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jueves, 29 de marzo de 2012

La enorme deuda pública de España


... la deuda del Estado. 
Creo que a la hora de repartir culpas (o beneficios) hay que practicar una justicia más equitativa: saber dónde nacen los problemas y, por tanto, dónde hay que aplicar las correcciones. Un cuerpo enfermo no se puede curar si no se conoce el lugar de la dolencia. En este caso, el mal está en la deuda pública. Y los responsables son aquellos que han gestionado la cosa pública con excesiva largueza.
El hecho de que muchas personas hayan tomado créditos para cualquier necesidad que estimaran conveniente es, ni más ni menos, el resultado de sus decisiones como ciudadanos libres en un país libre. Algo que resulta enteramente positivo. Mucho más si las condiciones financieras que les ofrecieron en su día les resultaban atractivas. Es el normal comportamiento del libre intercambio de bienes: el simple juego de la oferta y la demanda que promueve la economía de mercado. Una práctica económica bien explicada desde Adam Smith. No es, por tanto, algo negativo en sí mismo, sino todo lo contrario. Otro tema será si dichas personas o empresas pueden atender las cargas de tales préstamos en un momento dado, para lo cual existen los mecanismos adecuados, ya sea obligando a pagar al deudor con otros activos, incluido el colateral, es decir, la propiedad objeto del préstamo; o incluso, si fuera preciso, ejecutar otras acciones de carácter punitivo según marcan las leyes.

Ante una cifra más alta

El grave problema que existe actualmente en la economía española está, a mi modo de ver, en la abultada deuda pública. Y así lo sostuve en el debate televisivo al que he hecho mención, indicando que la deuda pública total en España ha alcanzado ya el valor del PIB. Una afirmación que fue rápidamente refutada por algunos de mis compañeros de debate aludiendo que era mucho menor, aunque discrepaban entre ellos de la cantidad, si bien la estimaban por debajo del 70% del PIB. Sin embargo, mantengo lo dicho en público: desgraciadamente, la deuda pública total que soportamos los españoles es mucho más elevada que esa cifra, algo ya puesto en evidencia por el diario Financial Times hace un par de semanas. Me explicaré.
La deuda pública española no reside únicamente en lo que se da en llamar emisiones de deuda en sus distintas modalidades. Esto es sólo una parte. Una cantidad que, efectivamente, en términos porcentuales es menor que la de otros países, por ejemplo Alemania, Italia y Francia. Este capítulo era a finales de 2011 de unos 735.000 millones de euros. Es decir, el 68,5% del PIB (52% deuda estatal, 13% deuda autonómica y 3,5% deuda municipal, aproximadamente). Cifra acorde con la opinión de los contertulios del referido programa televisivo.
Sin embargo, hay que añadir otras partidas. Primero, lo que el Banco de España denomina ajustes por pasivos no incluidos y valoraciones: un total de unos 173.000 millones. Con lo que la suma de los dos conceptos alcanza casi 890.000 millones, lo que superaba el 82% del PIB a finales del año pasado. Una cifra que hoy, seguramente, será mayor. Pero aún hay otros conceptos: facturas pendientes de pago del Gobierno central, autonomías y ayuntamientos (alrededor de 70.000 millones), las deudas de las 4.000 empresas públicas (unos 56.000 millones), y otros pasivos contingentes, como son: emisiones de entidades bancarias garantizadas por el Estado (98.000 millones en 2011), inyecciones financieras del Frob (casi 15.000 millones), préstamos del ICO (unos 17.000 millones), déficit de la tarifa eléctrica (25.000 millones), e incluso el pasivo de las concesionarias de autopistas, que alcanza los 3.000 millones. Un total del orden de los 170.000 millones adicionales, en los que no están incluidos los compromisos pendientes de pago del Ministerio de Defensa * y otros conceptos que seguramente estarán aún pendientes de cuantificar o durmiendo en algún cajón. Es decir, una cifra que en su globalidad ya ha superado el PIB, y que deberá ser abonada por los españoles de una u otra manera.
* Defensa ahora indican que es 30.000 ,  importe similar al de la deuda de Ayuntamientos con proveedores
Como nos ven desde fuera:
Mas detalles en

¿como mantener el estado del bienestar?

El gasto correspondiente a Sanidad y Educación a nivel autonómico (ya que son competencias transferidas), la suma alcanza casi los 100.000 millones de euros (datos a 2010), tal como muestra la figura siguiente obtenida igualmente de la Open Knowledge Foundation y Pro Bono Público.

Es decir, que en conjunto el coste del Estado de Bienestar en España se acerca al 30% del PIB en cuanto a gasto del Estado, pero representa alrededor del 75% en lo relativo al gasto autonómico.

¿Cuales son las amenazas contra esta situación? Tres, a mi modo de ver. Dos en el corto plazo y una tercera en el largo plazo. Veamos.
Corto plazo: Paro (que llegará a superar el 23% en 2012) y recesión, que se combina con la necesidad de ajuste del déficit público y de la inmensa deuda del Estado que, en su conjunto, supera con creces el PIB en España (alrededor del 110% del PIB actualmente).
Largo plazo: Profunda caída de la curva demográfica que llevará en 2049 a una situación de 1,30 personas en edad de trabajar por pensionista. Algo que impedirá a todas luces mantener una política de pensiones como la actual. Con el problema de que en este capítulo, las decisiones tardan muchos años en surtir efectos reales, al igual que sucede con el desempleo, que no es posible cortarlo de inmediato.
Comentemos lo anterior con algo más de detalle.
1.- En el capítulo económico, el problema esencial es el paro. El empleo no llegará a tasas parecidas a 2007 sino después de un largo período. ¿Por qué? Por dos motivos fundamentalmente. Uno la propia economía que no prevé grandes crecimientos en los próximos años. Y segundo, por un problema esencialmente estructural, la reforma laboral tardará en surtir efectos ya que la atención económica estará puesta en los próximos años en el control del déficit y la necesidad de ajustes en el sistema financiero, con el añadido de que la deuda pública seguirá retrayendo recursos del sistema productivo para atender las necesidades del Estado de Bienestar. Este gráfico que no tiene en cuenta la recesión de 2012, muestra la tendencia del paro hasta 2017.
2.- El otro gran efecto contra el Estado de bienestar se encuentra en la pirámide poblacional. El siguiente gráfico que estima la pirámide poblacional en 2049, no necesita muchos comentarios. La conclusión es que el sistema de pensiones no aguantará sin introducir políticas de contribución privada al mismo: habrá unos 1,3-1,5 trabajadores por pensionista. Lo que no es sostenible.

3.- La Sanidad es el otro capítulo. Representando el 75% del gasto autonómico, y con la necesidad de llevar el déficit al 1,3% no habrá otro remedio que cobrar por los servicios. Ya sea en hospitalización y, por supuesto, en medicamentos. El copago será una realidad de aquí a no mucho tiempo.
En definitiva, el Estado de Bienestar y sus cuatro pilares (pensiones, desempleo, sanidad y educación) está llamado a desaparecer tal como lo disfrutamos hoy en día. En definitiva, seremos más pobres pues tendremos que sostener las políticas sociales de acuerdo con nuestras rentas. Delenda est el Estado de Bienestar.

¿Dónde van mis impuestos?

Una visualización de los Presupuestos Generales del Estado en España.
"Un cínico conoce el coste de todo y el valor de nada.", Oscar Wilde