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miércoles, 30 de noviembre de 2011

La Contabilidad Creativa de China

En esta edición Diario El Peso presenta a sus lectores un segundo artículo de Ellen Hodgson Brown, brillante abogada estadounidense especialista en temas monetarios. En esta ocasión Ellen Brown se explaya sobre  las consecuencias de haber investido la soberanía monetaria al vandalismo financiero de guante blanco en los Estados-Unidos. A ello contrapone el modelo chino, en el cual el control de la política monetaria y crediticia se mantiene todavía bajo control estatal y puede manejarla en beneficio del crecimiento económico y de la población. Resulta paradojal y hasta casi burlesco, que en el preciso momento en que las principales economías occidentales danzan peligrosamente al borde del abismo, el complejo modelo semi-estatal del gigante chino [gigante que en una no muy lejana época era demonizado como "el peligro amarillo"] emerge cada vez más [y esto en la percepción de los más variados sectores] como el héroe providencial que rescatará al mundo y a las economías occidentales de la ruina. A pesar que sus estándares en materia de derechos humanos y libertades no forman parte de sus prioridades.
[Por Ellen Hodgson Brown/Diario El Peso] Es posible que China esté tan endeudada como lo están los Estados Unidos. Sólo que tiene una forma diferente de llevar sus libros. Por tal razón, resulta singularmente paradójico un video de ostensible propaganda de tinte político patrocinado por el “think tank” conservador-fiscal autodenominado “Citizens Against Government Waste” [Ciudadanos en contra del derroche gubernamental]. En una ficticia sala de conferencias en la China del año 2030, el discutible anuncio escenifica a un profesor chino disertando sobre la caída de los grandes imperios: Grecia, Roma, Gran Bretaña y... los Estados-Unidos:
"Todos cometen los mismos errores cuando dan la espalda a los principios que los hicieron grandes. América buscó gastar y gravarse a sí misma para encontrar una vía fuera de la gran recesión: Un gigantesco así llamado "gasto de estímulo", reformas masivas en el sistema de seguros de salud, toma de posesión estatal de las empresas privadas y una aplastante deuda."

"Por supuesto" [dice] "dado que los chinos son dueños de la deuda, son estos ahora quienes comandan a los estadounidenses." Los estudiantes chinos ríen y el anuncio concluye: "Se puede cambiar el futuro: Tienes que hacerlo."
James Fallows, escribiendo en  el periódico “The Atlantic”, hace los comentarios siguientes:
"La propaganda presenta al funcionario chino diciendo que los Estados Unidos se derrumbaron debido a que, en plena recesión sustentaron:
(a) gastos públicos de estímulo
(b) reformas de su sistema seguridad social, y
(c) la intervención estatal en las principales industrias,
…aspectos todos estos que indiscutiblemente han sido un elemento crucial (y exitoso) de la política China en su lucha contra la recesión".
Esa es una primera anomalía. La segunda es que China ha logrado mantener su deuda en niveles remarcablemente bajos a pesar de décadas de masivo gasto público. Según el FMI, la deuda bruta acumulada de China sólo representa alrededor del 22% de su PIB del año 2010. En comparación, la deuda bruta de los Estados Unidos es equivalente al 94% de su PIB del mismo año.
¿Cuál es el secreto de China? Según el analista financiero Jim Jubak, podría tratarse nada más que de una "contabilidad creativa" [especie de contabilidad en la cual Wall Street notoriamente se destaca] en la cual las deudas son arrastradas fuera de los libros convirtiéndose en "activos." China es capaz llevar esto adelante porque no está endeudada con acreedores extranjeros. Los bancos donde los fondos se asientan son de propiedad estatal y el estado tiene la facultad de cancelar sus propias deudas.
Véalo en Wikipedia
Jubak observa que:

"China tiene una abundante práctica de extraer deudas de sus libros y enterrarlas, lo que debería incitarnos a poner a prueba e investigar sus números. Si remontamos a la última vez que China hizo una cocina a lo grande con sus libros nacionales [durante la crisis monetaria asiática de 1997] podemos tener una idea acerca de donde podría estar ahora escondida la deuda."
La mayoría de los préstamos bancarios [alrededor del 70% del total, dice Jubak] había ido a parar a empresas de propiedad estatal. El colapso del comercio de exportación de China después de la crisis, hizo que sus bancos se encuentren de repente sentados sobre miles de millones de dólares de deudas que obviamente no iban a ser pagadas. Pero todo esto sucedía cuando los bancos más grandes de China estaban tratando de obtener capitales mediante venta de acciones en Hong Kong y en Nueva York, y ningún banco podía salir al público con tanta deuda mala en sus libros.
¿Cuál fue la solución creativa? El gobierno de Pekín recurrió a la "creación de compañías de gestión de activos para fines especiales" para los cuatro principales bancos estatales, el equivalente de los "Special Purpose Vehicles" [SPV] [o "vehículos especiales"] diseñados por Wall Street para extraer los préstamos hipotecarios fuera de los libros de los bancos estadounidenses. Esas entidades chinas compraron en definitiva 287 mil millones dólares de préstamos incobrables de los bancos de propiedad estatal. Para pagar esos préstamos, emitieron bonos a los bancos por los que debían pagar intereses. Los bancos de propiedad estatal se libraron por lo tanto de unos 287 mil millones dólares de deuda tóxica de sus libros y transformaron esos préstamos malos en un flujo de ingresos originado por los bonos.
¿La mecánica le suena familiar? Wall Street hizo lo mismo durante el rescate de 2008, habiendo suscripto el gobierno de los Estados Unidos el acuerdo. La diferencia fue que los bancos más grandes de China eran de propiedad del gobierno, por lo que en definitiva fue éste [en lugar de un cartel de bancos privados] quien se benefició con el arreglo. Según el economista británico Samah El-Shahat, escribiendo en Al Jazeera en agosto del 2009:
"China no ha permitido que su sector bancario se vuelva tan poderoso, tan influyente, y tan grande al punto de que pueda ejercer un control autoritario o apropiarse del rescate". En palabras llanas, el gobierno prefirió responder a su pueblo y dar primacía a los intereses del mismo antes que a intereses comprometidos o sectoriales. Y es por eso que los bancos chinos están haciendo préstamos de cifras record a la gente y a sus empresas."
Por el contrario, en los Estados Unidos y en el Reino Unido:
"Los bancos han capturado todo el dinero de los contribuyentes y el dinero barato surgido de la flexibilización cuantitativa de los bancos centrales. Lo están utilizando para reforzar y sanear sus balances en lugar de prestar a la gente. El dinero ha sido literalmente secuestrado por los bancos, y nuestros gobiernos no están haciendo absolutamente nada al respecto. En realidad, han actuado como cómplices al permitir que esto suceda."
Hoy en día, continúa diciendo Jubak, el problema de la deuda china son las miles de sociedades de inversión creadas por los gobiernos locales para tomar dinero prestado de los bancos y prestarlos a su vez a las empresas locales, una política que ha generado miles de puestos de trabajo, pero que dejó el balance de la deuda pendiente de cierre. Cita al economista Victor Shih, quien dice que las compañías de inversión de los gobiernos locales tenían un total de  1,7 billones  de dólares de deudas pendientes hacia el final del 2009, o sea alrededor de un 35% del PIB de China. Los bancos han tendido líneas de crédito por 1,9 billones de dólares a las empresas de inversión locales por encima de esto.
En conjunto, la deuda más las líneas de crédito se acercan a los 3.8 billones de dólares. Es decir, aproximadamente el 75% del PIB de China, que es proporcionalmente bastante más pequeño que el de los Estados-Unidos. Según Shih, nada de esto se consideró en el cálculo efectuado por el FMI para llegar a un cociente  “deuda/PIB” del 22%. Si así se hiciera, ese cociente estaría próximo al 100% del PIB.
En consecuencia, en términos proporcionales, la deuda China podría ser aún más pesada que la deuda que los Estados Unidos. Pese a ello, China se encuentra todavía en condiciones de realizar fuertes inversiones en infraestructura, en empresas locales y en creación de puestos de trabajo. Su esquema  de "contabilidad creativa" parece estar operando en beneficio de los chinos. Puede tratarse en definitiva de un pase de prestidigitación, pero fue una maniobra táctica necesaria para armonizar su realidad económica con las normas bancarias occidentales.
Porque para unirse a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en el 2001, China tuvo que revisar sus métodos de contabilidad para conformarlos con las exigencias occidentales, pero antes de incorporarse, no consideró que las subvenciones acordadas a las empresas estatales eran "No Performing Loans" (NPL) [préstamos incobrables] sino lo que en la jerga del FMI se conoce como "Contingent Grants" [préstamos "contingentes"]: Si son rentables, entonces genial, y si no lo son, son dados de baja. No existían acreedores que pudieran exigir pagos de bancos estatales.
El acreedor era el Estado, y el Estado, al menos en teoría, era el pueblo. En cualquier caso, los bancos eran de propiedad estatal. Se estaba prestando a sí mismo, y podía en consecuencia cancelar también sus préstamos a voluntad. Era preferible canalizar los "NPL" hacia "SPV" [Special Purpose Vehicle] que reducir servicios e imponer impuestos más pesados sobre las personas. En rigor de verdad, el gobierno chino redujo servicios y aumentó impuestos en detrimento de las masas trabajadoras, pero no en la medida en que hubiera sido necesario para equilibrar sus libros según los estándares occidentales.
Mientras que el resto del mundo sufre una implacable crisis crediticia, los bancos Chinos de hoy en día atraviesan una euforia de préstamos. La corrida para contraer nuevos préstamos es una consecuencia directa de la política de estimulación económica del gobierno, que hace hincapié en la infraestructura y en el desarrollo interno. El gobierno chino, por ser propietario de sus bancos, fue capaz de obtener de estos que abrieran las compuertas de los préstamos al tiempo que los bancos estadounidenses mezquinaban el dinero. El sistema bancario chino ha sido parcialmente privatizado, pero el gobierno sigue siendo el accionista con poder de control sobre los cuatro grandes bancos comerciales que se separaron del Banco Popular de China en la década de 1980.
Podemos aprender una lección de los chinos y poner nuestros propios bancos a trabajar a servicio del pueblo, en lugar de hacer que la gente trabaje a servicio los bancos. Necesitamos extraer nuestros dólares de la "calle del muro" [a "Wall" Street] y ponerlos de nuevo en la calle principal. Sólo lo lograremos rompiendo el monopolio de la banca privada [hoy por hoy totalmente fuera de control] y devolviendo el control del dinero y del crédito al pueblo mismo.
También podemos aprender otra lección de los chinos y terminar con nuestra deuda utilizando un poco de contabilidad creativa: cuando los bonos lleguen a su vencimiento, se podrían cancelar con dólares emitidos por el Tesoro, de la misma manera como la Reserva Federal emite billetes de la Reserva Federal para salvar a Wall Street con su programa de "flexibilización cuantitativa". La mecánica de este proceso fue revelada en una notable emisión de la National Public Radio (NPR) [Radio Pública Nacional] el 26 de agosto de 2010, que describió cómo un equipo de empleados de la Fed [La Reserva Federal] compró 1,25 billones de dólares de bonos hipotecarios a partir de finales de 2008. Según la NPR:

"La Fed fue capaz de gastar tanto dinero con tanta rapidez porque tiene un poder único: .... puede crear dinero de la nada cada vez que decide hacerlo. Así, si el equipo de las hipotecas se decide a comprar bonos, no tiene más que apretar un botón en su computadora y listo: se creó el dinero."
Si la Fed puede hacer eso para salvar a los bancos, el Tesoro puede hacerlo para salvar a los contribuyentes. En un documento presentado en el American Monetary Institute [Instituto Monetario de América] en septiembre de 2010, el Profesor Kaoru Yamaguchi mostró con sofisticados modelos matemáticos que si esto se realiza correctamente, el pago de la deuda federal con "bonos de libre deuda" emitidos por el Tesoro tendría un beneficioso efecto estimulante sobre la economía sin que se inflen los precios.
El anuncio los "Citizens Against Government Waste" dice una verdad: hemos dado la espalda a los principios que nos hicieron grandes. Pero estos principios no están basados en la "austeridad fiscal". La abundancia que engrandeció las colonias de América deriva de un sistema monetario en el que el gobierno tenía el poder de emitir su propio dinero, a diferencia de hoy en día en que lo único que hace el gobierno es acuñar monedas. Los billetes de dólares son emitidos por la Reserva Federal, un banco central privado y el gobierno está obligado a pedir prestado como todo el mundo. Pero como Thomas Edison lo dijo en una famosa frase:
"Si la Nación puede emitir bonos en dólares, también puede emitir billetes de dólar. La diferencia entre el bono y el billete es que el bono permite que los intermediarios del dinero recojan el doble del bono más un 20% adicional. Se llega a una situación terrible si el Gobierno, para asegurar la riqueza nacional, debe contraer deudas y someterse a ruinosas cargas de intereses en manos de individuos que controlan el valor ficticio de oro."
El gobierno de China puede dirigir sus bancos para que otorguen créditos en la moneda nacional según como sea necesario, ya que es dueño de los bancos. Irónicamente, los chinos, tomaron esa idea ostensiblemente de nosotros. Sun Yat-sen, era un gran admirador de Abraham Lincoln, que esquivó una agobiante deuda nacional mediante la emisión de bonos de libre deuda del Tesoro durante la Guerra Civil. Y Lincoln seguía el ejemplo de aquellos colonos americanos que fueron nuestros antepasados. Tenemos que reafirmar nuestro derecho soberano a sentar las bases de la riqueza común, sin enredarnos en deudas con acreedores extranjeros, a través de la utilización de una moneda emitida por nuestro propio gobierno y por bancos de propiedad pública.

Ellen Hodgson Brown
Ellen Hodgson Brown
Ellen Hodgson Brown es una abogada y periodista radicada en Los Angeles, Estados-Unidos, especialista en cuestiones monetarias. Es además autora de numerosos libros de su especialidad. En su publicación más reciente "In Web of Debt: The Shocking Truth About Our Money System and How We Can Break Free"  (En la red de la Deuda: La chocante realidad acerca de nuestro sistema monetario y como podemos liberarnos), muestra los mecanismos acerca de como un "cartel" de bancos privados ha usurpado a la gente el poder de crear dinero y cuales son las vías de las que los pueblos pueden valerse para recuperarlo. Sitio web: www.webofdebt.com

Otros enlaces
El video del "profesor chino" del año 2030 (inglés)
http://www.youtube.com/watch?v=xx7fNQcJAjs
James Fallows “El fenomenal anuncio del profesor chino” (inglés)
http://www.theatlantic.com/politics/archive/2010/10/the-phenomenal-chinese-professor-ad/64982/
Artículo del profesor Karou Yamguchi  (34 páginas) en formato [PDF] "On the Liquidation of Government Debt under A Debt-Free Money System" [en inglés] "Sobre la Cancelación de la deuda estatal bajo un sistema monetario libre de deudas”.
http://www.monetary.org/yamaguchipaper.pdf

El prf. Pavon sobre dicha ecuación y el modelo dual Chino..http://pktube.onepakistan.com/video/uN-p9BvGvAg/-Keynes-versus-Hayek-con-China-al-fondo-I.html y .http://pktube.onepakistan.com/video/_hmIVnGbs84/-CHINA-FRENTE-A-EUROPA.html
Según el FMI, el gigante asiático es el tractor responsable de más del 70% del crecimiento mundial desde 2008. El triunfo de la economía china ha generado el surgimiento de nuevos evangelistas que sostienen la tesis de que éste éxito es inseparable de su sistema político.

Esta suerte de neo-capitalismo encuentra en un sistema sin equilibrio de poderes, sin garantías individuales ni control posible sobre las autoridades, el escenario ideal para el desarrollo de sus inversiones. La “seguridad jurídica” requerida excluye todo derecho que no facilite comprar o vender.

http://www.diarioelpeso.com/anteriores/2009/15102009/EDT_151009_PreocupanteModeloChino.php 
http://www.diarioelpeso.com/anteriores/2010/13112010/ACT_131110_HoraNuevaTeoriaMonetaria.php

Marathon machine

THE rich world’s crisis of unemployment would be painful enough on its own, but it comes on the heels of a generation of labour-market stagnation. Growth in inflation-adjusted incomes in the rich world slowed sharply as early as the 1970s. In America, median household income has actually fallen since 1999. Economic growth continues, but not all see the rewards. By some estimates, the top 1% of American earners captured 58% of the country’s economic growth between 1976 and 2007.
Scapegoats, from crony capitalists to foreign-currency manipulators, are in no short supply, but technology is increasingly fingered as a culprit. Some economists reckon the problem with technology is that there is too little of it. Tyler Cowen, an economist at George Mason University, says in a recent e-book that a “great stagnation” is under way. The gains from the big inventions of previous eras—electricity, jet engines and antibiotics, for example—are now exhausted, and new, comparable innovations are exceedingly rare. Fewer grand inventions mean less productivity growth and a slower improvement in living standards.
It is a troubling diagnosis, but not the only one available. Erik Brynjolfsson, an economist, and Andrew McAfee, a technology expert, argue in their new e-book, “Race Against the Machine”, that too much innovation is the bane of struggling workers. Progress in information and communication technology (ICT) may be occurring too fast for labour markets to keep up. Such a revolution ought to be obvious enough to dissuade others from writing about stagnation. But Messrs Brynjolfsson and McAfee argue that because the growth is exponential, it is deceptive in its pace.
Progress in many areas of ICT follows Moore’s law, they write, which suggests that circuit performance should double every 1-2 years. In the early years of the ICT revolution, during the flat part of the exponential curve, progress seemed interesting but limited in its applications. As doublings accumulate, however, and technology moves into the steep part of the exponential curve, great leaps become possible. Technological feats such as self-driving cars and voice-recognition and translation programmes, not long ago a distant hope, are now realities. Further progress may generate profound economic change, they say. ICT is a “general purpose technology”, like steam-power or electrification, able to affect businesses in all industries.
Watson, the IBM supercomputer which dazzled audiences in throttling human competition on the game show “Jeopardy!”, is now being adapted for use in medical diagnoses. Autonomous vehicles, such as the Google creations that have logged some 140,000 miles on American roads, could make transport dramatically cheaper, safer and more efficient. The long-awaited wonders of the space age may finally be at hand.
There will also be growing pains. Technology allows firms to offshore back-office tasks, for instance, or replace cashiers with automated kiosks. Powerful new systems may threaten the jobs of those who felt safe from technology. Pattern-recognition software is used to do work previously accomplished by teams of lawyers. Programmes can do a passable job writing up baseball games, and may soon fill parts of newspaper sections (those not sunk by free online competition). Workers are displaced, but businesses are proving slow to find new uses for the labour made available. Those left unemployed or underemployed are struggling to retrain and catch up with the new economy’s needs.
As a result, the labour force is polarising. Many of those once employed as semi-skilled workers are now fighting for low-wage jobs. Change has been good for those at the very top. Whereas real wages have been falling or flat for most workers, they have increased for those who have advanced degrees. Owners of capital have also benefited. They have enjoyed big gains from the increased returns on investments in equipment. Technology is allowing the best performers in many fields, such as superstar entertainers, to dominate global markets, crowding out those even slightly less skilled. And technology has yet to cut costs for health care, or education. Much of the rich world’s workforce has been squeezed on two sides, by stagnant wages and rising costs.
Rage against the machines
A similarly bleak view inspired acolytes of Ned Ludd to smash mechanical looms. Still, the industrial revolution ultimately improved the living standards of workers of all skill levels. It would be surprising if progress in ICT did not do the same. Messrs Brynjolfsson and McAfee emphasise the importance of educational reform and investment in helping workers adapt. Big gains may arrive as firms find better ways to use new technologies. As a new paper by Tim Leunig and Joachim Voth explains, process innovations may be as valuable as inventions themselves.
Henry Ford didn’t invent the car, but his moving assembly line led to dramatic declines in car prices and produced a gain to consumers equivalent to about 2% of GDP in 1923. More ICT in sectors such as education and health care could similarly generate significant gains for consumers. As Messrs Leunig and Voth note, falling car prices led to a surge in American car sales, from 64,000 in 1908 to 3.6m in 1923. This leap allowed Ford to employ hundreds of thousands of workers in its factories. A golden age of manufacturing is unlikely to return, but Messrs Brynjolfsson and McAfee reckon that matters aren’t hopeless for those without PhDs (a great relief). They describe “freestyle” chess tournaments in which teams of amateur chess players using computers are able to beat both powerful computers and human grandmasters. The human brain is an impressive and dexterous organ. It would be strange indeed if markets, given room to experiment with new technologies, couldn’t devise ways to combine man and machine in fruitful—and profitable—new ways.
http://www.economist.com/node/21538699

"El sistema educativo no atrae al estudiante"

XAVIER PRATS, DIRECTOR GENERAL DE EDUCACIÓN DE LA COMISIÓN EUROPEA
El alumno no encuentra interés en lo que ofrece la universidad. Por eso abandona los estudios y se pone a trabajar. Xavier Prats cree que el paro es correlativo a la educación y propone soluciones para cerrar la brecha entre el mundo académico y el mercado laboral.

El director general de Educación de la Comisión Europea analiza para EXPANSIÓN el estado de la enseñanza en España y sus evidentes implicaciones en el mercado laboral. Prats, que fue anteriormente director de Empleo, Estrategia de Lisboa y Asuntos Internacionales en el departamento de Empleo de la Comisión, se muestra convencido de que la educación es una competencia nacional, por lo que "la UE no está para decidir cómo tienen que organizar los países la enseñanza, aunque su consejo puede ser útil para señalar las cosas que funcionan y la manera en que algunos resuelven los problemas".
El paro en España entre los menores de 25 años es del 45% y el nivel de educación es muy deficiente. Un 56% no llega ni a completar el nivel más bajo de secundaria. ¿Cómo es que España no es capaz de mejorar la educación y el paro?
Hay dos razones principales para abandonar los estudios: el estudiante no encuentra interés en lo que le ofrece el sistema educativo y prefiere ponerse a trabajar. En el caso de España fue en la construcción, porque se ganaba mucho dinero y porque el sistema educativo no ofrece una formación directamente utilizable. La segunda razón es que la gente tiene dificultades externas al sistema educativo. En España la población juvenil ha aumentado un 10% en la última década, sobre todo por la inmigración. Era gente con problemas para integrarse, por los idiomas, la exclusión social... Eso dificulta mantener niveles de educación elevados.
¿Qué soluciones se pueden dar?
Tiene un difícil remedio a corto plazo, pero está ahí, en medidas para adecuar el sistema educativo y de ayuda a la gente más desfavorecida. Si se mira al país que mejor va en educación de Europa y del mundo, Finlandia, se observa que está donde está por el prestigio social de los profesores y la atención que presta la sociedad a la escuela y a la enseñanza; y por la atención capilar y muy intensa a quienes corren el riesgo de descolgarse, ofreciéndoles una atención personalizada. La buena noticia de todo esto es que Finlandia no sigue ese sistema desde siempre; lo tiene desde hace una década y media. Las políticas educativas de acompañamiento pueden funcionar.
¿Cómo se explica que España tenga el nivel de abandono escolar más elevado de la UE?
España ha tenido un boom económico extraordinario, una creación de empleo en la década de 2000, pero con sectores de poco contenido en términos de conocimiento. Ésa es una de las razones de la elevada tasa de paro actual. Los jóvenes prefirieron ir a la ladrillo que a la escuela. Al cerrarse la construcción todo ese empleo se viene abajo, a lo que hay que añadir que la experiencia y los conocimientos que esos jóvenes han adquirido en la construcción son inexistentes. Es muy poco lo que se necesita para entrar y poco lo que se adquiere. Antes de 2007, la tasa de ocupación de personas con nivel universitario era en Europa del 84% y la tasa de ocupación de los que tenían nivel de enseñanza primaria era del 48%. Incluso hoy las oportunidades en el mercado de trabajo son mucho más elevadas para los que tienen mayor nivel de estudios.
¿Es posible un acuerdo nacional que restablezca la educación como una prioridad absoluta?
Primero hay que entender que los puestos de trabajo no los crean las medidas. Son las empresas cuando hay crecimiento, derivado de la competitividad, que tiene una relación muy fuerte con el conocimiento, pues la productividad depende del conocimiento que se introduce en la producción. Debe haber un esfuerzo nacional, porque una de las vías inevitables para mejorar el sistema educativo en Europa �y en España no es una excepción� es que el sistema se vaya especializando.
No tiene mucho sentido que todas las universidades españolas tengan los mismo programas, el mismo tipo de cursos. Hay que ver dónde se pueden mejorar las ventajas comparativas, y también habría que mirar el sistema en su conjunto y qué medidas se podrían tomar.
�Los puestos de trabajo no los crean las medidas, sino las empresas�
Los españoles son los que menos consideran fácil la movilidad. ¿Qué consecuencias tiene esto?
Es culturalmente muy importante, y tiene un impacto sobre el empleo. En España los lazos familiares son muy fuertes. La gente sigue viviendo en familia hasta una edad muy avanzada, y durante la crisis es un colchón de protección. El contraste se puede ver con otros países. Suecia, por ejemplo: allí la Universidad es gratuita y los estudiantes reciben una asignación, porque el Estado estima que a los 18 años la persona debe ser independiente. Esto cuesta dinero y va con la filosofía del país. En España esto no es concebible. Hay un elemento cultural y, además, otro factor en las sociedades del sur, que es la afición por tener una propiedad temprana. Tiene una consecuencia:la gente se encadena a la propiedad y no se mueve.
¿Cómo se explica el nivel de paro que tiene España?
Hay que tener en cuenta lo que se llama mercado de trabajo dual: dos tercios del mercado laboral tienen un empleo relativamente protegido y un tercio �que es el cojinete� son los empleos temporales. Hay un mercado de trabajo rígido y un tercio maleable, que en tiempo de crisis cae, sobre todo porque el otro se hace más rígido. Pero esto también explica el fenómeno contrario. España fue en la década de 1990 el país que creó más empleo, pero sin asentarse sobre un modelo de productividad estable. Otra cosa es que los países con un problema de paro importante son también aquellos en los que el nivel educativo es menor. Y además la salida de la crisis para crear empleo pasa por un aumento de la productividad, que sólo se puede hacer gracias a la educación o con recortes de costes laborales, que es algo terrible.

Destructive creation



Athenian democracy on four legs
TIPOS INFAMES IS a fine bookshop in central Madrid, run by three young friends and stocked with the sort of books you were always meaning to read, until work and children got in the way. Well aware that the intellect needs gentle encouragement, the owners lure you in with strong coffee and generous glasses of Spanish wine. Running a bookshop is difficult, says “Curro” Llorca; these days he doesn’t get so much reading done either. But business is passable.
Curro and his friends needed three years to set up shop. They had to obtain a full house of separate permits, one to sell books, a second to sell coffee and a third to sell wine. The town hall said not to worry and advised Curro to open his doors while he was still waiting for the paperwork. But the budding entrepreneurs wondered what they would do if the police turned up.
Tormented by unemployment, Spain needs new firms like Tipos Infames. Yet in the World Bank’s ranking of how easy it is to start a business the country comes only 133rd, after Kenya.
Next to quelling the crisis, the single most important task facing Europe’s economies is to grow, because only then will they eventually be able to pay off their debts. In order to do that, they need to improve their competitiveness. And the best route to improved competitiveness is to streamline the public sector and overhaul the markets for labour and services.
Yet Europe has failed for many years to accomplish just such structural reforms. Looking at Curro, the economic logic for change is unanswerable. But the politics is grim. Across Europe, business is held back by bureaucracy. Powerful interest groups are protected at the expense of everyone else.
The crisis only strengthens the case for reform (see article). But it also means that reform must take place against the background of austerity, as societies struggle to determine who will shoulder the burden of debt. The darkening clouds of civil disobedience and anarchy confronting Greece’s new government show where this struggle can lead. Europe’s future depends not just on governments putting forward the right policies but on the capacity of democracies to bring about peaceful change.
How to gain in Spain
How might reform work? Again, consider Spain. Reform there should stand a good chance. The country has done well out of EU membership. After it joined in 1986, incomes caught up with the rest of the union. Its large exporters have remained an island of efficiency, as competitive as any in Europe. Spain recently signalled its commitment to the euro zone by writing a cap on future deficits into the constitution.
Moreover, the Spanish may be about to vote for change. An election later this month is likely to bring in a new conservative government under Mariano Rajoy of the People’s Party (PP). If the opinion polls are to be believed, he stands to win a sweeping victory and to be able to govern with an absolute majority. Given that the PP also controls many of Spain’s regions, Mr Rajoy will have an unprecedented mandate to remake Spain. “People know the PP is going to be severe,” says José Ignacio Torreblanca of the European Council on Foreign Relations.
But what a task he faces. A prime target will be Spain’s notoriously dysfunctional labour market. This provides a group of ageing, virtually unsackable “insiders” with gold-plated contracts, whereas the rest have to make do with highly insecure temporary contracts. Among other things, insiders benefit from wage-escalation clauses, so that in 2009 real pay rose by 3.2% even though the economy shrank by 3.7%. And Spain gives young people a terrible deal: in a downturn they are the first to be sacked. Not only are roughly half of under-30s out of work, but those who do have jobs are mainly on temporary contracts that leave them without a career structure and give firms no incentive to train them.
Mr Rajoy is elusive about his plans. The outgoing government has undertaken some labour-market reform, but most people expect the PP to go much further and doubt that the weakened Spanish unions will be able to put up much of a fight. But that is the easy bit. To transform the Spanish economy, Mr Rajoy also needs to take on two far more elusive foes.
First is the country’s dense jungle of regulation and bureaucracy. This dates back to Franco, who from the 1950s sought to give Spaniards more freedom by trying to establish the rule of law even as he denied them democracy. The profusion of administrative law created a dense and unaccountable bureaucracy. Ignácio Sanchez-Cuenca, director of the Juan March Institute in Madrid, encountered so many obstacles to hiring academics from outside the EU for the institute that it took up a quarter of his time. So he hired a firm of lawyers to do the job and now spends 5-10% of his budget that way.
 Explore our interactive guide to Europe's troubled economies
What makes Spain’s bureaucracy especially poisonous is Mr Rajoy’s second foe: the country’s fiercely independent regions. Each tends to interpret regulations in its own way, so over time the Spanish market has fragmented. Juan José Güemes, a PP politician and a professor at the IE Business School in Madrid, explains how the star-rating system for hotels differs slightly across Spain, which limits competition among national and international chains and reduces economies of scale. Last year the Catalan government decreed that hotels must serve pa amb tomàquet, bread with tomato, a local speciality, if they are to count as “luxury”. Miguel Cardoso, an economist at BBVA, a Spanish bank, estimates that, thanks to a lack of competition, half of the inflation in Spain over and above the average for the euro zone in the past 15-20 years came from firms increasing their margins.
Mr Güemes’s colleague at IE, Fernando Fernández, adds that each of the regions sponsors its own development policy and its own businesses, often financed by local savings banks. This is inefficient, but the regions are popular because they spend taxes collected by the central government. Moreover, regional autonomy is an antidote to the centralising, anti-union bias of Franco’s Spain. Even if the centre can control the regions’ spending—a big if—“we have a free market at the national level and are protectionist at the regional level,” says Mr Fernández.
Each reforming government in Europe faces different obstacles, but Spain is typical of them all in the sense that radical structural reform entails rewriting the social contract. Just now the generous wages of many of those in Spain’s protected jobs are supporting entire households of unemployed spouses and grown-up children. Scrapping thousands of bureaucratic rules will not just make the economy more efficient but also recast the relations between government and citizen. However unambiguous the economics of reform, the politics is almost always hard.
Too hard for some. Rome alone is said to have half as many lawyers as the whole of France. The legal system there moves so slowly, Italians joke, that they put you in jail when you are accused and release you when they find you guilty. Yet faced with the liberalisation of their profession in a recent budget, Italy’s lawyers somehow managed to hang on to their perks—was it because so many politicians are lawyers?

Instead of imposing reforms, the fag-end of a government under Silvio Berlusconi has relied excessively on tax rises. After he was shamed by euro-zone leaders during recent summits Mr Berlusconi at last came up with a more ambitious programme—but even then he was obliged to accept the supervision of the IMF. The mix of hopelessness and humiliation has left his government close to collapse.
Spain needs new companies like Tipos Infames. Yet the country comes only 133rd in the World Bank’s ranking of how easy it is to start a business
Others have shown more courage. Ireland’s government has cut wages and slashed benefits and services. Unit labour costs have fallen by 8% and the economy grew by 1.6% in the second quarter. The cuts have been even harsher in Estonia, where the economy shrank by 15% in 2009. Growth has soared since then and unemployment tumbled. Still, both economies face a hard slog. Because they are counting on foreign demand as a source of growth, they are vulnerable to a global recession.
The nightmare is Greece. Government there has never been about the rational design and administration of policy, but about dishing out patronage. When George Papaconstantinou, the country’s finance minister at the time, was asked why tax receipts collapsed in 2009, the year his government came to office, he explained that “the first thing the government does in an election year is pull the tax collectors off the streets.”
Even so, the government of George Papandreou (in which Mr Papaconstantinou served) undertook reform with a savagery that would once have been unthinkable. He had a gun to his head, because the troika of the EU, the IMF and the ECB release aid each quarter only if the Greek government meets its targets.
Yet, beset by protests, a shrinking economy, the dishonour of being bossed around by foreigners and the prospect of a decade of further austerity, Mr Papandreou could not carry the country with him. He reluctantly resigned, following a botched proposal to hold a referendum on the euro zone’s plans for Greece. The installation of a new government of national unity smacks of Argentina, where a succession of short-lived administrations fought to avoid default—before eventually succumbing.
Mr Papandreou’s ejection contains a warning. At root, the solvency of a country is determined by the government’s capacity to raise revenues and cut spending. Politicians run up against the popular will long before they run out of things to tax.
The crisis has also brought down governments in Ireland, Portugal and Slovakia. Spain, and others, are likely to follow. Where will voters turn when they have had their fill of austerity and reform? The lesson of the 1930s and of emerging-market crises down the years is that people can take only so much austerity. If the burden gets too heavy, the political system collapses.
This fear lies behind the warnings of Milton Friedman and Martin Feldstein, two American economists, who said that the euro is inherently unstable. Until recently euro-zone leaders scoffed at such talk. But in the past couple of weeks they have suddenly begun to contemplate Greece’s departure from the single currency. And contemplation is one step short of action. Their change of heart is not just because of mayhem in Athens, but also because of the difficult politics of the euro at home.

«Los nuevos – viejos problemas de las naciones»

Alexis de Tocqueville, el llamado «heredero lógico de Montesquieu» y, sin duda, uno de los pensadores más sugestivos de todo el siglo XIX, publicó por primera vez El Antiguo Régimen y la Revolución en 1856. Después de haber analizado profundamente una sociedad democrática moderna en La democracia en América, donde nos muestra las virtudes y defectos de una sociedad compleja, pero que apuesta decididamente por la igualdad y por el gobierno representativo para cautelar y mejorar las libertades individuales, desarrolla un exhaustivo análisis de la Francia post-revolucionaria, concluyendo que en ella siguen latentes grandes amenazas sobre la libertad de los individuos y que, como sucedía en el Antiguo Régimen, persevera la aceptación del despotismo, sin que pueda notarse, a diferencia de lo que muchos habían pensado y siguen pensando, la destrucción de la antigua sociedad y la construcción de una nueva. El paso de una sociedad cerrada a una sociedad verdaderamente abierta.
 
Han pasado muchos años desde que el insigne intelectual francés llegara a estas y otras muchas interesantes conclusiones, transmitidas todas ellas con encomiable rigor y elocuencia a lo largo de su obra, pero lo cierto es que la actualidad de algunos pasajes y enseñanzas allí contenidas, así como la validez de ellas allende las fronteras del país vecino, está fuera de toda duda y merecen ser objeto de atención con cierta regularidad porque son realmente sorprendentes.
 
La primera de ellas está relacionada con una de las preguntas de nuestro tiempo: el dinero y la exuberancia irracional del capital y los negocios, sobre los que Tocqueville, adelantándose a importantes economistas del sigo pasado, nos señala que «el ansia de enriquecerse a toda costa, el amor a los negocios, el afán de lucro, la búsqueda del bienestar y los goces materiales, constituyen en estas sociedades las pasiones más comunes. Pasiones que se extienden por todas las clases, penetran hasta en aquellas que hasta entonces se mostraban más ajenas a ellas, y no tardan en enervar y degradar a toda la nación sin que nada pueda impedirlo». Una observación explica en gran medida muchas de las taras que padecemos actualmente. Es cierto, no obstante, que muchos pensarán que cuando las sociedades entran en esa fase de delirio y exuberancia, en realidad poco o nada puede hacerse para evitarlo, pero la advertencia debe servirnos, al menos individualmente, para cubrirnos de los más que previsibles efectos nocivos que se desencadenan en esas circunstancias.
 
La segunda reflexión está relacionada con otra de las cuestiones de nuestro tiempo. El tamaño de la Administración pública, su eficacia y eficiencia. Un tema que ha venido marcando gran parte del debate iuspublicista de las últimas décadas y que también preocupa de modo muy notable hoy día como consecuencia del necesario ajuste que debe impulsarse. A tal efecto, el hijo predilecto de Norteamérica nos recuerda y advierte que «en aquellos países donde la Administración pública es poderosa, nacen pocas ideas, deseos, dolores; apenas se encuentran intereses y pasiones que tarde o temprano no lleguen a relacionarse con ella».
 
Efectivamente, ya en el siglo XVIII la Administración pública era poderosísima y prodigiosamente activa. Incesantemente se le veía ayudar, permitir, impedir. Podía prometer y dar mucho. Influía ya de mil maneras no solamente en la marcha general de los asuntos, sino en la suerte de las familias y en la vida privada de cada hombre. Un fenómeno que, como puede comprobarse fácilmente si miramos a nuestro alrededor, no nos resulta ajeno en absoluto porque esa ha sido precisamente la tónica de los últimos años y que, a mi modo de ver, explica también otras muchas desviaciones y servidumbres actuales.
 
Finalmente, otro pasaje que personalmente creo que merece especial consideración, es el referido a los empleados públicos y la adulteración que en muchas ocasiones se hace de esa importante categoría que es el «interés público». Dice don Alexis  que «en el Antiguo Régimen los empleos públicos no siempre se parecían a los nuestros, (…) El afán de los burgueses en ocupar estos puestos era algo que no tenía igual. Tan pronto como uno de ellos era poseedor de un pequeño capital, en lugar de emplearlo en negocios lo empleaba en comprar un empleo. Cuando se agotaban los empleos, la imaginación de los solicitantes no tardaba en inventar otros nuevos. Un tal Lemberville publica una memoria para probar que el interés público exige la creación de inspectores para una determinada industria, y termina ofreciéndose él mismo para el cargo.
 
Puede afirmarse que la mayor diferencia que existe en este ámbito entre aquellos tiempos y nuestros días, es que entonces el gobierno vendía los cargos directamente, mientras que en la actualidad existe una sensación generalizada de que en muchas ocasiones los da, en el Gobierno y en el sottogoverno. El fenómeno de nuestro tiempo se emancipa del carácter oneroso de la adquisición de esa condición. Ya no se entrega dinero, porque lamentablemente, ahora, como advertía también Tocqueville, se hace mucho más. En realidad se entrega uno a sí mismo. ¿Quién no conoce a un tal Lemberville de nuestro tiempo?
http://www.vozpopuli.com/blog/juan-j-gutierrez-alonso/los-nuevos-viejos-problemas-de-las-naciones

Una curiosa iniciativa del gobierno vasco para reflotar negocios que no están en crisis

Entre las causas de desaparición de una empresa no siempre están los malos resultados, una estrategia de negocio equivocada o los problemas de financiación, sino que a lo largo de la historia se han cerrado negocios por otras causa, como por ejemplo, la defunción del titular, la jubilación del o los propietarios, enfermedades, etcétera.
Originándose la pérdida de una gran fuente de capital, de riqueza y empleo. Para tratar de mitigar este problema, el gobierno vasco en coordinación con las Cámaras de comercio ha diseñado un programa que tiene como objetivo el relevo generacional de estos negocios, y en mediante el que instrumentaliza un paquete de apoyo para reflotar aquéllos negocios que sufren alguna de las causas descritas en el párrafo anterior.
Por aportar alguna cifra al respecto, en el pasado año cerraron 2.800 empresas en el País Vasco, y muchas de ellas por estos motivos. Un fenómeno que se ha de erradicar teniendo en cuenta estos negocios acaparan un gran valor y la elevada tasa de paro de la que adolece nuestra economía.
Dentro de este paquete de apoyo financiero está previsto apoyo técnico y orientativo, planes de viabilidad e incluso líneas de financiación. Centralizándose la gestión desde la Cámara de comercio de Bilbao. En mi opinión, es una iniciativa disruptiva que ha de marcar tendencia, porque es una pena que negocios que funcionan se pierdan por una causa de este tipo.
http://www.pymesyautonomos.com/subvenciones-ayudas/una-curiosa-iniciativa-del-gobierno-vasco-para-reflotar-negocios-que-no-estan-en-crisis?utm_source=twitterfeed&utm_medium=twitter

El discurso europeísta de Sikorski, Ministro de Asuntos Exteriores de Polonia

El discurso que el Ministro de Asuntos Exteriores de Polonia, Radek Sikorski, dio ayer en Berlín ha levantado un intenso revuelo entre otras cosas por la declaración de "Temo el poder alemán menos que lo que estoy empezando a temer la inactividad alemana.".
Con los tiempos de crisis que corren en Europa hace tiempo que no escucho un discurso tan europeísta pero realista, apasionado pero racional, justificado y motivador a la vez. Creo que está llamado a convertirse, con el tiempo, en uno discurso "histórico" de la Unión Europea si esta decide continuar por el camino de la integración. Texto original del discurso en inglés.
No he podido encontrar una versión española así que me he animado a traducirla para que esté a disposición de todos aquellos que no dominan el idioma de Shakespeare. No soy un traductor profesional así que en el texto puede haberse colado alguna errata -duendes del teclado-.  
Polonia y el futuro de la Unión Europea
Radek Sikorski, Ministro de Relaciones Exteriores de Polonia
Berlín, 28 de noviembre 2011
Traducción por Sergio Montijano Cabeza (29.11.11) – www.sergiomontijano.com
Libre reproducción de la traducción siempre y cuando se cite al traductor

Señor Presidente, Ministro – querido Guido, señoras y señores,
Permítanme comenzar con una historia.
Hace 20 años, en 1991, yo era un reportero, visitando lo que entonces era la República Federal de Yugoslavia. Estaba entrevistando al presidente del Banco Republicano de Croacia cuando recibió una llamada telefónica con una oscura noticia. A saber, el Parlamento de otra república de Yugoslavia, Serbia, acababa de votar a favor de imprimir cantidades no autorizadas de Dinares, la moneda común.
Colgando el teléfono el teléfono el banquero dijo: "Este es el fin de Yugoslavia." Estaba en lo cierto. Yugoslavia se derrumbó. Lo mismo hizo la “zona Dinar”. Sabemos lo que siguió. Cuestiones de dinero pueden ser temas de guerra y paz, la vida y la muerte de las federaciones.
Hoy Croacia, Serbia y FYROM (N. Del T.: Macedonia) tienen cada uno su propia moneda.
Montenegro y Kosovo no están en la zona del euro, pero simplemente utilizan el euro. Bosnia y Herzegovina incluso tienen el "Marco Convertible”, vinculado al euro.
Una historia sorprendente. No de integración europea. De desintegración europea.
Desintegración con un costo humano terrible. Sólo ahora la región se mueve lentamente de regreso a la corriente europea. El destino de Yugoslavia nos recuerda que el dinero, además de ser un dispositivo técnico, una "medio de cambio", simboliza la unidad -o la falta de unidad-.
 ¿Por qué es así? El dinero existe porque existen las comunidades. Una comunidad en que la gente vive y comercia, que comercia -que intercambian libremente - creando valor.  Su dinero simboliza ese valor.
Este significado moral de dinero intrigó a Immanuel Kant, quien escribió que toda la práctica de prestar dinero presupone, al menos, la intención honesta de pagarlo. Si esta condición fuera ignorada universalmente, la idea misma de los préstamos y la distribución de la riqueza sería socavada.
 Para Kant, la honestidad y la responsabilidad eran imperativos categóricos: la base de cualquier orden moral. Para la Unión Europea, del mismo modo, estas son las piedras angulares. Yo apunto a los dos valores fundamentales: la responsabilidad y la solidaridad. Nuestra responsabilidad para las decisiones y los procesos. Y la solidaridad cuando se trata de llevar las cargas.
Hoy, con la primera Presidencia polaca llegando a su fin, voy a abordar cuestiones básicas:
¿Cómo llegamos a esta crisis?
¿A dónde vamos desde aquí?
¿Cómo llegar allí?
¿Qué aporta Polonia?
¿Qué pedimos de Alemania?
 * *
Primera pregunta: ¿Cómo se metió en sus dificultades actuales la zona del euro?
Permítanme decir primero de lo que esta crisis no se trata. No fue causada  -como algunos han sugerido- por la ampliación.
La ampliación ha creado crecimiento y riqueza en toda Europa. Las exportaciones de la UE-15 a países de la UE-10 aumentaron casi al doble en los últimos diez años. Es aún más sorprendente si lo desglosamos por países. Las exportaciones de Gran Bretaña a los 10 países que se adhirieron después de 2004 aumentaron de 2.200 millones de euros en 1993 a 10.000 millones el año pasado. Las de Francia, de 2.700 millones de euros a 16.000 millones, las de Alemania –esperen  a esto-, de 15.000 millones de euros a 95.000 millones. El volumen total de comercio entre la UE-15 y UE-10 ascendió a 222.000 millones de euros el año pasado, frente a los 51.000 millones en 1995. Una suma considerable. Supongo que sostiene un trabajo o dos en la Vieja Europa.
Por tanto la ampliación, lejos de provocar la crisis, podría decirse que ha retrasado el desarrollo  de la agitación económica. Gracias a las ventajas de comerciar en un mercado ampliado, los Estados del bienestar de Europa Occidental se han visto obligados a enfrentar la realidad sólo ahora.
Si el trastorno no es de la ampliación, entonces ¿tal vez se trate de una crisis monetaria?
No exactamente. El Euro está haciéndolo muy bien frente al dólar y otras monedas.
En parte es, por supuesto, de la deuda, la necesidad de reducir el apalancamiento de nuestras economías de las locuras producidas ​​por el exceso de gastos gubernamentales, las triquiñuelas contables y la ingeniería financiera irresponsable. Y el proceso de desapalancamiento que está ocurriendo fuera de la zona del euro: miren a Reino Unido con su deuda del 80% del PIB y a EEUU, con un 100%.
Pero si fuera sólo una cuestión deuda, se esperaría que las calificaciones y la extensión afectaran a los países en proporción a su endeudamiento. Pero, muy sorprendentemente, este no es el caso. Algunos países, como Reino Unido y Japón, con alto nivel de deuda en proporción al PIB, pagan primas bajas. Otros, con menor nivel de deuda - como España-, pagan altas.
La conclusión inevitable es que esta crisis no es sólo acerca de la deuda, sino sobre todo acerca de la confianza y, más precisamente, la credibilidad. Sobre la percepción de los inversores donde sus fondos están seguros.
Seamos honestos con nosotros mismos y admitamos que los mercados tienen todo el derecho a dudar de la credibilidad de la zona del euro. Después de todo, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento se ha roto ¡60 veces! Y no sólo por los países más pequeños con dificultades, sino por sus fundadores en el mismo núcleo de la zona del euro.
Si la credibilidad es el problema, entonces restaurar la credibilidad es la respuesta.
Instituciones, procedimientos, sanciones que convenzan a los inversores de que los países serán capaces de vivir dentro de sus posibilidades. Por lo tanto, que los bonos que compren, se paguen, preferiblemente con interés sincero.
 Segunda pregunta: ¿hacia dónde queremos ir?
Tenemos dos opciones fundamentales. Antes de decir las que son, permítanme decir que los fallos de la zona del euro no son la excepción sino, más bien, son típicos de la forma en que hemos construido la UE. Tenemos una Europa con una moneda dominante, pero no un único Tesoro para fortalecerla. Tenemos fronteras comunes sin una política migratoria común. Se supone que tenemos una política exterior común, pero está divorciada de los verdaderos instrumentos del poder y a menudo debilitada por los Estados miembros realizando sus propios acuerdos. Podría seguir.
La mayoría de nuestras instituciones y procedimientos dependen de la buena voluntad y del sentido de la decencia de los Estados miembros. Funciona bastante bien cuando las cosas están bien. Pero después una ola de migrantes se presenta en la frontera de la UE, o sopla un guerra civil en nuestro vecindario, o los mercados entran en pánico. Y entonces, ¿qué hacemos habitualmente? Corremos a escondernos en el familiar marco del Estado-nación.
La crisis de la zona del euro es una manifestación más dramática del malestar europeo porque sus fundadores crearon un sistema en el que cada uno de sus miembros tiene la capacidad para echarlo abajo, con costos terribles para ellos y para todo el vecindario.
La ruptura sería una crisis de proporciones apocalípticas más allá de nuestro sistema financiero. Una vez que la lógica de "cada uno para sí mismo" se afianza, ¿podemos realmente confiar en todo el mundo para actuar comunitariamente y resistir la tentación de ajustar cuentas en otras áreas, tales como el comercio? ¿De verdad apostarías la casa en la proposición de que si la zona del euro se rompe, el mercado único, la piedra angular de la Unión Europea, fuera sin duda a sobrevivir? Al fin y al cabo los divorcios turbulentos son más frecuentes que los amistosos. He oído hablar de un caso en California en el que una pareja gastó 100.000 dólares disputándose la custodia del gato de la familia.
Si no estamos dispuestos a arriesgarnos a un desmantelamiento parcial de la UE, entonces la elección es tan dura como puede ser la vida de las federaciones: una integración más profunda, o el colapso.
No somos los únicos en afrontar la cuestión fundamental del futuro de nuestra federación sobre el tema de la deuda. Dos federaciones exitosas pasaron por este camino antes que nosotros. Los estadounidenses pasaron el punto de no retorno en la creación de Estados Unidos cuando el gobierno federal asumió la responsabilidad por las deudas que los Estados habían incurrido en la Guerra de Independencia. La solvente Virginia negociando con la más endeudada Massachusetts, que es por lo qué la capital se fijó en las orillas del Potomac. Alexander Hamilton tomó un compromiso según el cual las deudas de todos eran garantizadas de forma conjunta y se creaba un flujo de beneficio para darlas servicio.
Suiza también se convirtió en una verdadera federación cuando se establecieron normas para incurrir en deuda y transferencias entre sus cantones ricos y pobres.
Por lo tanto, también tenemos que decidir si queremos llegar a ser una federación propiamente, o no. Si renacionalización o el colapso es inaceptable, entonces sólo queda un camino: hacer Europa, como Europa, por fin gobernable, y por lo tanto - a su debido tiempo - más creíble.
La política es a menudo el equilibrio entre lo urgente y lo importante.
Lo que es urgente es que salvemos la zona del euro. Lo importante es que haciendo esto, mantengamos a Europa como una democracia que respete la autonomía de sus estados miembros. Este nuevo acuerdo europeo necesitará de equilibrar la Responsabilidad, la Solidaridad y la Democracia como piedras angulares de nuestra unión política.
Tercera pregunta: ¿Cómo llegamos allí?
El llamado "paquete de seis", [N. Del T: paquete de seis medidas sobre gobernanza económica] que la presidencia polaca ayudó a negociar fue un buen principio, un conjunto de cinco Reglamentos y una Directiva que aportan más transparencia y disciplina a las finanzas de los Estados miembros. En el proceso de elaboración de los presupuestos nacionales, los ministros de Finanzas de los Estados miembros tendrán que mostrar sus libros a su compañeros y a la Comisión muy temprano, incluso antes que a los parlamentos nacionales. La Comisión recomendará medidas correctivas cuando posición macroeconómica de un Estado miembro muestre desequilibrios.
Los miembros de la zona del euro que violen el Pacto de Estabilidad y Crecimiento estarán sujetos a sanciones que son casi imposibles de bloquear por presión política. Por otra parte, el “paquete de seis” confirma que las reglas pueden ser introducidas no como Directivas -que exigen traslación a la legislación nacional- sino como Reglamentos, que se aplican de manera universal e instantánea.
Se han propuesto medidas más ambiciosas. Con el fin de reforzar la convergencia económica, la Comisión y el Eurogrupo obtendrían el derecho a examinar con antelación todos los planes principales de reforma económica con un potencial efecto colateral en el área euro, imponer sanciones a los países que no lleven a cabo recomendaciones de políticas, y permiso para que grupos de países sincronicen sus políticas laborales, de pensiones y sociales.
La disciplina financiera se vería reforzada dando acceso a los fondos de rescate sólo para los miembros que acaten las reglas macro fiscales, haciendo las sanciones automáticas y dando a la Comisión, al Consejo y al Tribunal de Justicia competencia para hacer cumplir el límite del 3% de déficit y el 60% del techo de la deuda. Países en el procedimiento de déficit excesivo deberían presentar sus presupuestos nacionales para su aprobación por la Comisión. La Comisión tendría facultades para intervenir en las políticas de países que no puedan cumplir con sus obligaciones. Países que persistentemente violasen las reglas verían tendrían suspendidos sus derechos de voto.
Siempre y cuando el Consejo Europeo establezca nuevas reglas estrictas grabadas en piedra, el Banco Central Europeo debería convertirse en un banco central propiamente, un prestamista de última instancia en el que se basa la credibilidad de toda la zona del euro. El BCE tiene que actuar pronto, anticipándose a irreversibles normas jurídicas.
Esto evitaría el desastre, pero se necesita más. Polonia ha apoyado la idea de un nuevo tratado que haría que la UE sea más eficaz.
La Comisión Europea debe ser más fuerte. Si se trata de desempeñar el papel de un supervisor económico, necesitamos que los comisarios sean líderes genuinos, con autoridad, personalidad - me atrevo a decir carisma – para ser los verdaderos representantes de los intereses europeos comunes. Para ser más eficaz, la Comisión debe ser más pequeña. Cualquiera de nosotros que ha presidido un reunión sabe que son más productivas cuando participan hasta una docena de personas. La CE tiene ahora 27 miembros. Los Estados miembros deberían rotar para tener su Comisario.
Cuanto mayor poder le demos a las instituciones europeas, habrán de contar con mayor legitimidad democrática. Los poderes draconianos para supervisar los presupuestos nacionales deberían ser esgrimidos sólo por acuerdo del Parlamento Europeo.
El Parlamento tiene que defender su papel y sus tareas. Los Euro-escépticos tienen razón cuando dicen que Europa sólo funciona si se convierte en un sistema de gobierno, una comunidad en la que las personas sitúan una parte de su identidad y lealtad. Italia está hecha, todavía tenemos que hacer los italianos, dijo Massimo D'Azeglio, en la primera reunión del parlamento del recién unido reino italiano en el siglo XIX. Para nosotros en la UE es más fácil: tenemos una Europa unida. Tenemos Europeos. Lo que tenemos que hacer es dar expresión política a la opinión pública europea. Para ayudar a ello podríamos elegir a algunos escaños en el Parlamento Europeo a partir de una lista paneuropea de candidatos. Necesitamos más "politische bildung" [N. Del T.: educación política] para los ciudadanos y para la élite política. El Parlamento debería tener su sede en un solo lugar.
También podríamos combinar los cargos de Presidente del Consejo Europeo y de la Comisión Europea. La canciller Ángela Merkel ha llegado a sugerir que él o ella deben ser elegidos directamente por el pueblo europeo.
Lo que es crucial es que mantengamos la coherencia entre la zona del euro y la UE en su conjunto. Las Instituciones de la comunidad deben seguir siendo centrales. Como la Presidencia, somos guardianes de nuestra unidad. Y la unidad no debe ser hipotética. En este caso no basta con decir que los países puedan participar una vez que se unan a la zona del euro. En lugar de organizar por separado cumbres del Euro o reuniones exclusivas de los ministros de Finanzas, podemos continuar con la práctica desde otros foros de la UE en el que todos puedan asistir, pero sólo los miembros votar.
Cuanto más poder y legitimidad le damos a las instituciones federales, los Estados miembros deben sentirse más seguros de que ciertas prerrogativas, todo lo relacionado con identidad nacional, cultura, religión, estilo de vida, la moral pública, y las tasas de los ingresos, impuestos a las empresas e IVA, deben permanecer siempre en la esfera de los estados. Nuestra unidad puede sobrevivir diferentes horarios de trabajo o el derecho de familia en diferentes países.
Lo que me lleva a la cuestión de si un miembro importante, Gran Bretaña, puede apoyar la reforma. Ha dado a la Unión su lenguaje común. El Mercado Único fue en gran parte su brillante idea. Un comisario británico se encarga de nuestra diplomacia. Podría liderar a Europa en defensa. Es un eslabón indispensable a través del Atlántico. Por otro lado, el colapso de la zona del euro dañaría enormemente su economía. Además, su deuda total soberana, empresarial y doméstica supera el 400% del PIB. ¿Está seguro de que los mercados siempre le favorecerán? Nosotros le preferimos dentro, pero si no participa, por favor, permítanos seguir adelante. Y por favor, comience a explicar a su pueblo que las decisiones europeas no son dictados de Bruselas sino resultados de acuerdos en los que participan libremente.
Cuarta pregunta: ¿Qué puede aportar Polonia?
 Hoy Polonia no es la fuente de problemas, sino una fuente de soluciones europeas. Nosotros tenemos ahora tanto la capacidad y la voluntad, de contribuir. Traemos una experiencia reciente de una transformación exitosa de la dictadura a la democracia y desde un caso de economía de cesta a una economía de mercado cada vez más próspera.
Hemos sido ayudados por amigos y aliados: Estados Unidos, Reino Unido, Francia y, sobre todo, Alemania. Apreciamos el apoyo fuerte y generoso - la solidaridad - que Alemania ha extendido a nosotros en las últimas dos décadas. Ich danke Ihnen als Politiker und als Polo. [N. Del T.: Te lo agradezco como político y como polaco]
Espero que aprecie que ha sido una buena inversión. En 2010 las exportaciones alemanas a Polonia han duplicado los niveles de 1990 nueve veces, y están creciendo a pesar de la crisis. El comercio de Alemania con Polonia es mayor que con la Federación Rusia, a pesar de que no siempre es conocido desde el discurso político alemán.
Desde el año pasado Polonia se clasifica como un país altamente desarrollado en el Índice de Desarrollo Humano. Entre 2007 y 2011 subimos 10 posiciones en el Índice Mundial de Competitividad. En el mismo período, hemos mejorado nuestro nivel en 20 posiciones en el Índice de Percepción de la Corrupción, por delante de algunos miembros de la Eurozona.
En los últimos cuatro años, el crecimiento acumulado del PIB en Polonia ascendió a 15,4 por ciento. ¿El segundo resultado en la UE, con un 8 por ciento? Sí, un miembro de la zona del euro, Eslovaquia. La media de la UE es de menos del 0,4 por ciento. A aquellos que quisieran dividir Europa yo les digo: ¿qué tal una división natural en la Europa del crecimiento y la Europa del no crecimiento? Pero queden advertidos. Sus figuras no conforman estereotipos.
No ha sucedido por sí mismo. Los sucesivos gobiernos polacos tomaron decisiones dolorosas y el pueblo polaco hizo grandes sacrificios. La privatización, la reforma de las pensiones, la apertura de nuestra país a la globalización produce perdedores y ganadores. Fuimos uno de los primeros los países en introducir un límite a la deuda pública en nuestra Constitución.
Y no nos dormimos en los laureles. En la presentación de su nuevo gobierno al Parlamento hace 15 días, el Primer ministro, Donald Tusk, dijo que: para ir con seguridad a lo largo del año 2012, para mejorar nuestra seguridad económica en los años y décadas por venir, vamos a tener que tomar medidas que exigen sacrificio y la comprensión de todos, sin excepción.
Sólo el próximo año tenemos la intención de reducir nuestro déficit presupuestario al 3% del PIB y la deuda global al 52% del PIB. Para 2015, el déficit habrá sido reducido al 1% del PIB y la deuda pública al 47%. La edad de jubilación se elevará a los 67 años para ambos sexos. Los privilegios de pensiones para los soldados, policías y sacerdotes serán eliminados. La contribución a la pensión de invalidez se aumentará en un 2%. Las ayudas a la infancia se tomarán de los ricos y se darán a los pobres.
A finales de este parlamento, Polonia cumplirá los criterios de pertenencia a la zona del euro. Eso es porque queremos que la zona del euro sobreviva y prospere. Y planeamos ser parte de la misma. Con la aprobación de nuestro Tratado de Adhesión, el pueblo de Polonia nos ha dado la autoridad para unirse con la mayor brevedad a la zona del euro, y estamos listos.
Polonia también ofrece a Europa una disposición a hacer concesiones - incluso a compartir la soberanía con los demás - a cambio de un papel justo en una Europa más fuerte
Quinta pregunta: ¿Qué pide Polonia de Alemania?
Le pedimos, en primer lugar, que Alemania admita que es el mayor beneficiario de la las disposiciones actuales y, por lo tanto, que tiene la mayor obligación de hacerlas sostenibles.
En segundo lugar, como sabe mejor, no son una víctima inocente del despilfarro de los demás. Usted, que debería haberlo sabido mejor, también ha roto el Pacto de Crecimiento y Estabilidad y los bancos también compraron bonos de riesgo imprudente.
En tercer lugar, debido a que los inversores han estado vendiendo los bonos de los países expuestos y se han puesto a seguro, sus costos de los préstamos han sido inferiores a lo que habrían sido en condiciones normales.
En cuarto lugar, si las economías de sus vecinos se paralizan o implosionan, también sufrirá enormemente.
En quinto lugar, a pesar de su comprensible aversión a la inflación, aprecia que el peligro de hundimiento es ahora una amenaza mucho más grande.
En sexto lugar, que por su tamaño y su historia tiene una responsabilidad especial de preservar la paz y la democracia en el continente. Jurgen Habermas ha dicho sabiamente que "Si el proyecto europeo falla, entonces surge la pregunta de cuánto tiempo se tardaría en llegar al status quo de nuevo. Recuerde la revolución alemana de 1848: Cuando falló, nos tomó 100 años para recuperar el mismo nivel de la democracia que antes”
¿Qué considero, como ministro de Relaciones Exteriores de Polonia, la mayor amenaza para la seguridad y la prosperidad de la Polonia, hoy, el 28 de noviembre de 2011? No es el terrorismo, no son los talibanes, y ciertamente no los tanques alemanes. Ni siquiera son los misiles rusos que el presidente Medvedev ha amenazado con desplegar en la frontera de la UE. La amenaza más grande para la seguridad y la prosperidad de Polonia sería el colapso de la zona del euro.
Y yo pido de Alemania, por su propio bien y por el nuestro, que le ayude a sobrevivir y prosperar. Usted sabe muy bien que nadie más puede hacerlo. Probablemente seré el primer ministro polaco de Relaciones Exteriores en la historia que diga esto, pero aquí está: Temo al poder alemán menos que lo que estoy empezando a temer la inactividad alemana.
Te has convertido en nación indispensable de Europa. No puedes dejar de liderar. No dominar, sino liderar en la reforma. Siempre y cuando nos incluyas a nosotros en la toma de decisiones, Polonia, te apoyará.
Los peligros de la reforma “justo después de tiempo”
He comenzado con la historia de un experimento en unión política, la Yugoslavia comunista. Permítanme terminar con otra: La federación menos conocida de Europa, el estado común entre Polonia y el Gran Ducado de Lituania, que comenzó en 1385 y se prolongó durante más de cuatro siglos. Lo que quiere decir, más tiempo, hasta ahora, que federaciones como Estados Unidos, Reino Unido o la Deutschland Bundesrepublic, por no hablar de la UE.
Se trataba de una Comunidad que, como la Unión Europea, elevó los estándares de su tiempo. Tenía un parlamento conjunto y un jefe de Estado electo. Su nación política – aquellos con derecho al voto – estaba compuesta por un 10% de la población - la altura de la inclusión en ese momento. Religiosamente tolerante, salvó a su pueblo de los horrores de la Guerra de los Treinta Años. Ciudades fueron fundadas en la ley de Magdeburgo, muchas de ellas -al igual que mi ciudad natal de Bydgoszcz- por los colonos alemanes. Judíos, armenios y  disidentes de todo tipo procedentes de toda Europa llegaron allí en busca de fortuna.
 La libertad vino de la mano con la destreza militar. En Grunwald, en 1410, sus tropas aplastaron a los Caballeros Teutónicos, cuya heráldica vive en los símbolos de la Alemania militar. En 1683, a las puertas de Viena, prevenimos que el Imperio Otomano unificara Europa bajo la bandera del Islam.
Y luego, a la vuelta de los siglos XVII y XVIII, algo cambió. Los reyes electos, los ejércitos separados y la divisas no podía competir con los unificados, mercantilistas, Estados-nación autoritarios. La característica más democrática de la Comunidad -el diputado de una sola provincia podía bloquear la legislación- se convirtió en su mayor vulnerabilidad. La principio de la unanimidad -admirable en un Estado federal- resultó abierto a la irresponsabilidad y la corrupción.
Polonia con el tiempo se reformó. Nuestra Constitución de 3 de mayo de 1791 abolió la unanimidad, unificó el Estado y creó un gobierno permanente. Pero la reforma vino demasiado tarde. Perdimos la guerra para defender la Constitución y en 1795 Polonia fue dividida durante más de un siglo.
¿Moraleja de la historia? Cuando el mundo está cambiando y surgen nuevos competidores, permanecer parado no es suficiente. Instituciones y procedimientos que han funcionado en el pasado no son suficientes. El cambio incremental no es suficiente. Hay que adaptarse lo suficientemente rápido, incluso para mantener tu posición.
Creo que tenemos el deber de salvar nuestra gran unión de la suerte de Yugoslavia, o de la antigua Comunidad Polaca.
Conclusión
No hay nada inevitable acerca de nuestra decadencia. Siempre que podemos superar nuestra actual malestar general, tenemos fuentes de excelencia y de fuerza que son la envidia de todo el mundo.
No sólo somos, con mucho, la mayor economía del mundo, sino también la mayor superficie de paz, democracia y derechos humanos. Los pueblos de nuestra región - tanto en el este como en el sur - acuden a nosotros en busca de inspiración. Si conseguimos actuar juntos podemos llegar a ser una buena superpotencia. En una asociación de igualdad con los Estados Unidos, podemos preservar el poder, la prosperidad y el liderazgo de Occidente.
Pero estamos al borde de un precipicio. Este es el momento más temible de mi vida ministerial, pero, por lo tanto, también el más sublime. Las generaciones futuras nos juzgarán por lo que hacemos o dejamos de hacer. Ya sea para sentar las bases para décadas de grandeza, o para eludir nuestra responsabilidad y aceptar el declive. Como polaco y como europeo, aquí en Berlín, les digo: el tiempo para actuar es ahora.