traductor

sábado, 31 de marzo de 2012

Federalismo y eurodemocracia


De Madariaga, Rougemont y Ortega, visionarios de la Europa posible de nuestro tiempo.

Con su premio anual, la Asociación de Periodistas Europeos, que preside Miguel Ángel Aguilar, rinde perseverante homenaje a Salvador de Madariaga, intelectual, hombre de Estado y uno de los más demócratas que dio Galicia y el mundo hispánico en el siglo XX, distinguiendo por dos veces a Vanguardia Dossier. Ingeniero formado en la Escuela Superior Politécnica de París, y cuya sabiduría y don de lenguas le llevaron a la cumbre de la Sociedad de Naciones. Luego a embajadas de la República, a la cátedra de Oxford en el exilio y a la fundación cultural europeísta, junto al suizo Denis de Rougemont, líderes ambos del moderno federalismo.


Fue justamente en el Tibidabo de Barcelona, en los primeros años veinte, donde el joven ingeniero dio los iniciales pasos internacionalistas. A la sazón, actuó de interprete del primer Congreso de Transportes de la recién fundada Sociedad de Naciones (SDN). Sorprendido por las artes políglotas de Madariaga, Drumond, secretario general de la SDN, le ofreció ingresar en su gabinete. Fue nombrado adjunto a la vicesecretaría, regida por Jean Monnet, el futuro padre del proyecto de Unión Europa. 

Desde su retiro a orillas del lago Leman, Madariaga, tío abuelo de Javier Solana, siguió la sorprendente transición pacífica bajo la monarquía constitucional. Cambio sustancial al que él mismo contribuyó en tiempos de la dictadura, en el llamado Contubernio de Munich. Motivó una de sus últimas visitas a España, la que rindió a su colega de Oxford el profesor Trueta, en Santa Cristina d'Aro. Abrazos de dos eminencias y evocaciones de largas tertulias en las que el cirujano le iluminó sobre la definición de "l'esperit de Catalunya". Exponiéndole a su vez el estadista la vía hacia una democracia europea, unida por un federalismo inspirado en el modelo helvético, resultado de "veintisiete siglos de historia", según la obra de Rougemont. 

Muy meritoria ya fue antes una obra cumbre de Ortega y Gasset, La rebelión de las masas. En 1930, afirmaba que "se impone un Estado general europeo... La ocasión que lleve súbitamente a término el proceso puede ser cualquiera: por ejemplo, la coleta de un chino que asome por los Urales o bien una sacudida del gran magma islámico". 

Y sobre la indocilidad de las masas, dejó escrito: "Cada día se notará más en toda Europa -y por reflejo, en todo el mundo- que las masas son incapaces de dejarse dirigir en ningún orden. En las horas difíciles que llegan es posible que, angustiadas, tengan la buena voluntad de aceptar en ciertas materias premiosas la dirección de minorías superiores".

Antes que de los radicalismos, se acerca la hora de los consensos entre los más competentes. Con la recuperación, por ejemplo, de los Solana, entre otros moderados y demócratas de categoría universal que deben construir la unión de pueblos libres.

Jaime Arias