Aeropuerto 2012
José García Montalvo
Universitat Pompeu Fabra
Todo comenzó el 22 de
marzo de 2007. La presión de la sociedad civil catalana hizo mella en el
presidente de la Generalitat quien, finalmente, se plantó ante Rodríguez
Zapatero y exigió claridad sobre el futuro del aeropuerto de Barcelona. La
gestión compartida y la decisión sobre la T-Sur llegó pocos meses después. La
Generalitat conseguía más del 50% de los votos en el consorcio y, por tanto, su
control efectivo. El primer director fue un político en declive, profundo
desconocedor del negocio aeroportuario, al que no se encontraba acomodo en otro
puesto. Star Alliance, conociendo la
animadversión de los nuevos gestores hacia Iberia, presento un plan de negocio
inflado y poco realista pero, aún así ganó la utilización en exclusiva de la
terminal Sur. Star Alliance había avisado que inicialmente no usaría más de la
mitad de su capacidad pero la Generalitat fue suficientemente generosa para
esperar y ver si podía aumentar su capacidad hasta completar la nueva terminal.
Ninguna compañía quiso montar un hub internacional en Barcelona (parece que no
había suficiente masa crítica) pero los vuelos intercontinentales florecieron:
había vuelo diario a Los Angeles, Las Vegas, Sanghai, Pekín, etc. Lo que nadie
sabía es cuanto costaban pues la Generalitat subvencionaba todos los asientos
que quedaban libres. Por supuesto, muchas compañías aéreas no dejaron pasar la
oportunidad de hacer un poco de dinero sin riesgo. Si siguiendo la doctrina
“Huguet” se subvencionaban con 150.000 euros la apertura de tiendas de moda
catalana en el extranjero, ¿cómo no se iba a subvencionar los vuelos
intercontinentales directos desde el aeropuerto de Barcelona? La AENA catalana,
utilizando su capacidad de gestión, también decidió reducir las tasas del
aeropuerto para competir con otros aeropuertos y atraer más tráfico.
Desgraciadamente la poca elasticidad de la demanda hacía que la reducción de
las tasas junto con las subvenciones, mermaran la rentabilidad del aeropuerto
del Prat, que en sus tiempos había sido el aeropuerto más rentable del Estado
español.
Iberia, como había
anunciado, se fue retirando del aeropuerto de Barcelona, al mismo tiempo que el
tráfico Madrid-Barcelona (15,9% del total en 2006) se hundía ante la competencia
del AVE. Esto no era una sorpresa: había sucedido ya con el aeropuerto de
Sevilla. Y tampoco importaba porque así quedaban más slots libres para los
vuelos subvencionados de larga distancia. Finalmente,
el tema de la creación de una compañía de bandera (CatalunyaAir), aparecía y
desaparecía del debate público como las lagunas de Ruidera.
Sudoroso, me desperté de
la pesadilla y me di cuenta que todavía estábamos en marzo de 2007. Que todo
aquello solo había sido fruto de una digestión pesada de una alubias nocturnas.
Si, AENA es un ente gigantesco, lleno de vicios y controlado por Fomento. Y
como dice la canción “si estirem tots ella caurà, i molt de temps no pot
durar”. Seguro que una gestión descentralizada, moderna, profesional y
privatizada haría del aeropuerto de Barcelona un instrumento más potente para
el desarrollo económico catalán. Porque, es esto en lo que se está pensando,
¿verdad?
Aeropuerto
2012, artículo
de opinión, Una pesadilla sobre lo que podría pasar (esperemos que no
suceda) con el aeropuerto de Barcelona.Articulo de Monltavo en
2007
.....Subvenciones a zombies es igual a ...aterrizaje nada suave
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