se busca realmente una independencia plena -con todas sus posibles consecuencias, como la salida del euro y de la UE-, o un “Estado propio” que puede ser compatible con el mantenimiento de los vínculos con España (al estilo del Estado libre de Baviera) y con la pertenencia al euro y a la UE? Son dos escenarios muy diferentes. Tampoco esta cuestión está clara.
Lo mismo ocurre en la sociedad. Sin duda, hay una aspiración independendista en una parte de la ciudadanía catalana. Viene de lejos y es plenamente legítima. Pero hay confusión en cuanto a su amplitud y fines. Por un lado, están los independentistas de toda la vida. Por otro, los nuevos, sobrevenidos con el malestar social que han provocado las políticas de recortes. Los primeros buscan una nueva estación de término. Los segundos pueden estar utilizando la demanda de independencia como un grito o una amenaza para conseguir que las cosas cambien.
Esta confusión no tiene nada de extraño. Las grandes crisis del capitalismo, como la que estamos viviendo, siempre traen daños colaterales. Más allá de sus consecuencias financieras y económicas, acostumbran a poner en cuestión el contrato social y político implícito vigente y la necesidad de reconstruirlo. Eso es lo que ha ocurrido en Catalunya con el independentismo. Y en el resto de España con el movimiento de los indignados y las secuelas políticas que estamos viendo. El anuncio de elecciones plebiscitarias para el 27-S ha traído nuevas fuentes de confusión.
Primera. ¿Serán unas elecciones o será un plebiscito? No se puede matar dos pájaros con un mismo tiro. Las elecciones sirven para contar diputados. Los referéndums para contar votos. Pretender que las elecciones sean un plebiscito producirá aún más confusión.
Segunda. ¿Se votará a partidos con lí-deres claros o se votará a listas de ciudadanos con responsabilidades difusas? ¿Quién presidirá la Generalitat y se responsabilizará de gobernar la sanidad, la educación, la pobreza o la economía al día siguiente de las elecciones? Esta duda aumenta también la confusión.
Tercera. En el supuesto de que las fuerzas políticas que proponen la independencia tuviesen mayoría parlamentaria, ¿se entraría en un proceso rupturista o se iniciaría un proceso de negociación dentro de la ley? Es decir, un proceso orientado a convocar, en su momento, un referéndum legal y acordado. La ambigüedad sobre esta cuestión es fuente importante de confusión. Y, a la vez, un riesgo serio para el buen funcionamiento de la economía.
De todas estas confusiones no puede salir nada bueno. Podemos acabar haciéndonos daño a nosotros mismos. Algunos perjuicios ya se han producido, como es la quiebra del sistema catalán de partidos vigente hasta ahora. Pero quizá el riesgo principal está en camino. De la misma forma que la crisis económica nos ha hecho perder una década de crecimiento y bienestar, ahora que la recuperación económica se ha iniciado el riesgo es que la crisis política nos haga perder otra década.
Las elecciones del 27-S pueden contribuir a clarificar las cosas. A condición de que las fuerzas políticas expongan con claridad sus propuestas, tanto sobre el “proceso” como sobre las políticas que proponen para los graves problemas sociales y económicos que tenemos. De hecho, tengo la intuición de que se inicia un nuevo partido de juego. Y que las cartas vuelven a repartirse dando opciones a jugadores que parecían descartados.

"Es arriesgado que el mero activista sustituya al estadista"

"Es arriesgado que el mero activista sustituya al estadista"

Alexander Kwasniewski, expresidente de Polonia; miembro del Club de Roma




http://www.lavanguardia.com/lacontra/20150702/54433665059/la-contra-alexander-kwasniewski.html

Tengo 60 años: fui presidente democrático de Polonia desde los 41 a los 51 y aún me queda vida para ser útil. Polonia ha crecido, crece, prospera y puede ser el motor de la UE. Casado y enamorado de mi primera dama desde hace 35 años. Colaboro con el Club de Roma-Palau Macaya Barcelona


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