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sábado, 25 de junio de 2016

Ley de Claridad de Canadá

El Gobierno Federal canadiense decidió entonces acudir en consulta al Tribunal Supremo, que en ese país, como en muchas otras democracias maduras, tiene funciones de interpretación de la Constitución sin necesidad de un tribunal constitucional diferenciado. La solicitud se refería a que el TS aclarara tanto las condiciones de un posible tercer referéndum como las de un eventual proceso de secesión. Y TS emitió su famoso dictamen de 1998, que puede resumirse en los siguientes puntos:

-Recoge la doctrina internacional clásica respecto al derecho de autodeterminación, que legitima una declaración unilateral de independencia en casos perfectamente tasados, como las situaciones coloniales, alejados todos ellos del quebequés y, podemos añadir, de nuestras propias regiones. Atributos particulares de un grupo de ciudadanos, como la lengua, la cultura o la religión, no atribuyen un derecho unilateral a la secesión en un Estado democrático.

-Sin embargo, por aplicación de los principios constitucionales, si el Gobierno de Quebec, en un nuevo proyecto por su independencia, somete a referéndum de su población una pregunta clara (requisito no cumplido en los dos referéndums anteriores), a la que respondiera favorablemente una clara mayoría de quebequeses, existiría una obligación constitucional de negociar las reformas legales que permitieran abrir ese camino. Hay medios que un Estado democrático no debe emplear para retener contra su voluntad a una determinada población concentrada en una parte de su territorio.

-En todo caso, ese resultado debería conseguirse a través de un proceso de negociación basado en la buena fe y el respeto a la democracia y al Estado de derecho. Y tal negociación tendría que comprender cuestiones sumamente difíciles y complejas. Entre otras, una posible nueva definición de las fronteras. En el caso de que determinadas poblaciones concentradas territorialmente en Quebec solicitaran claramente seguir formando parte de Canadá, debería preverse para ello la divisibilidad del territorio quebequés con el mismo espíritu de apertura con el que se aceptaba la divisibilidad del territorio canadiense. Pensemos que podría ser el caso de importantes territorios, o incluso tal vez de la capital su zona metropolitana.

La Excelente ley de Claridad de Canadá parece dejar claro que las decisiones de este tipo no pueden ser aceptadas por una mayoría simple de votantes.
Recogiendo estas conclusiones, el Parlamento de Canadá aprobó el 29 de junio de 2000 la llamada “Ley sobre la Claridad”, que convierte a Canadá en el primer gran Estado democrático que admite expresamente por ley la posibilidad de su propia divisibilidad. La Ley, recogiendo las conclusiones de la Sentencia, precisa las circunstancias en las que el gobierno de Canadá podría entablar una negociación sobre la secesión de una de las provincias. Y prohíbe entablarla a menos que la Cámara de los Comunes haya comprobado que la pregunta del referéndum aborda claramente la cuestión de la secesión.
 http://hayderecho.com/2012/09/14/el-derecho-de-secesion-y-sus-limites-el-ejemplo-canadiense/
No valdrían por tanto ambigüedades como la fórmula de soberanía-asociación, frecuentemente encubridora de un buscado estatuto de privilegio, y a las que tan aficionados son algunos nacionalistas, como los escoceses y los nuestros. Frente a esa pretensión de determinar unilateralmente y a su conveniencia su estatus, se les dice: “Si quiere usted asociarse, primero independícese usted, y luego ya veremos si nos asociamos o no y cómo”.

La Ley sobre la Claridad también precisa qué elementos deben figurar necesariamente en la agenda de negociación: repartición de activo y pasivo, modificaciones de la frontera del territorio que se separa y la protección de los intereses de las minorías, entre otros.

¿Qué efectos ha tenido esta actuación legislativa en el viejo problema territorial Canadiense? Nos lo contó hace unos años en una visita a España el político francófono canadiense Stéphane Dion : “En el caso de Canadá este ejercicio de clarificación ha tenido un efecto beneficioso para la unidad nacional. Precisamente, si hay una conclusión que puede extraerse, de manera rotunda, encuesta tras encuesta, es que en respuesta a una pregunta clara, los quebequeses eligen un Canadá unido. La gran mayoría de los quebequeses desean seguir siendo canadienses y no quieren romper los vínculos de lealtad que los unen a sus conciudadanos de las otras regiones de Canadá. No desean que se les obligue a escoger entre su identidad quebequesa y su identidad canadiense. Rechazan las definiciones exclusivas de los términos “pueblo” o “nación”, y desean pertenecer al mismo tiempo al pueblo quebequés y al pueblo canadiense, en este mundo global en el que el cúmulo de identidades constituirá más que nunca una ventaja para abrirse a los demás”.

De hecho, ni se ha intentado el tercer referéndum, ni el nuevo gobierno nacionalista ha manifestado su intención de intentarlo, ni la negociación de “contrapartidas por quedarse” está ya en las agendas políticas

Brexit: ¡EEE! tampoco exageremos Manuel Conthe

24/06/2016 | 22:40
La reacción de las Bolsas y los mercados a la victoria de ayer del Brexit está siendo, a mi juicio, exagerada.
Recordemos el tenor de la pregunta objeto del referéndum:
"¿Debe el Reino Unido seguir siendo miembro de la Unión Europea o abandonar la Unión Europea?" ("Should the United Kingdom remain a member of the European Union or leave the European Union"?).
La palabra clave es "miembro", que se menciona de forma expresa en la alternativa de permanencia y queda tácita en la de abandono.
El tenor exacto de la pregunta fue objeto de detenido estudio por la Comisión Electoral, que elaboró un elogiable y riguroso informe.
En puridad, una formulación lógica rigurosa y simétrica de la pregunta debiera haber sido:
"¿Debe el Reino Unido seguir siendo miembro de la Unión Europea o dejar de ser miembro de la Unión Europea?".
La precisión lingüística resulta relevante, porque lo que una mayoría de ciudadanos del Reino Unido decidió ayer es que el Reino deje de ser "Estado miembro" de la Unión Europea, pero no que rompa sus relaciones económicas con la Unión Europea.
En efecto, en las negociaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea que, al amparo del artículo 50 del Tratado, la Unión iniciará previsiblemente con el nuevo Gobierno británico que dirigirá el sucesor del Sr. Cameron, el menú de alternativas posibles será muy amplio.
Es probable que se busque un acuerdo "ad hoc", no necesariamente idéntico a los que la Unión Europea ya mantiene con otros países europeos no miembros, como son:
- "Espacio Económico Europeo" (EEE), al que pertenecen Noruega, Islandia y Liechtestein. Es el heredero del European Free Trade Agreement (EFTA), inspirado en su día por el Reino Unido como alternativa a la Comunidad Económica Europea, antes de que en 1973 se incorporara a ésta;
Suiza, cuyo régimen es semejante al del EEE, pero con ligeras diferencias (por ejemplo, no se incluyen los servicios financieros). 
El abanico de acuerdos comerciales que la Unión mantiene con otros países es muy amplio, y en él destacan:
 - Turquía, con quien la Unión mantiene un acuerdo de "unión aduanera", limitado a las mercancías.
Canadá, con la que la Unión ha alcanzado un acuerdo de libreo comercio e inversiones, pendiente de ratificación.
Algunas de esas fórmulas - como la del EEE- serán difíciles de aceptar por el Reino Unido, pues sus miembros aplican la práctica totalidad de las normas de la Unión, aunque no participen en su aprobacion.
[Una magnífica exposición de esta cuestión y de Reino Unido como un "Noruega 2", mucho más grande, puede encontrar en esta entrada del blog del catedrático de Derecho Mercantil Jesús Alfaro]
No debe prejuzgarse el resultado final de la negociación Reino Unido-Unión Europea, en la que ésta tampoco querrá dar grandes facilidades a un país que la abandona, para no atizar el deseo de los euroescépticos de otros países de seguir el mismo camino.
Pero, cualquiera que sea ese resultado, me parecería inconcebible que el Reino Unido deje de ser parte del Mercado Único de la Unión Europea, pues ese resultado no le interesa a nadie.
Tengamos presente que ya en la actualidad, el Reino Unido:
- No es miembro del euro.
- No es parte de la "zona Schengen": mantiene sus propias fronteras y control de inmigración.
- Quedó excluida, en virtud del acuerdo del pasado febrero, del objetivo que el Tratado de Roma fijó ya en 1957 de que sus Estados miembros establecieran entre ellos "una relación cada vez más estrecha" ("ever closer union"). El Reino Unido siempre fue, a ese respecto, muy sincero: siempre dejó claro que no quería integrarse en una Europea federal.
En suma, que el Reino Unido deje de ser Estado miembro de la Unión Europea tendrá indudables repercusiones políticas y prácticas, pero -a reserva de lo que resulte de las negociaciones en ciernes-, las implicaciones económicas de esa decisión podrían ser limitadas: estoy convencido de que el flujo de comercio e inversiones entre el Reino Unido y la Unión Europea, incluida España, no experimentará cambios brutales. Reino Unido no se ha transformado, de la noche a la mañana, en Australia: seguirá siendo nuestro vecino y mantendremos con él una relación económica muy estrecha.
Me parece, por otro lado, prematuro considerar otra cuestión política delicada que podría mermar aún más el impacto del referendum de ayer: que los independentistas escoceses reclamen un nuevo referendum sobre su pertenencia al Reino Unido, pues la decisión del Reino de abandonar la Unión es un cambio sustancial que cambias las premisas bajo las que se celebró el anterior [analicé indirectamente esa cuestión en "El referéndum escocés y la Unión Europea"].
Como expuse en "El brujo de Keynes", los mercados financieros sobre-reaccionan a menudo ante noticias inesperadas. La reacción de hoy al Brexit ha sido un caso paradigmático. 
                                                                     Áreas políticas óptimas
[19-9-2014]
En una de sus crónicas como corresponsal en Nueva York, Julio Camba contó su sorpresa cuando el dependiente de una tienda, tras tomarle medidas, le dio un traje de su talla, y, tras manifestarle Camba que no le cabía, le respondió:
"Le he escogido a usted el traje que corresponde a su estatura y a su anchura de hombros. Si no le sienta bien, no es culpa de la casa. ¿Por qué no hace usted un poco de gimnasia?".
Cambio vio en ese consejo el secreto de la industria americana: "Estandarizar a los hombres para poder estandarizar las mercancías" y así aprovechar las economías de la producción en serie y poder abastecer, a precios moderados, a la gran población estadounidense.
El tamaño de las naciones
La tesis de Camba sobre la uniformidad de los Estados Unidos guarda relación con la del economista italiano Alberto Alesina sobre el tamaño de los países y la creación de nuevas naciones ("nation-building").
En efecto, en "On the number and size of nations" (1997), Alesina destacó que el tamaño ideal de un Estado depende de dos efectos contrapuestos:
- Como un Estado produce bienes públicos, de coste medio decreciente, un Estado grande será más eficiente que uno pequeño. Además, en presencia de barreras al comercio internacional, un Estado grande permitirá a las empresas explotar las economías de escala y ser eficientes, mientras que uno pequeño puede ser inviable.
- Ahora bien, cuando más extenso un Estado, más grupos sociales diversos contendrá, cuyas dispares prioridades dificultarán las decisiones colectivas y la vida política en común.
De esas elementales premisas, Alesina y otros colegas han sacado varios colorarios:
1. La integración económica y comercial en la Unión Europea, al hacer económicamente viables Estados más pequeños -pues sus empresas pueden comerciar sin trabas en el mercado único- ha favorecido indirectamente los movimientos separatistas (como en Escocia, Cataluña, Flandes y muchos otros territorios).
2. Como se explica en "Public goods and ethnic divisions" (1999), las fracturas étnicas, tanto en Estados como en ayuntamientos, reducen la producción de bienes públicos (educación pública, transporte público, alcantarillado...) y suelen aumentar los déficits presupuestarios, pues los contribuyentes son reacios a pagar impuestos para beneficiar a grupos étnicos distintos al suyo.
3. Como se expone en "Nation-building" (2013), en el siglo XIX, Francia y los demás grandes Estados europeos hicieron un deliberado esfuerzo por "homogeneizar" a sus ciudadanos y, en particular, instaurar una lengua nacional y una formación pública común. Todavía en 1860 más de la mitad de los niños franceses no hablaban francés. Tras la unificación de Italia, uno de sus impulsores, Massimo d´Azeglio, afirmó:
            "Ya hemos hecho Italia; ahora nos queda hacer a los italianos". 
Élites extractivas y corrupción política
El análisis de Alesina debe complementarse, a mi juicio, con el concepto de "élites extractivas" que, expuesto por Daron Acemoglu y James Robinson en "Why Nations Fail" (2012), tiene en la corrupción política uno de sus componentes y su antídoto en la difusión del poder entre los ciudadanos y el impulso de "instituciones económicas inclusivas" - libertad de empresa, protección legal de los derechos económicos, ausencia de privilegios y monopolios-. Para Acemoglu y Robinson un poder estatal fuerte y centralizado es necesario para que, como en Estados Unidos, tales instituciones se desarrollen -aunque no es suficiente, como muestran los casos de Rusia o China-.
Esa tesis es congruente, a mi juicio, con la experiencia española: la fragmentación del Estado ha favorecido la corrupción, pues en los regímenes democráticos es tanto más fácil combatir la corrupción de una autoridad cuanto mayor sea el ámbito territorial de sus funciones.
Así, un comisario o europarlamentario durará en el cargo horas o, como mucho, días desde que se le descubra una conducta reprochable, pues sucumbirá con rapidez a la irresistible fuerza de la opinión pública y de los medios de comunicación de los países europeos más rigurosos; un ministro o presidente de un órgano judicial español aguantará días e incluso semanas, pero también terminará claudicando ante los belicosos embates de los medios de comunicación españoles de ámbito nacional; por el contrario, una autoridad regional o local tendrá tal capacidad de intimidación en su ámbito territorial y tan poca notoriedad fuera que podrá continuar en el poder durante años, incluso tras ser imputado penalmente; en ocasiones sus tropelías no saldrán a la luz hasta años después de que abandone el poder.
Patriotismo constitucional europeo
De lo anterior saco varios corolarios personales:
1. La diversidad de lenguas, más que una "fuente de riqueza", es una realidad histórica, como la diversidad de los enchufes o de las medidas de peso o longitud. Cuestión distinta es que cada lengua haya acumulado, a lo largo de su historia, joyas literarias dignas de admiración. Pero, en lo que atañe a la promoción de lenguas vivas, la Unión Europea debiera, como Francia e Italia en el siglo XIX, potenciar el inglés como lengua común (¡no única!), sin perjuicio de que cada uno sigamos hablando también la nuestra.
2. La Comisión Europea acierta al enfatizar que cualquier nuevo Estado surgido de la desmembración de un miembro de la Unión dejaría de ser parte de ésta: esa intransigente posición resulta precisa para contrarrestar el impulso económico al separatismo que provoca el mercado único.
3. Como ha señalado UPyD, fue un error que el Estado cediera a las Comunidades Autónomas el grueso de las competencias sobre educación. Por parecida razón, la integración europea tendrá límites mientras, anclados en el "Estado-nación", ignoremos la afirmación de Massimo d´Azeglio y no empecemos a educar a "europeos".
4. Abandonemos los viejos nacionalismos de raíz histórica -el español, el catalán, el vasco y todos los demás- y abracemos un "patriotismo constitucional" europeo à la Habermas que, respetuoso con la diversidad de costumbres, se base en la adhesión emocional a los valores democráticos de la Unión Europea y conciba primordialmente las Administraciones y entes políticos intermedios, desde los ayuntamientos a los Estados, como eficientes prestadores de servicios públicos y gestores de políticas públicas eficaces.      
Paradójicamente, Camba ya atisbó esa idea de los "Estados Unidos de Europa" en 1929, durante el viaje a Estados Unidos que la Fundación Carnegie financió a doce periodistas europeos (véase, "La ciudad automática"):
"Esos famosos Estados Unidos de Europa por los que todo el mundo nos incita aquí a trabajar, ya están constituidos: son los Estados Unidos de América, donde las poblaciones europeas más antagónicas conviven de un modo fraternal sin diferencia de idiomas ni de fronteras, de intereses ni de cultura".
Ya tenemos la Unión Europea. Ahora sólo nos queda crear ciudadanos europeos.
http://www.expansion.com/blogs/conthe/2016/06/24/brexit-eee-tampoco-exageremos.html

Bexit.La lectura más necesaria- Guillermo Dorronsoro

http://www.deia.com/2016/06/25/mundo/la-lectura-mas-necesaria

EL titular ocupa una línea “El Brexit vence en el referendum”. Las lecturas, sin embargo serán muchas. Estos días inundarán los titulares sobre todo las de corto y medio plazo. La rabiosa actualidad del desplome de las bolsas, de la nueva caída en el precio del petróleo, de las medidas urgentes del Bank of England o nuestra querida prima de riesgo que vuelve con el verano.
Seguirán después los cálculos de cómo evolucionará la economía en UK, el conjunto de su PIB y el de cada sector, aquí y allí. Si Escocia conseguirá o no un nuevo referéndum y si otros estados de la Unión Europea seguirán el camino iniciado por el Reino Unido…

Pero si elevamos la mirada hacia la línea del horizonte, si recordamos las lecciones de la Historia, la lectura sería otra. Quizá la que más nos interesa entender.

Es la línea que toca leer cuando los ciudadanos desconfían de sus instituciones, porque no están sabiendo dar respuesta a los problemas reales de las personas normales. Y empiezan a desmontarlas, con una lógica inexorable que guía siempre a la sociedad: “Si algo funciona, déjalo estar. Si no funciona, empieza a desmontar”. El precio económico a pagar es lo de menos…
La Historia nos enseña que en estos procesos de desmontar instituciones con frecuencia hay oportunistas que aprovechan para prender incendios, cuyas llamas acaban devorando mucho más de lo inicialmente previsto. Ha pasado en este proceso de referéndum en UK, y pagarán un alto precio por ello. Y también en el proceso electoral que acaba mañana en Madrid, o el que acabará a fin de año en USA. No es casualidad, la sociedad está empezando a desmontar, y los vendedores de soluciones mágicas están al acecho…

El viernes negro pasará y descubriremos que no había sido para tanto. El proceso de salida de UK de Europa se completará, y también descubriremos que la vida sigue (y será más barato hacer compras en Londres). Pero el proceso de desmontaje institucional en Europa y sus estados seguirá, esta década y las siguientes. Porque no están dando soluciones.

Ojalá en Euskadi seamos capaces de leer con inteligencia los signos de los tiempos. Y apreciar el esfuerzo de quienes con seriedad y compromiso defienden lo bueno que tienen nuestras instituciones, aquí y en Europa, y se comprometen al mismo tiempo a cambiar lo que es preciso cambiar para resolver los problemas reales de las personas normales.

Más difícil que prometer milagros, pero mucho más eficaz, si miramos con los ojos sabios de la Historia. Ojalá escarmentemos en cabeza ajena, al ver la factura que pasa el Brexit…  

Vuelve el oro: escapando de la represión financiera .Daniel LC

Vuelve el oro: escapando de la represión financiera 

“What's the use of money if you ain't gonna break the mold?” Prince

Ayer, el Banco de Japón certificó lo que muchos llevamos anunciando desde hace años. El fracaso de su política monetaria (lean). La represión financiera no ha acabado con el estancamiento, ni ha mejorado las expectativas de inflación y encima al hundir los salarios reales a niveles de hace 20 años, el consumo sigue siendo raquítico. Cuando se anunció Abenomics lo comentamos, hoy es evidente.

A su vez, un ciudadano nigeriano, Usman Mohammed, escribió hace relativamente poco un tweet. Esperaba que su banco central rompiera la paridad con el dólar. Preocupado por perder todos sus ahorros, o una gran parte, ante una enorme devaluación, decidió mover sus depósitos a una plataforma que hace transacciones en oro respaldadas 100% por oro físico. La moneda ha caído casi un 50% respecto al dólar desde entonces. Sus pequeños ahorros se han apreciado.
Este caso es paradigmático de una tendencia que se está dando entre ciudadanos de todo el mundo que buscan una alternativa que les proteja de la represión financiera –devaluar y bajar tipos–, les permita almacenar valor y a la vez sea compatible con los medios de pago tradicionales.
El oro se ha apreciado un 19,5% este año. Aquellas personas que han ido acumulando una parte de su ahorro, incluso de su salario no sólo han visto su dinero mejorar en valor, sino que las plataformas como la web bitgold permiten hacer transacciones en distintas monedas sin sufrir las fluctuaciones y volatilidad, ya que se compra oro y posteriormente, o se ahorra o se hacen transferencias y pagos en la moneda que se desee sin caer en enormes comisiones y pérdidas por tipo de cambio.
No es extraño. En realidad los bancos centrales de los mercados emergentes han tomado la decisión de maximizar sus reservas de dólares y oro y, con ello, la volatilidad de las monedas locales ha sido extrema.

Hace un tiempo comenté por qué se había desplomado el oro y desde entonces lo que hemos visto es un aumento exponencial de la política agresiva de muchos bancos centrales de continuar aumentando masa monetaria y buscar a toda costa la devaluación, que no deja de ser el asalto al ahorrador y empobrecimiento generalizado. El oro, en ese periodo, fue perdiendo el carácter especulativo y las posiciones en activos financieros (ETF) ligados al precio del oro hayan caído de casi 3.000 toneladas equivalentes a menos de 1.500, según Goldman Sachs.
El coste de la vida medido en dólares y en oro.
El coste de la vida medido en dólares y en oro.

¿Qué ha ocurrido desde entonces?

La percepción de riesgo global ha aumentado, con las estimaciones de crecimiento global revisadas a la baja hasta niveles casi de 2008 (el Banco Mundial espera un 2,4% en 2016 y en 2008 fue ligeramente inferior).
El miedo a la confiscación del ahorro vía política monetaria ha aumentado. Mientras la deuda de los estados ha crecido un 9% anual desde 2008 y vuelve a alcanzar máximos en 2016, las familias, cuya principal fuente de ahorro son los depósitos, han reducido su deuda hasta niveles de 2007.
El miedo a que los defensores del expolio se lancen a imprimir moneda sin control, a devaluar de manera salvaje y a buscar la inflación aunque le cueste los ahorros a sus ciudadanos es alto. Y por ello se busca un almacén de valor, un elemento de seguridad ante un entorno incierto –o un miedo muy cierto-.

Pero incluso los que no temen que les roben con una sonrisa vía la impresión de dinero con la excusa del “pueblo” también buscan añadir un activo de menor riesgo y con fundamentales menos pobres que algunas materias primas. A pesar del progresivo aumento de demanda china, rusa y asiática, el oro tuvo exceso de suministro desde 2009 y alcanzó su máximo (casi 20 millones de onzas de sobrecapacidad) en 2010. Esa tendencia se ha revertido en los dos últimos años.
El problema hasta ahora es que para muchos, la compra de oro como reserva de valor o inversión se hacía fundamentalmente vía derivados financieros que, como comentaba en 2010, tienen tanto riesgo como otros productos ante un riesgo financiero, y no están respaldados por el metal físico.  La diferencia con este tipo de plataformas que están creciendo por el mundo es que democratizan el acceso a oro físico al vender partes pequeñas de un lingote. Pero siempre claramente especificado que está 100% respaldado por dicho lingote.
Incluso los que, como yo, piensan que el riesgo de una crisis como la de 2008 está moderadamente contenido y que a lo que nos enfrentamos es más a un periodo de bajo crecimiento y pobre inflación por saturación de estímulos, la continua política de atacar al ahorro y endeudarse solo nos lleva a empeorar el potencial de crecimiento.

Pero además, ante el enorme riesgo del “helicóptero monetario” (que también será un fracaso, como explicábamos aquí) es normal que un número creciente de ciudadanos busque reducir el riesgo que supone la enorme fluctuación de las monedas y la decisión consciente de hundir su valor.
No es de extrañar que las familias y empresas busquen mitigar el impacto de la represión financiera vía oro con plataformas garantizadas físico. Porque desafortunadamente,  lo que se repite en el consenso es que el problema de la política monetaria no es que haya fallado, que es evidente, sino que no se hizo suficiente. Que la culpa de todo la tienen ustedes, malvados, que ahorran en vez de gastar. Y se penaliza al que critica los errores de la política, mientras que se premia a los que exigen más.

Es triste, pero no se quiere entender que el asalto al ahorrador no genera prosperidad y nos está llevando al estancamiento. Que penalizar  el ahorro e incentivar el endeudamiento no nos va a solucionar la crisis. Y que los problemas de productividad no se solucionan imprimiendo papelitos. Usman Mohammed lo entendió, usted y yo también, pero todavía quedan por ahí algunos que seguirán defendiendo que “esta vez es diferente”. Y no lo es.

http://www.elespanol.com/economia/20160621/134366571_13.html

El Brexit, una decisión pésima para Europa.Lluís Foix






El Brexit, una decisión pésima para Europa


David Cameron, junto a su señora, anunciando que dimite como primer ministro como consecuencia del Brexity.

Gran Bretaña ha decidido abandonar la Unión Europea y regresar a un espléndido aislamiento activo que ha caracterizado su política exterior desde hace varios siglos. Ha conseguido fomentar la desorientación y el comienzo de la desunión en la UE. David Cameron ha presentado su dimisión en diferido, para el mes de octubre, pero ha aceptado las consecuencias de la derrota cuando todavía no se había terminado el escrutinio.
El discurso de Boris Johnson Nigel Farage, los dos principales impulsores y propagandistas del Brexit , ha arrastrado el 52 por ciento de los votos en un referéndum que tendrá inesperadas consecuencias para Gran Bretaña, Europa y el mundo.
La victoria del Brexit es incuestionable así como también el triunfo de un nacionalismo inglés, xenófobo, que tendrá repercusiones en otros estados europeos. Marine Le Pen está satisfecha por los resultados y ya ha hablado de un Fraexit. En Holanda el partido de Wilders, de extrema derecha, ha pedido de madrugada un referéndum para abandonar la Unión Europea. Los movimientos populistas y anti europeos van a reclamar protagonismo en el continente en los próximos meses. La Unión Europea tendrá que corregir muchas de sus políticas sociales y gestionar con más equidad los recursos que distribuye tan generosamente entre los países miembros.
David Cameron quiso resolver un problema en el interior de su partido y ha dividido un país que se ha levantado sin saber hasta qué punto su decisión mayoritaria les va a afectar. Cuando convocas un referéndum haces una pregunta y te contestan otra, decía Mitterrand en la consulta sobre Maastricht. Cameron ha roto muchos puentes y, sobre todo, ha perdido el poder.
El Brexit crea un primer problema interno con Escocia donde el Remain ha ganadopor más del 62 por ciento. La ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, ha advertido hoy que el triunfo del Brexit indica que Escocia contempla su futuro como parte de la Unión Europea. Un segundo referéndum en Escocia puede plantearse en los próximos tiempos.
Los seis condados del Ulster han votado también en contra del Brexit. El Sinn Fein, histórico partido del nacionalismo irlandés, ha pedido ya la integración de la isla que se partió como consecuencia de la independencia de Irlanda.
Otro punto significativo es la victoria del Remain en Londres, la capital más cosmopolita y más multicultural de Europa, que acaba de elegir a un alcalde musulmán de procedencia paquistaní. En Londres están las instituciones financieras con dimensión global, los diarios más claramente partidarios de Europa, los resortes del poder y el ambiente más abierto y universal del Reino Unido.
Las clases dirigentes concentradas en Londres se han despertado con incredulidad. Están fuera de la Unión Europea. Quedan dos años de negociaciones pero la decisión a favor del Brexit siembra la incertidumbre en Gran Bretaña y también en Europa. Sólo dentro de un tiempo sabremos el verdadero alcance de lo que la mayoría de británicos decidieron el 23 de junio de 2016, un día ciertamente histórico.
El discurso de Boris Johnson y Nigel Farage, los dos principales impulsores y propagandistas del Brexit , ha arrastrado el 52 por ciento de los votos en un referéndum que tendrá inesperadas consecuencias para Gran Bretaña, Europa y el mundo.
La victoria del Brexit es incuestionable así como también el triunfo de un nacionalismo inglés, xenófobo, que tendrá repercusiones en otros estados europeos. Marine Le Pen está satisfecha por los resultados y ya ha hablado de un Fraexit. En Holanda el partido de Wilders, de extrema derecha, ha pedido de madrugada un referéndum para abandonar la Unión Europea. Los movimientos populistas y anti europeos van a reclamar protagonismo en el continente en los próximos meses. La Unión Europea tendrá que corregir muchas de sus políticas sociales y gestionar con más equidad los recursos que distribuye tan generosamente entre los países miembros.

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"La campiña Inglesa ha votado Brexit desde un sentimiento nostalgico y xenófobo. Pero sin saber que eran los grandes beneficiarios de fondos de la UE. Cornwall votó Brexit pero su gobierno acaba de exigir que no se pierden los 60 milliones de libras al año que reciben de la UE." A.B.

The British have been duped and mislead. They were promised 350 million pounds per week for the NHS, the Brexit savings reinvested. They were told not to worry about agricultural and other EU subsidies, Brexit savings.

Now Cornwall stands to loose 60 million pounds per year of EU money. Isn´t that the money that was promised to the NHS?

Now they are waking up to the new reality and it is brutal. The fearful, xenofobic and nostalgic Britons from the English countryside have imposed their outdated world view on the young, the Scots and the Irish and with it triggered what will be the end of what they love: the United Kingdom. 

"Our independence day" they were told. It is more like "our memorial day". The day the British Empire and the United Kingdom was buried AB
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La esperanza también esta en los jóvenes británicos, mas abiertos, solidarios, queriendo diseñar su futuro, los jóvenes británicos difícilmente tendrán ahora la libertad de vivir y trabajar en toda la UE. Es vital recordar que casi la mitad de británicos quieren seguir en la unión. El fallo es mas de Camerón de hacer un referéndum cuando no tocaba, que de los británicos en general.


Una mitad de británicos sufrirá seguramente una inflación que no han provocado ellos, ha provocado una mala decisión de un político irresponsable..(El Banco De Inglaterra (BoE) afirma que tendrá que rebajar los tipos de interés para tratar de frenar la recesión teniendo que inundar de liquidez el mercado interior (280.000 millones de libras) y acepta y reconoce que esto provocará inflación)

Brexit.UK y sus problemas

-Westminster, 9 de julio de 1957: “Mi mensaje a Europa es hoy el mismo que hace quince años –únete-. La seguridad y la prosperidad de Europa residen en la unidad”. 
Winston Churchill

 "Siempre pensé que Europa se haría entre crisis y que sería la suma de las soluciones que diéramos a esas crisis" Jean Monnet


La época de hablar sin decir nada, está terminando (...) Entramos en un período de consecuencias” W. Churchill


1.Una tragedia británica en un acto 


trAD automat.


La decisión de abandonar la UE va a dominar la vida del Reino Unido para la próxima década, si no más. Se puede discutir sobre la magnitud exacta del choque económico - a corto y largo plazo - pero es difícil imaginar ninguna circunstancia en la que el Reino Unido no se vuelven más pobres y menos importante en el mundo. Muchos de los que se animó a votar presuntamente por su "independencia" se encuentra que, lejos de obtener la libertad, que han perdido su trabajo.

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Así que, ¿por qué ocurrió?
En primer lugar, un referéndum reduce la complejidad a la simplicidad absurdo. El enredo de la cooperación internacional y la soberanía compartida representado por miembros de la UE de Gran Bretaña fue difamado en una serie de afirmaciones mendaces y promesas. Los británicos se les dijo que no habría precio económico que pagar por salir, y no hay pérdidas para todos los sectores de su sociedad que se han beneficiado de Europa. Los votantes se les prometió un acuerdo ventajoso comercio con Europa (el mercado más grande de Gran Bretaña), menor de inmigración, y más dinero para el Servicio Nacional de Salud y otros bienes y servicios públicos preciados.Por encima de todo, Gran Bretaña, según se dijo, podría recuperar su "mojo", la vitalidad creativa necesaria para tomar el mundo por la tormenta.
Uno de los horrores que están por delante será la creciente decepción de "Leave" partidarios como todas estas mentiras están expuestos. Los votantes se les dijo que iban a "conseguir su país de nuevo." No creo que le va a gustar lo que resulta ser.
Una segunda razón para el desastre es la fragmentación de los dos principales partidos políticos de Gran Bretaña. Durante años, el sentimiento anti-europeo ha corroído la autoridad de los líderes conservadores. Por otra parte, cualquier noción de la disciplina y la lealtad al partido colapsó hace años, como el número de partidarios conservadores cometidos disminuyó. Peor es lo que ha sucedido en el Partido del Trabajo, cuyos partidarios tradicionales proporcionado el impulso detrás de las grandes útiles "Leave" en muchas áreas de la clase trabajadora.
Con Brexit, ahora hemos visto el populismo al estilo Donald Trump venir a Gran Bretaña. Obviamente, hay hostilidad generalizada, sumergido en un tsunami de bilis populista, a cualquier persona considerada un miembro de la "establecimiento." Defensores Brexit como secretaria de Justicia, Michael Gove rechazaron todos los expertos como parte de una conspiración de auto-servicio de los ricos contra el tener -nots. Así que, si era el gobernador del Banco de Inglaterra, el arzobispo de Canterbury, o el Presidente de los Estados Unidos, sus consejos contaba para nada. Todos fueron retratados como representantes de otro mundo, sin relación con la vida de los británicos ordinarios.
Esto apunta a una tercera razón para el voto a favor de la Brexit: creciente desigualdad social ha contribuido a una revuelta contra una élite metropolitana percibido. Vieja Inglaterra industrial, en ciudades como Sunderland y Manchester, votó en contra de más acomodados de Londres. La globalización, se les dijo a estos votantes, los beneficios sólo aquellos en la parte superior - cómodo trabajando con el resto del mundo - a expensas de todos los demás.
Más allá de estas razones, no ayuda a que desde hace años casi nadie ha defendido vigorosamente ingreso del Reino Unido en la UE. Esto creó un vacío, lo que permite la ilusión y el engaño para borrar los beneficios de la cooperación europea y promoviendo la idea de que los británicos habían convertido en esclavos de Bruselas. los votantes pro-Brexit fueron alimentados con una concepción absurda de la soberanía, lo que lleva a elegir la independencia pantomima sobre el interés nacional.
Pero gimiendo y rasgarse las vestiduras de no hará ningún bien ahora. En circunstancias sombrías, las partes interesadas deben tratar con honor para asegurar lo que es mejor para el Reino Unido. Uno espera que los Brexiteers eran al menos la mitad derecha, tan difícil como es de imaginar. En cualquier caso, hay que hacer lo mejor de la mano que ha sido tratado.
Aún así, tres retos inmediatos que vienen a la mente.
En primer lugar, ahora que David Cameron ha dejado claro que renunciará, el ala derecha del Partido Conservador y algunos de sus miembros más agrio dominarán el nuevo gobierno. Cameron no tenía otra opción. Él no pudo haber ido a Bruselas en nombre de sus colegas backstabbing a negociar algo que no es compatible. Si su sucesor es un líder Brexit, Gran Bretaña puede esperar ser dirigido por alguien que ha pasado los últimos diez semanas difundir mentiras.
En segundo lugar, los enlaces que mantienen el Reino Unido juntos - en particular Escocia e Irlanda del Norte, que votaron a permanecer en Europa - se verán sometidos a una gran tensión. Espero que la revuelta Brexit no conducirá inevitablemente a un voto de la ruptura del Reino Unido, pero que el resultado es ciertamente una posibilidad.
En tercer lugar, Gran Bretaña tendrá que comenzar a negociar su salida muy pronto. Es difícil ver cómo es posible terminar con una mejor relación con la UE de la que tiene ahora. Todos los británicos tendrán que trabajar duro para ellos para convencer a sus amigos de todo el mundo que no han tomado la licencia de sus sentidos moderados.

La campaña del referéndum revivió la política nacionalista, que al final siempre se trata de raza, inmigración y conspiraciones. Una tarea que todos tenemos en el pro-Europa campamento es para tratar de contener las fuerzas que Brexit ha desencadenado, y afirmar el tipo de valores que tienen en el pasado nos ganado tantos amigos y admiradores de todo el mundo.
Todo esto comenzó en la década de 1940, con Winston Churchill y su visión de Europa. La forma en que va a terminar puede ser descrita por uno de los aforismos más famosos de Churchill: "El problema con cometer un suicidio político es que usted vive para lamentarlo."
De hecho, muchos votantes "Dejar" no pueden vivir para lamentarlo. Pero los jóvenes británicos que votaron abrumadoramente para seguir siendo una parte de Europa es casi seguro que lo hará.
https://www.project-syndicate.org/commentary/brexit-political-suicide-by-chris-patten-2016-06


2¿Se han equivocado los británicos? Cómo la psicología nos puede ayudar a entender el Brexit y las elecciones del domingo


«En estos días democráticos, cualquier investigación sobre la fiabilidad y las peculiaridades de los juicios populares es de interés». Nadie podrá negarlo: pocas horas después de que Reino Unido haya decidido salir de la Unión Europea y dos días antes de unas elecciones generales que no parece que vayan a desbloquear el stand-by en el que estamos, nos encontramos con un sin fin de fenómenos electorales ‘extraños’ y sin precedentes que  dejan claro que sí, que en estos días democráticos, cualquier investigación (sea la que sea) es de interés.
La frase con la que arranca este post es también, y sobre todo, la frase con la que arranca un artículo muy famoso publicado en Nature el 7 de marzo de 1907. En él, Francis Galton presentaba un curioso experimento que seguro que habréis escuchado alguna que otra vez.

Pesar de la democracia

En Plymouth, durante el transcurso de su feria anual de ganado, se invitó a los visitantes a acertar el peso de un buey. Tras examinar las estimaciones de los 800 participantes, Galton descubrió que la estimación media fue de 547 kilos. Teniendo en cuenta que el peso real del animal era de 543 kilos (menos de un 1% de error), Galton concluyó que «este resultado, en mi opinión, concede más crédito a la fiabilidad de un juicio democrático de lo que podría haberse esperado».
Al fin y al cabo, «el competidor medio [del concurso] está probablemente tan bien capacitado para realizar una estimación ajustada del peso del buey, como lo está un votante promedio para juzgar los méritos de la mayor parte de las cuestiones políticas que vota, y las diferencias entre los votantes para juzgar con justicia será probablemente la misma en ambos casos».
Este argumento ha sido esgrimido muchas veces como clave de bódeda de cierto discurso democrático: el promedio de la suma de todas nuestras opiniones, da como resultado una opinión cualitativamente mejor y cuantitativamente más ajustada que la de cada uno por separado.
No obstante, el argumento tiene algunos problemas que atenúan el optimismo de las conclusiones. Como dice el filósofo Gregorio Luri, «el juicio de los participantes no estaba influenciado ni por pasiones ni por la oratoria partidista; la mayoría eran granjeros experimentados en estos cálculos y, por último, señala que 30 estimaciones fueron descartadas por ser consideradas erróneas o ilegibles».

Los británicos están equivocados en casi todo

A Luri no le falta razón: la ‘opinión pública británica‘ creía que de cada 100 libras dedicadas a ayudas sociales, 24 son defraudadas (cuando la cifra real ronda los 70 peniques) o que el tanto por ciento de inmigrantes en Reino Unido representa el 31%, cuando en realidad ronda el 13%. En 2013, The Independent publicó un artículo titulado “El público británico está equivocado en casi todo“.
Pero no es un problema exclusivo del Reino Unido. En el caso español, por poner un ejemplo, los españoles creemos que nuestro país es mucho más corrupto que Grecia, Marruecos o China cuando las consultoras independientes internacionales dicen los contrario.
En cuanto despojamos al ideal democrático de su romanticismo todo se resume en una inmensa y colosal pantomima. Pedimos a gente sin conocimientos, interés o ganas que decidan sobre temas realmente complejos y fingimos creernos que su opinión tiene algún valor. Nos resistimos a aceptar la realidad: ‘el pueblo’ es una amalgama de adolescentes idiotas y manipulables, “una banda de bobos y babeantes babuínos” que sencillamente votan mal. Es hora de decirlo en voz alta y dar por cerrada, de una vez por todas, la gran “farsa democrática”.
Este tipo de argumentos están en la calle. Y no es raro. Hoy, a pocas horas de unas elecciones que solo parecen ser una reposición de las últimas, cabe preguntarnos: ¿tiene sentido la democracia?, ¿tenía Galton razón y juntos pensamos mejor?, ¿o será verdad que las pasiones y la oratoria partidista nos ha nublado el juicio y vamos a un democrático choque de trenes?

Equivocados, pero no totalmente perdidos

¿Podemos iluminar el asunto desde algún punto de vista? Eso vamos a intentar: para empezar, y aunque no es el corazón de nuestro argumento, es una buena idea reflexionar sobre si la opinión pública es un buen termostato de la realidad social.
En 1995, Christopher Wlezien se preguntó esto mismo y llegó a la conclusión de que la opinión pública norteamericana se adaptaba constantemente a las decisiones políticas. Al menos en cuestiones relacionadas con el gasto social y de defensa. En el caso inglés, William Jennings sostenía en su último libro que el público puede estar mal informado acerca de las cosas, pero aún así sus percepciones cambian de manera apropiada. Así, por ejemplo, podemos ser engañados sobre la tasa de desempleo absoluto, pero podemos discernir con notable precisión si el desempleo es cada vez mayor o menor. Miren como “covarían” la tasa de desempleo y la preocupación percibida en Inglaterra desde los 80:
Miren-como
¿Cómo es esto posible? ¿Cómo podemos estar equivocados en casi todo pero nunca demasiado equivocados? Es una buena cuestión. Yo tengo una teoría a la que llamo “el peso de Barrada”.
Hace unos años, Juan Ramón Barrada realizó un trabajo sobre peso percibido e índice de masa corporal. Este trabajo es muy interesante porque, a diferencia del “peso de Galton” y contra el argumento de Luri, en el “peso de Barrada” sí que intervienen pasiones, ilusiones y, qué diablos, retóricas interesadas: hoy por hoy, la gente, y esto es una intuición personal, no quiere estar gorda.
Usando la Encuesta Nacional de Salud de 2012 podemos estudiar no solo su peso y altura sino también su percepción personal. Como explica Barrada, en la encuesta se le pregunta a los participantes cosas como “En relación a su estatura, diría que su peso es: bastante mayor de lo normal, algo mayor de lo normal; normal; o menor de lo normal”.


Con esos datos podemos ver que “según vamos incrementando el índice de masa corporal [el peso], va subiendo el nivel de estatus de peso percibido en el que es más probable situarse”. Es decir, la conclusión de la investigación de Barrada y de otras investigaciones similares es que somos bastante buenos estimando nuestro propio peso. ¿Podemos reconstruir a partir de aquí el argumento democrático de Galton?

Re-pesando la democracia

No si no reconstruimos antes la noción que tenemos de democracia. Al fin y al cabo, la democracia es un «concepto interpretativo» (Dwokin, 2006). Recordemos que para Galton el votante, en un sistema democrático, debe “juzgar los méritos de […] las cuestiones políticas que vota”. En cambio, ¿y si el votante debiera “conocer su situación, sus preferencias e intenciones” y expresarla mediante el voto? Los argumentos que exponía Luri (y que estamos escuchando hoy) tendrían mucha menos fuerza.
No es una idea ajena a la teoría política. Nadia Urbinati, en “Representation as Advocacy” (2000), sostenía que el punto central de la representación no debe ser la suma de intereses, sino la preservación de los desacuerdos. Es decir, no se trata tanto de agregar a los ciudadanos ideológicamente (Sánchez-Cuenca, 2010) como representar (y mantener) las diferencias personales, comunitarias y sociales del país en cuestión.
Y para que eso funcione, solo tenemos que ser relativamente buenos evaluando nuestra realidad. Lo que nos da la posibilidad de reconstruir el argumento de Galton dejando al margen las tentaciones demagógicas y populistas.
De hecho, hay un detalle curioso. Según las investigaciones, somos buenos estimando nuestro peso excepto en los extremos. Es decir, quien más problemas tiene para percibir su peso son los muy delgados y los muy gordos. ¿Podría ocurrir algo así en la política? ¿Podríamos ser bastante buenos percibiendo la realidad política excepto en los extremos (es decir, los que tienen mucha y muy poca formación/interés en la cosa pública)? ¿Podría ser esto un argumento fabuloso para confiar en las democracias realmente existentes? Habrá que seguir investigando.
Lo que sí parece claro (desde un punto de vista psicológico) es que ayer no hubo un montón de británicos discutiendo de tratados internacionales. De la misma forma que el domingo, cuando se anuncie el escrutinio final, no estaremos escuchando a treinta y seis millones de españoles pronunciarse sobre los ‘méritos de los programas políticos’ que se presentan: estaremos escuchando a treinta y seis millones de personas hablando de su realidad.

Y si queremos que nuestra democracia siga siendo útil, más nos vale coger papel y lápiz.

http://rasgolatente.es/se-han-equivocado-los-britanicos-como-la-psicologia-nos-puede-ayudar-a-entender-el-brexit-y-las-elecciones-del-domingo/

3.Britain democratic failure


CAMBRIDGE – The real lunacy of the United Kingdom’s vote to leave the European Union was not that British leaders dared to ask their populace to weigh the benefits of membership against the immigration pressures it presents. Rather, it was the absurdly low bar for exit, requiring only a simple majority. Given voter turnout of 70%, this meant that the leave campaign won with only 36% of eligible voters backing it.
This isn’t democracy; it is Russian roulette for republics. A decision of enormous consequence – far greater even than amending a country’s constitution (of course, the United Kingdom lacks a written one) – has been made without any appropriate checks and balances.


Does the vote have to be repeated after a year to be sure? No. Does a majority in Parliament have to support Brexit? Apparently not. Did the UK’s population really know what they were voting on? Absolutely not. Indeed, no one has any idea of the consequences, both for the UK in the global trading system, or the effect on domestic political stability. I am afraid it is not going to be a pretty picture.
Mind you, citizens of the West are blessed to live in a time of peace: changing circumstances and priorities can be addressed through democratic processes instead of foreign and civil wars. But what, exactly, is a fair, democratic process for making irreversible, nation-defining decisions? Is it really enough to get 52% to vote for breakup on a rainy day?
In terms of durability and conviction of preferences, most societies place greater hurdles in the way of a couple seeking a divorce than Prime Minister David Cameron’s government did on the decision to leave the EU. Brexiteers did not invent this game; there is ample precedent, including Scotland in 2014 and Quebec in 1995. But, until now, the gun’s cylinder never stopped on the bullet. Now that it has, it is time to rethink the rules of the game.
The idea that somehow any decision reached anytime by majority rule is necessarily “democratic” is a perversion of the term. Modern democracies have evolved systems of checks and balances to protect the interests of minorities and to avoid making uninformed decisions with catastrophic consequences. The greater and more lasting the decision, the higher the hurdles.
That’s why enacting, say, a constitutional amendment generally requires clearing far higher hurdles than passing a spending bill. Yet the current international standard for breaking up a country is arguably less demanding than a vote for lowering the drinking age.
With Europe now facing the risk of a slew of further breakup votes, an urgent question is whether there is a better way to make these decisions. I polled several leading political scientists to see whether there is any academic consensus; unfortunately, the short answer is no.
For one thing, the Brexit decision may have looked simple on the ballot, but in truth no one knows what comes next after a leave vote. What we do know is that, in practice, most countries require a “supermajority” for nation-defining decisions, not a mere 51%. There is no universal figure like 60%, but the general principle is that, at a bare minimum, the majority ought to be demonstrably stable. A country should not be making fundamental, irreversible changes based on a razor-thin minority that might prevail only during a brief window of emotion. Even if the UK economy does not fall into outright recession after this vote (the pound’s decline might cushion the initial blow), there is every chance that the resulting economic and political disorder will give some who voted to leave “buyers’ remorse.”
Since ancient times, philosophers have tried to devise systems to try to balance the strengths of majority rule against the need to ensure that informed parties get a larger say in critical decisions, not to mention that minority voices are heard. In the Spartan assemblies of ancient Greece, votes were cast by acclamation. People could modulate their voice to reflect the intensity of their preferences, with a presiding officer carefully listening and then declaring the outcome. It was imperfect, but maybe better than what just happened in the UK.
By some accounts, Sparta’s sister state, Athens, had implemented the purest historical example of democracy. All classes were given equal votes (albeit only males). Ultimately, though, after some catastrophic war decisions, Athenians saw a need to give more power to independent bodies.







What should the UK have done if the question of EU membership had to be asked (which by the way, it didn’t)? Surely, the hurdle should have been a lot higher; for example, Brexit should have required, say, two popular votes spaced out over at least two years, followed by a 60% vote in the House of Commons. If Brexit still prevailed, at least we could know it was not just a one-time snapshot of a fragment of the population.
The UK vote has thrown Europe into turmoil. A lot will depend on how the world reacts and how the UK government manages to reconstitute itself. It is important to take stock not just of the outcome, though, but of the process. Any action to redefine a long-standing arrangement on a country’s borders ought to require a lot more than a simple majority in a one-time vote. The current international norm of simple majority rule is, as we have just seen, a formula for chaos. 

https://www.project-syndicate.org/commentary/brexit-democratic-failure-for-uk-by-kenneth-rogoff-2016-06

traduc automatica:
CAMBRIDGE - La verdadera locura de la votación del Reino Unido a abandonar la Unión Europea no fue que los líderes británicos se atrevieron a preguntar a su población que sopesar los beneficios de la membresía en contra de las presiones migratorias que presenta. Más bien, era la barra baja absurda para la salida, que sólo requiere una mayoría simple. Teniendo en cuenta el número de votantes del 70%, esto significa que la campaña licencia ganó con sólo el 36% de los votantes elegibles respaldándolo.
Esto no es democracia; es la ruleta rusa de repúblicas. Una decisión de enormes consecuencias - mucho mayor incluso que se modifica la constitución de un país (por supuesto, el Reino Unido carece de uno escrito) - se ha hecho sin ningún tipo de controles y de equilibrios adecuados.




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¿El voto tiene que ser repetido después de un año para estar seguro? No. ¿una mayoría en el Parlamento tienen que apoyar Brexit? Aparentemente no. 
¿La población del Reino Unido sabe realmente lo que estaban votando? Absolutamente no. De hecho, nadie tiene idea de las consecuencias, tanto para el Reino Unido en el sistema de comercio mundial, o el efecto sobre la estabilidad política interna. Me temo que no va a ser un cuadro bonito.
Eso sí, los ciudadanos de Occidente son la suerte de vivir en un tiempo de paz: evolución de las circunstancias y prioridades pueden ser abordados a través de procesos democráticos en lugar de guerras extranjeras y civiles. Pero lo que, exactamente, es un proceso justo y democrático para tomar decisiones irreversibles, nación que definen?¿Es realmente suficiente para obtener el 52% de votar por la ruptura en un día lluvioso?
En términos de durabilidad y convicción de las preferencias, la mayoría de las sociedades plantean mayores obstáculos en el camino de una pareja que busca un divorcio que el gobierno del primer ministro David Cameron hizo en la decisión de abandonar la UE. Brexiteers no inventaron este juego; existe un amplio precedente, incluyendo Escocia en 2014 y Quebec en 1995. Sin embargo, hasta ahora, el cilindro de la pistola nunca se detuvo en la bala. Ahora que lo ha hecho, es el momento de replantear las reglas del juego.
La idea de que de alguna manera cualquier decisión tomada en cualquier momento por el gobierno de la mayoría es necesariamente "democrático" es una perversión del término. Las democracias modernas han evolucionado los sistemas de control y equilibrio para proteger los intereses de las minorías y para evitar tomar decisiones desinformados con consecuencias catastróficas. Las mayores y más duraderas de la decisión, mayor será la vallas.
Es por eso que la promulgación, por ejemplo, una enmienda constitucional que generalmente requiere despejar obstáculos mucho mayores que pasar una ley de gastos.Sin embargo, la actual norma internacional para romper un país es, sin duda menos exigente que un voto para la reducción de la edad para beber.
Con Europa se enfrenta ahora el riesgo de una gran cantidad de nuevas votaciones de ruptura, una pregunta urgente es si hay una mejor manera de tomar estas decisiones.Sondeé varios científicos políticos principales para ver si existe algún consenso académico; Por desgracia, la respuesta corta es no.
Por un lado, la decisión Brexit puede haber parecido simple en la votación, pero en verdad nadie sabe lo que viene a continuación después de una votación licencia. Lo que sí sabemos es que, en la práctica, la mayoría de los países requieren un "súper mayoría" para las decisiones nacionales que definen, no un mero 51%. No hay una figura universal como el 60%, pero el principio general es que, en un mínimo, la mayoría debe ser demostrablemente estable. Un país no debería estar haciendo cambios fundamentales e irreversibles sobre la base de una minoría muy estrecho que podría prevalecer sólo durante un breve período de la emoción. Incluso si la economía del Reino Unido no caiga en una recesión abierta después de esta votación (caída de la libra podría amortiguar el golpe inicial), hay muchas posibilidades de que el desorden económico y político resultante dará alguna que votaron a salir "remordimiento de los compradores."
Desde la antigüedad, los filósofos han tratado de idear sistemas para tratar de equilibrar las fuerzas de gobierno de la mayoría con la necesidad de garantizar que las partes informadas obtienen una mayor voz en las decisiones críticas, por no hablar de que la minoría se oyen voces. En los conjuntos de Spartan de la antigua Grecia, los votos fueron emitidos por aclamación . La gente podría modular su voz para reflejar la intensidad de sus preferencias, con un funcionario que preside la escucha con cuidado y luego se declara el resultado. Fue imperfecta, pero tal vez mejor que lo que acaba de ocurrir en el Reino Unido.
Según algunas versiones, estado hermano de Esparta, Atenas, había puesto en práctica el ejemplo histórico más pura de la democracia. Todas las clases se les dio igual número de votos (aunque sólo los machos). En última instancia, sin embargo, después de algunas decisiones de guerra catastróficos, atenienses vieron la necesidad de dar más poder a organismos independientes.






Lo que debería haber hecho el Reino Unido si tenía que ser pedido la cuestión de la adhesión a la UE (que por cierto, no fue así)? Sin duda, el obstáculo debe haber sido mucho más alta; por ejemplo, Brexit debería haber exigido, por ejemplo, dos votos populares espaciados a lo largo de al menos dos años, seguido por un voto de 60% en la Cámara de los Comunes. Si Brexit aún prevalecía, al menos podríamos sabemos que no fue sólo una instantánea de una sola vez de un fragmento de la población.
El voto del Reino Unido ha lanzado Europa en el caos. Mucho dependerá de cómo reaccione el mundo y cómo maneja el gobierno del Reino Unido para reconstituir en sí.Es importante hacer un balance no sólo de los resultados, sin embargo, sino del proceso. Cualquier acción para redefinir un acuerdo de larga data en las fronteras de un país debería requerir mucho más que una mayoría simple en una votación de una sola vez. La norma internacional actual de la regla de la mayoría simple es, como acabamos de ver, una fórmula para el caos.

https://www.project-syndicate.org/commentary/brexit-democratic-failure-for-uk-by-kenneth-rogoff-2016-06
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http://www.abc.es/internacional/abci-farage-admite-campana-leave-mintio-sobre-dinero-pagan-union-europea-201606241339_noticia.html


5.El gráfico del Brexit que refleja cómo los mayores de 50 han decidido el futuro de los jóvenes

La infografía basada en encuestas de los últimos días muestra la brecha generacional en los resultados del referéndum

Como se puede ver en este gráfico (que se ha compartido miles de veces en Twitter), los más jóvenes son los que más tiempo tendrán que vivir con una decisión con la que mayoritariamente no están de acuerdo. Según una encuesta reciente de la empresa de investigación de mercado YouGov, el 64% de los británicos de entre 18 y 24 años preferirían quedarse en la UE. Teniendo en cuenta la esperanza de vida y que este no parece un proceso fácilmente reversible, pasarán el resto de su vida, casi 70 años, fuera de ella.

http://verne.elpais.com/verne/2016/06/24/articulo/1466749678_556239.html?id_externo_rsoc=FB_CM
http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-36622229

Por otro lado, viendo la estructura de votantes por edad y región tan polarizada, lo sucedido en UK probablemente sea un gran ejemplo del principal mal de la democracia representativa. La democracia representativa se asienta, como dice Zizek, en el cortocircuito básico entre la mayoría y el TODO. En la democracia representativa, el ganador se queda con TODO, la mayoría cuenta como TODO... a la minoría, que puede perder por 100 votos o por 1 millón de votos, le resta vivir el duelo y el exilio de sus ideas.. Andres S.
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6.Analisis 
El mundo cambia permanentemente, pero el cambio no siempre es gradual, va a sacudidas. Un buen día nos acostamos en un universo que nos parece previsible, conocido, y nos despertamos –como ayer– en otro que nos resulta desconcertante. La salida del Reino Unido de la Unión Europea nos lleva a una situación llena de incógnitas: entramos en tierra desconocida.
Con los parámetros de la política a la que estábamos acostumbrados, los británicos no habrían votado nunca a favor de salir de la Unión Europea. Pero tampoco Donald Trump sería el candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, y ahí está. El resultado del referéndum me entristece mucho, pero eso no disminuye la admiración que siento por el pueblo británico y por sus políticos, a pesar de que la campaña no ha sido ejemplar. Aunque crea que se han equivocado, ¿quién soy yo para decirlo? Han hecho lo que han querido. Lo único que ahora les podemos exigir es que acepten las consecuencias y que contribuyan a minimizar el impacto negativo.
La digestión del resultado será larga. Esta es la única cosa de la que estoy seguro. El resto son incógnitas. Resumo algunas.
1. ¿Cuándo invocará el Reino Unido el artículo 50 del tratado? Mientras no lo invoque, no se iniciará la negociación para la salida y será como si el referéndum no se hubiera celebrado. David Cameron dijo durante la campaña que lo invocaría rápidamente. Pero ayer dijo que creía que era mejor que lo hiciera el nuevo primer ministro que salga de la conferencia del Partido Conservador a primeros de octubre. Uno de sus posibles sucesores, Boris Johnson, por su parte, dijo que no es preciso invocarlo. Durante la campaña ya lo había insinuado: no lo quiere invocar para poder negociar la nueva relación desde dentro de la sala, como un miembro más, y no desde fuera, y obtener así las mejores condiciones posibles. Es una táctica que el resto de la Unión no debería aceptar. Si el Reino Unido ha votado a favor de salir, debe salir. No se puede quedar a medio camino, porque la inestabilidad aún sería mayor.
2. ¿Querrá el Reino Unido seguir formando parte del Mercado Único? De los 650 diputados británicos, hay 450 favorables a seguir, pero los dirigentes partidarios del Brexit no están de acuerdo entre sí. Seguramente sería lo mejor para todos, porque el impacto económico de la salida sería más pequeño, pero las condiciones son duras: el Reino Unido deberá seguir contribuyendo al presupuesto comunitario y deberá aceptar la libertad de movimiento de personas, como hasta ahora. Es decir, que en buena parte será como si no saliera de la Unión. Con una humillación adicional: no podrá participar como hasta ahora en la elaboración de las normas que regulan el comercio dentro del Mercado Único, esta profusión normativa que tanto detesta. Las recibirá por correo electrónico y las tendrá que acatar le gusten o no.
3. ¿Qué pasará con Escocia? Después de escuchar a la primera ministra Nicola Sturgeon, no hay duda de que, si puede, el Partido Nacionalista Escocés convocará otro referéndum para la independencia. Pero no creo que lo hagan inmediatamente. Esperarán el momento que les parezca más propicio. Como el proceso de divorcio estará lleno de baches, no les faltarán oportunidades. Sin embargo, esto no garantiza que esta vez los escoceses voten a favor de separarse del Reino Unido. Todo indica que sí, pero podría haber sorpresas.
4. ¿Se cumplirán las predicciones sobre el impacto económico de la decisión de abandonar la Unión? Nadie duda de que las consecuencias económicas serán negativas, pero ¿hasta qué punto? ¿Y para quién lo serán más, para el Reino Unido o para el resto de la Unión? Y aún una pregunta más, quizás la más importante, ¿cómo reaccionarán los ciudadanos cuando vean que las advertencias de los expertos no eran gratuitas? Porque una cosa es desafiar al mundo en un referéndum y otra asumir después las consecuencias en términos de puestos de trabajo y de nivel de vida. Lo vimos en Grecia el año pasado y lo podemos volver a ver este.
5. Finalmente, ¿cómo acusará el golpe el resto de la Unión? La reacción lógica sería doblar la apuesta a favor de la unión política, pero en muchos países miembros no existe el apoyo necesario. ¿Habrá contagio? Marine Le Pen, en Francia, y Geert Wilders en los Países Bajos ya reclaman referendos similares. Si estos referendos se celebraran, podría haber un efecto dominó devastador. Creo que la Unión es mucho más fuerte de lo que pensamos, y si aguanta el golpe ahora estoy seguro de que saldrá fortalecida. Pero tiene que aguantar el golpe, y no será fácil.
Cada una de estas incógnitas daría para un artículo entero. Las he resumido porque creo que todas juntas dibujan muy bien la incertidumbre del momento. En todo caso, el proceso será largo y difícil. La Unión puede ser rehén de las divisiones en el Partido Conservador y del independentismo escocés. Puede haber muchas sorpresas. El referéndum sólo es el comienzo.
http://www.agenciasinc.es/Opinion/La-ciencia-europea-esta-de-luto-por-el-brexit
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Se han disparado ellos mismos a los pies, el mundo despues del shock inicial seguirá rulando, como siempre veremos ganadores y un gran perdedor, las empresas estudiarán el nuevo escenario y moverán piezas, inversiones y trabajadores se moverán en el tablero, no digo que me guste o no, digo q con el sistema actual es asi. Hoy UK es una pieza mas en el tablero.
Así es la realidad una empresa etica, que cumple con los impuestos, que cumple con la formación de empleados, con sueldos justos esta en posición debil en el mercado, es el mismo caso que en Europa si es solidaria sale perdiendo, tiene dificultades, si es un país menos solidario que quiere mas fronteras, menos inmigración, como UK, países nórdicos, Suiza, Austria salen beneficiados. El bien común esta discriminado.
Europa necesita un lider que transforme Europa hacia los Estados unidos de Europa, que sume a Escocia e Irlanda. Veremos en poco tiempo si la decisión de UK es un avance para ellos o mas bien serán unas décadas perdidas, al ir atrás como los cangrejos, dos fases superadas en Europa para nada, para volver al principio. ¿Hay líderes? ¿Hay presión ciudadana para ir hacia el federalismo?




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