Kaufmann es uno de los pioneros en la creación de escalas de
calidad de la democracia: su trabajo para el Banco Mundial fue pionero a la
hora de convencer a los economistas que dominaban el pensamiento establecido en
el FMI y otras instituciones multilaterales de que la calidad de la democracia
de un país (especialmente el estado de derecho, rule of law) era un elemento
clave para el desarrollo y que por tanto debía ser observado y evaluado de
cerca.
Como señala Kaufmann, los indicadores sobre “eficacia
gubernamental”, “calidad reguladora”, “transparencia y corrupción” son malos
con respecto a lo que se debería esperar en un país de la OCDE. La conclusión
de Kaufmann, en un momento en que España quiere relanzar su imagen
internacional no puede ser más demoledora: “España ha dejado de ser un ejemplo
para América Latina”.
La imagen que se esta dando es mucho peor que la real, estamos en un proceso de ajuste, tal como ha sucedido en otros países con sus crisis, y después de las reformas, volveremos a la senda positiva.
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