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viernes, 26 de septiembre de 2014

Cristóbal Colón (La Fageda): "Debemos enseñar a los niños a pensar cómo deben ser felices"

Cristóbal Colón (La Fageda): "Debemos enseñar a los niños a pensar cómo deben ser felices"

Entrevista al presidente fundador de la cooperativa La Fageda, encargado de la inauguración del curso de la UPC, sobre educación, valores, emprendimiento e inclusión
Cristóbal Colón Palasí, president fundador de La Fageda
Cristóbal Colón Palasí, presidente fundador de La Fageda
El encargado de inaugurar el curso académico de la Universidad Politècnica de Catalunya este martes ha sido Cristóbal Colón Palasí (1949), presidente fundador de la cooperativa La Fageda. Este psicólogo ha presentado otra manera de entender la emprendenduría, aunque es un término que ha descartado para hablar de sentido común. Hace 32 años Colón fundó, con otro psicólogo y 14 internos de un PSIQUIÁTRICO, la cooperativa que hoy es el tercer fabricante de yogures de Catalunya para dar respuesta a sus necesidades con valores de economía social. En esta entrevista a El Diari de l'Educació el cooperativista habla de CÓMO ve la educación.
¿Cree que la universidad ESTÁ formando a las personas con valores de cooperación o exclusivamente con valores competitivos?
La universidad ESTÁ dentro de un sistema global y sin conocerla en profundidad, porque no tengo una relación directa, tengo la sospecha de que la universidad hace un poco lo que la sociedad le pide, y la sociedad actual demanda tecnología, conocimientos técnicos. Y también tengo la sospecha de que buscamos una sociedad buena y no nos preocupamos por hacer buenas personas, y es un contrasentido. La sociedad funcionará bien si las personas que la integran funcionan bien con ellas mismas. Y pienso que esta es la asignatura pendiente que tiene AHORA mismo la sociedad, una sociedad que está manifiestamente en crisis, que para mí no es una crisis del capitalismo, sino de la sociedad en global. La gente habla de crisis de valores y yo pienso que ahora estamos recogiendo lo que hemos sembrado durante décadas. La universidad o incluso toda la estructura educativa debería hacer una reflexión en profundidad sobre qué es el hombre y qué es lo que busca el hombre y qué es lo que necesita, más allá de los conocimientos técnicos y el gran avance de la tecnología que ha habido en los últimos dos siglos. Ha habido un boom espectacular, pero el hombre sigue siendo un ser lleno de miserias y de grandezas.
¿Entonces diría que un ingeniero, más allá de la formación técnica, debería tener una formación en valores?
Evidentemente. Un ingeniero primero es persona y luego ingeniero. Si un ingeniero, o un médico, o un maestro no tiene un profundo conocimiento de lo que uno es –aquello que decían los griegos de "conócete a ti mismo"–, si no sabemos quiénes somos podremos tener muchos conocimientos, podremos enviar un hombre a la luna o hacer supercomputadores, pero la complejidad de lo que es el alma humana y de lo que es eso que todos buscamos, que es la felicidad, no me la da el Mac, o el iPhone o el gran coche. Que no digo que no sea importante, pero evidentemente no es lo esencial. Lo esencial es lo que llevamos dentro y me parece que es lo que está fallando.
De la experiencia de haber construido un proyecto alternativo a las dinámicas dominantes, ¿cómo cree que se PUEDE educar de otra manera?
El problema es de concepción antropológica: ¿Qué es el hombre? ¿Por qué vivimos? ¿Por qué tenemos esta herramienta maravillosa que es la inteligencia y otra dimensión, de la espiritualidad de los seres humanos, esta conciencia de la finitud, tuya y de los demás? De la impermanencia de lo que nos rodea y de nuestra impermanencia en este mundo. Yo creo que son las reflexiones que se han hecho a lo largo de toda la historia de la humanidad y no sé muy bien qué quiere decir ese "progreso". Vemos progreso en lo material, en la tecnología, pero no sé si estamos progresando como seres humanos, porque en el fondo te das CUENTA de las complejidades, de la miseria, del egoísmo, la violencia ... Tenemos referentes, a lo largo de la historia, como por ejemplo Gandhi, personas de esas que han dicho lo que han dicho todos los sabios de la humanidad. Pienso que este discurso ha sido tapado por el discurso tecnológico, y ya es casualidad que yo esté haciendo una ponencia en la meca de la tecnología. Yo no estoy en contra de la tecnología. De lo que estoy en contra es de pensar que el futuro y el progreso y la felicidad del hombre pasa por tener un ordenador con no sé cuánta potencia.
Y a nivel de poner en práctica esta otra manera de entender el hombre, o de educar, ¿hay que apostar por crear cooperativas educativas o hay espacio para estas reflexiones dentro de una universidad como ésta?
Yo no tengo ninguna fórmula. Intento poner orden y equilibrio en mi vida personal e intento que esto pueda contagiar o inspirar a la gente que me rodea. Yo no tengo soluciona macros, pobre de mí. No sé qué tiene que hacer el ministro de educación o el consejero de cultura. Sí que como espectador de la sociedad veo donde falla, pero no tengo ninguna solución. He intentado buscar una solución para mi vida personal, que en el fondo es de lo único que soy responsable. Y soy absolutamente responsable de lo que yo haga con mi vida, y pienso que si todo el mundo hiciera lo mismo el mundo iría mejor. Es un poco fastidiando tener que hacer este análisis de tus miserias pero es la única forma de vivir con cierta dignidad y honestidad personal.
Hace unos años hizo la apuesta de crear la cooperativa. ¿Ahora que tanto se habla de emprendenduría en el mundo educativo, lo considera un proyecto emprendedor?
Yo lo que he hecho toda mi vida ha sido ser consciente de que un día moriré y que el día que me muera mi pretensión es pasar la menor vergüenza posible ante mí mismo. Y como sé que cuando uno muere hace una revisión de lo que ha hecho a lo largo de la vida, he intentando es darle sentido a mi vida. Todas las decisiones que he tomado durante mi larga trayectoria vital han sido presididas por esta conciencia del momento de la muerte. Por puro "egoísmo inteligente", como lo llamo yo, intento hacer las cosas bien, porque soy el que me estoy jugando mi único capital –por decirlo así–, que es mi vida, y he de hacer un uso responsable. Por eso hablo de sentido común. Yo estoy diciendo lo que decía mi padre y decía mi abuela, que en el fondo es puro sentido común, no estoy inventando nada.
En el acto de inauguración del curso ha dicho que esto de la emprendenduría antes no se decía...
Es una palabra que está definiendo que las personas tenemos inquietudes y que las personas que tenemos inquietudes debemos tener el coraje de poner en práctica aquellas inquietudes que tenemos. Lo que pasa es que primero hay que preguntarse si estas inquietudes que tenemos son las que realmente queremos. Cuando veo, por ejemplo, que hay gente que está total y absolutamente obsesionada con ganar dinero, yo digo que el dinero es importante, pero es un medio, no un fin. Yo sí necesito dinero, pero necesito un poco, no mucho, mucho y mucho. Como lo que sí tengo poco es tiempo, porque mi vida es corta, lo que tengo que hacer es administrar mi tiempo con lo realmente interesante, y tengo que decidir qué es interesante para mí. Hay un amigo mío que dice que lo más importante de la vida es decidir qué es lo más importante. Entonces, decidimos qué es más importante para nosotros, y aquí le ponemos todo el empuje y el esfuerzo. A veces la gente se dedica a hacer cosas que piensa que son importantes y cuando llega al final de su vida se da cuenta y dice: "¡Qué pérdida de tiempo! Qué poco importante es lo que me parecía importante". Esto nos lo tenemos que preguntar al principio, porque al final ya no tiene arreglo.
Entonces habla de una emprendenduría que no es enseñar a los jóvenes o los niños a crear una empresa.
No, esto es un medio. La cuestión es enseñarles a pensar cómo deben ser felices. Si tú piensas que tienes que ser feliz haciendo un proyecto empresarial, educativo, de investigación, de lo que sea, pues muy bien. Si tú te has preguntado de verdad donde está lo más importante, qué es ser feliz ... Pero las personas son mucho más que el TRABAJO. El trabajo es muy importante, pero no es sólo eso. El objetivo con los alumnos es plantear qué quieres hacer con tu vida, en tu conjunto. ¿Qué valores tienes dentro, y que no PUEDES ser incoherente con tus valores, porque sino lo pasarás muy mal, no serás feliz? Las personas felices son las que piensan, las que dicen lo que piensan y las que hacen los que dicen, que son gente coherente. Pero sobre todo piensan primero. Tienes toda una vida por delante y el responsable del resultado de ESTA vida eres tú.
¿Con esto de que cada uno debe encontrar su camino, cree que tenemos una educación masa uniforme?
Yo diría que es una educación incompleta. Hay todo un vacío antropológico en relación a qué es el hombre, quién soy yo, y esta es la primera respuesta que tienes que dar, porque me comportaré en respuesta a esta concepción primera de mi identidad. Esta es la primera pregunta y yo pienso que el sistema educativo parte de una serie de premisas con las que no sé si estoy demasiado de acuerdo en cuanto a esta definición de qué es ser hombre.
Fundaron hace más de 30 años una cooperativa con personas con trastornos mentales severos. ¿En ESTE tiempo ha visto mejoras en el trato de las necesidades especiales en el ámbito de la escuela?
Sí, evidentemente ha habido cambios muy importantes, en el tratamiento por ejemplo de la enfermedad mental. Yo cuando hablo de los manicomios de los años 70 no tiene nada que ver el tratamiento que se hacía en estructuras manicomiales entonces con lo que se hace AHORA. Lo que no quiere decir que lo que se hace ahora es suficiente, ni mucho menos, pero evidentemente ha habido un aumento importante de la sensibilidad de la sociedad hacia las personas que TIENEN dificultades manifiestas, porque dificultades todos tenemos.
Hacen un trabajo de integración. ¿La escuela está cumpliendo su papel en este sentido, con la escuela inclusiva?
La escuela inclusiva ha hecho un trabajo importante, con sus sombras, como cualquier paso que das. El paso de la escuela inclusiva fue un paso importante. Yo fui testigo de la creación de las escuelas especiales. En los años 60 las personas con discapacidad no iban a la escuela, y se crearon escuelas especiales para chicos con dificultades especiales, y fue un salto impresionante. Después la escuela inclusiva dijo: vamos a no segregar y no estigmatizar la diferencia y las incluimos en el currículo normal. Lógicamente se han cometido errores, pero evidentemente ha habido una evolución importante. Se deben revisar y corregir errores propios de cuando haces algo que no lo has hecho nunca.Supongo que ahora estamos en este punto.
¿Qué retos TIENE la inclusión, a nivel educativo?
Diría que hay que hacer una revisión de la inclusión. Como dice TAMBIÉN un amigo mío: "Yo trato a todos mis hijos de la misma manera, es decir: a cada uno de una forma diferente". Hablar de personas con discapacidad o hablar de inclusión es muy genérico. Después te encuentras con individuos, y el problema es: ¿cómo adapto yo una estructura que está pensada para todos para responder al caso individual? Debemos caminar para dar cada vez más respuestas adecuadas a los casos individuales, y al igual que entre los otros alumnos cada uno es cada uno, en el caso de las personas con dificultades, cada uno es aún más cada uno. Pero es un camino en el que se está TRABAJANDO, en cómo discriminar las dificultades que cada persona puede tener y hacer un vestido, sino a medida, como mínimo intentar acortar-le las mangas si le sobran un palmo.

RSE, EBC, J.Antonio Lavado Consultor

diarioresponsable.com José Antonio Lavado es el fundador de la consultoría bidea, de formación psicólogo, nació cerca de Bilbao, estudió en Madrid y en Barcelona tiene su familia y trabajo. "Si, como decía Hume, la razón es la esclava de las pasiones, pues pongamos pasión en la ética, la transparencia y la responsabilidad", sugiere como frase para el pie de foto de esta entrevista. Reflexivo y con buena oratoria pero también un hombre de acción. Este año ha recibido un premio a la innovación social con el proyecto eQuàliment, está trabajando en la implementación del Manifiesto Factor Humà y también forma parte del equipo impulsor del primer Código Deontológico de la profesión de Consultoría en Responsabilidad Social y Sostenibilidad (RS&S).
"Seguimos siendo un maravilloso enigma sin descifrar", comenta José Antonio Lavado cuando se le pregunta por su lado más personal. Casado y con hijos, le gusta charlar con los amigos de lo divino y lo humano, juega al frontón y está aprendiendo a tocar el saxo. A continuación, en Diario Responsable le preguntamos sobre el enigma de la RSE, sobre innovación, sobre el colectivo de consultores de RSE y sobre sus actuales proyectos profesionales.
Diario Responsable.- El pasado mes de mayo eQuàliment recibió un premio por la innovación social en el reparto de alimentos solidarios de manera sostenible. ¿Qué es lo que realmente aporta?
José Antonio Lavado.- eQuàliment aporta información y datos aplicando la tecnología en un sector en que no se aplicaba. Permite gestionar con rigor el ciclo completo de la distribución de alimentos solidarios, cosa que hasta ahora se hacia con grandes dosis de buena voluntad pero de manera descoordinada e ineficiente. Aporta valor a todos y cada uno de los colectivos y agentes implicados: 
En primer lugar a las propias familias, porque reciben alimentos de manera más adecuada a su perfil de necesidades y con una mayor seguridad en la continuidad. A las entidades sociales porque pueden repartir y hacer entregas de alimentos de manera más ordenada, equitativa y eficiente. A los bancos de alimentos y grandes distribuidores porque disponen de información real para planificar con un cierto margen de previsión y para rendir cuentas con transparencia. A las empresas y voluntarios, porque les permite expresar la solidaridad de manera inteligente y no “a ciegas” como hasta ahora. A la administración porque le facilita realizar el mapa de pobreza y tomar decisiones para mejorar la equidad y cohesión social. Y, en definitiva, al conjunto de la ciudadanía porque eleva su nivel de consciencia y responsabilidad para afrontar los problemas de manera colectiva.
d_r.- ¿Cómo va evolucionando su implantación? ¿Qué acogida está teniendo eQuàliment en el territorio nacional?
J.A.L.- La verdad es que el premio que nos ha otorgado BDigital –Barcelona Digital Centre Tecnològic- ha servido para ampliar la notoriedad de eQuàliment y por lo tanto, para acelerar su implantación. Esperamos acabar el año 2014 con 34 proyectos en marcha, lo que significa estar presente en municipios que representan alrededor del 30% de la población de Cataluña, atendiendo a 110.000 persones, 35.000 familias y 22.000 niños menores de 8 años. De momento, estamos concentrando fundamentalmente los esfuerzos en Cataluña y preparándonos para hacer una expansión territorial lo más amplia y lo más rápida posible. 
d_r.- ¿Estáis teniendo los resultados esperados? ¿Cuáles son los principales obstáculos que se encuentra esta app para la gestión de alimentos solidarios?
J.A.L.- Bueno los resultados están siendo buenos pero no son suficientes, sobre todo si pensamos en la gran cantidad de familias que no disponen de recursos para adquirir alimentos. El máximo valor de eQuàliment se consigue si todos los actores que participan en el ciclo completo de gestión de alimentos solidarios (bancos de alimentos, entidades sociales, voluntarios, administraciones, empresas, medios, proveedores, etc.) cooperamos para hacer eficiente el proceso, conseguir que los alimentos lleguen con la máxima equidad a las familias que los necesitan y trabajar con información real para prever necesidades y reportar con transparencia. Es fácil, tan solo tenemos que pensar en clave colaborativa y con visión global.
Este es nuestro mayor obstáculo y nuestro mayor reto: aglutinar los esfuerzos de todos y conseguir que eQuàliment tenga una implantación territorial lo más amplia posible para minimizar al máximo los efectos negativos que esta crisis está teniendo sobre el derecho que todos tenemos a la alimentación en la llamada sociedad del bienestar.
d_r.- ¿Hacia dónde cree que se dirige el binomio tecnología y tercer sector?
J.A.L.- Muchas de las organizaciones sociales han nacido y crecido en un contexto de voluntarismo y de dependencia de las subvenciones públicas. El contexto ha cambiado radicalmente y camina hacia un entorno en el que el tercer sector tendrá que fusionar tecnología, profesionalización, criterios de eficiencia y herramientas de gestión con el tradicional voluntariado existente. La mezcla de humanismo y tecnología orientada al bien común tiene un claro recorrido de mejora y creo que avanzamos claramente en ese camino.
d_r.- En época de crisis económica y con disminuciones de las ayudas a entidades sociales, ¿puede la innovación social compensar la falta de recursos económicos?
J.A.L.- Por supuesto que sí. Innovación no significa tener una idea brillante, única y genial que solo está al alcance unas pocas mentes privilegiadas. Innovación es dedicar tiempo a pensar para solucionar los problemas de manera diferentes y actuar para adaptarse a los cambios del entorno. Concretamente la innovación de eQuàliment no es otra cosa que adaptar y aplicar conocimiento y herramientas que ya existe en otros entornos al entorno social. Innovación también implica cambiar de actitud, empezar a levantar la vista y actuar de manera colaborativa en la resolución de los problema, cosa que también necesita mejorar en el ámbito social. Esto último sí que es innovación.
d_r.- Cambiando de tema, también está trabajando en la implementación del Manifiesto Factor Humà; 10 principios de actuación para poner en valor a las personas en las organizaciones y herramientas para su implantación, desarrollo y seguimiento. ¿Existe demasiado maquillaje en las empresas cuando promocionan  sus propios “manifiestos responsables”?
J.A.L.- Bueno, en mi opinión, superar la percepción ciudadana de que la RSE es una acción de “maquillaje” es uno de los grandes retos a los que nos enfrentamos los profesionales y las empresas que están apostando de verdad por una nueva manera de hacer empresa; ¿estamos jugando, como dice la canción, a decir “mentiras”, tralará, o la RSE va de “verdad”. Creo que pocos se atreverían a negar que actualmente existe un enorme gap entre las declaraciones de principios de las grandes corporaciones y la opinión que la ciudadanía tiene sobre la coherencia de esas declaraciones de excelencia ética con el comportamiento percibido en la realidad.
Este es precisamente el reto que pretendemos conseguir desde la Fundación Factor Humano con el Manifiesto – www.factorhuma.org -: avanzar hacia la consecución del máximo nivel de coherencia entre la adhesión pública a los diez principios que contiene, para destacar el valor central que las personas han de tener en las organizaciones, y la aplicación de los mismos en la práctica diaria. Y estamos enormemente satisfechos con este proyecto porque estamos elaborando herramientas que servirán para ayudar a las organizaciones de todo tipo a desplegar los principios del Manifiesto Factor Humano en la práctica y poder medir su evolución. A lo largo del 2015 empezaremos a ver sus frutos.
d_r.- A principios de julio, usted junto a otros colegas dieron a conocer en Madrid el primer Código Deontológico de la profesión de Consultoría en Responsabilidad Social y Sostenibilidad (RS&S). ¿Están teniendo muchas adhesiones?
J.A.L.- Actualmente hay alrededor de 90 adhesiones al Código. Se presentó por primera vez el 25 de febrero de 2014, y después se ha presentado en el Encuentro de profesionales de RSE de Villareal y en la Cámara de Comercio de Madrid. Nuestra próximo reto es generar un debate amplio y conseguir que sea una herramienta que contribuya, desde la profesión de consultoría, a avanzar por la senda de la responsabilidad y del desarrollo sostenible. En concreto, estamos trabajando para organizar una jornada de reflexión y debate un año después de su presentación. Así que la próxima cita será el 25 de febrero de 2015. A ver si lo conseguimos. 
d_r.- ¿Cómo definiría el momento actual por el que pasa el colectivo de consultores de RSE?
J.A.L.- Igual que para la RSE, creo que para los consultores también hay un antes y un después de la crisis que nos afecta. Como ha sucedido en otros ámbitos de conocimiento que han sido novedosos en su época, en un primer momento, la consultoría junto con otras iniciativas asociativas y académicas ha generado un cuerpo general de conocimiento y lo ha transferido a la empresa; ésta poco a poco ha ido incorporando profesionales para que lo apliquen internamente. Esto es lo que ha sucedido en nuestro entorno con la RSE en los últimos 15 años. Los consultores de responsabilidad social y sostenibilidad somos consultores que aportamos valor a las empresas que tienen el propósito de hacer negocios de manera más responsable. Para ello, creo que debemos seguir evolucionando, estando muy atentos a cómo evolucionan las necesidades de las empresas y, al mismo tiempo, aportando reflexiones sobre los avances realizados y apuntando nuestra visión sobre los retos por alcanzar para avanzar por en este apasionante camino hacia la sostenibilidad.
d_r.- Para finalizar, tras la vuelta de vacaciones de agosto y el comienzo de un nuevo curso, ¿qué expectativas tiene para este año en el sector de la RSE?
J.A.L.- La RSE continuará siendo, para quien la sepa aprovechar y gestionar, una apuesta que genera ventajas competitivas difíciles de imitar. Desde este punto de vista, las empresas que trabajan convencidas del valor que genera la RSE seguirán avanzando y lo harán de manera integral. Creo que vamos a ir pasando del compartir casos de buenas prácticas aisladas a compartir ejemplos de empresas que integran la RSE de manera global, tanto en su marco estratégico como en sus operaciones. En este sentido creo que avanzaremos, al menos, en 5 ámbitos de actuación: 1) En la gobernanza de las organizaciones generando nuevas  herramientas y procesos para aplicar la ética en el día a día y construir empresas más “virtuosas”. 2) Creo que también se avanzará en una de las asignaturas pendientes como es hacer que la RSE cale en la cultura y en la manera de pensar, sentir y actuar de las personas que conforman el equipo humano interno y, por lo tanto, en todos los procesos y áreas de la empresa. 3) Creo que iremos perdiendo el miedo a la transparencia y al diálogo con nuestros grupos de interés, diseñando marcos de relación y participación y aplicando herramientas para mejorar la confianza de nuestros grupos de interés; si sabemos leer adecuadamente las directrices del G4 del GRI nos ayudará en este empeño. 4) También pienso que avanzaremos hacia un concepción de la solidaridad más inteligente, aplicando tecnología y desarrollando sistemas de gestión más eficientes; hoy en día la solidaridad no se sostiene solo con buenas intenciones. 5) Por último, creo que empezarán a aparecer iniciativas de empresas y organizaciones que se atreverán a calcular el retorno social de sus inversiones (SROI), a monetizar y cuantificar el valor social que generan (metodología desarrollada por el grupo de investigación ECRI-Ethics de la Universidad del País Vasco) u otras que se animarán a valoración de su contribución al bien común (Economía del Bien Común de C. Felber).


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