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miércoles, 5 de diciembre de 2012

Corrompe el CAPITALISMO el Sentido Moral ? Etica, transparencia vs corrupción financiera y politica





¿CORROMPE EL CAPITALISMO EL SENTIDO MORAL?: ¡EVIDENTEMENTE!
Michel WALZER *


La competición que mueve a los mercados alienta a los actores a romper las reglas morales y a buscar buenas razones para hacerlo. Son esas racionalizaciones (que llevan a engañarse a uno mismo para traspasar sin escrúpulo la línea roja), las que corrompen el sentido moral. Se puede hacer una analogía con el sistema político democrático. La competición por el poder incita a los candidatos a mentir en las reuniones con sus electores, a hacer promesas imposibles de cumplir, a aceptar dinero sucio, etc. Elecciones libres y libre mercado nos enseñan no tan solo a arriesgarnos, a intercambiar y a deliberar colectivamente, sino también a vigilarnos y a desconfiar los unos de los otros, a traicionar a nuestros amigos, etc. 

Lo sorprendente es que no tratemos de la misma manera los riesgos inherentes al mercado que los derivados de la política. Allí donde las democracias han tenido éxito (mediante Constituciones políticas) para emanciparse de los caprichos de los tiranos y de la arrogancia de los aristócratas y para poner fin a las peores formas de la corrupción política, los mercados han sido abandonados a sí mismos. Hoy la peor forma de corrupción no proviene del ámbito político (pese a sus imperfecciones), sino del ámbito económico, caracterizado por un mercado desregulado, en que los comportamientos no están encuadrados y cuya responsabilidad es casi nula.

El mayor éxito de la democracia constitucional es haber eliminado la desesperanza de la política: perder el poder no significa perder la vida ni verse obligado al exilio. El Estado providencia estaba obligado a hacer lo mismo en el ámbito de la economía: constitucionalizar el mercado estableciendo límites sobre lo que se podía perder. Pero en Estados Unidos el constitucionalismo económico es casi inexistente. De repente, el reto de la competición consiste en la supervivencia de una familia, la sanidad para los niños, una educación decente, la dignidad de las personas mayores… Tales riesgos no dejan demasiado espacio a la moralidad. Pues las gentes sólo actúan decentemente cuando son tratadas decentemente.

No tenemos ‘constitucionalismo económico’. 

Los contrapoderes de los sindicatos se han debilitado considerablemente, el sistema de impuestos se ha vuelto regresivo de manera desproporcionada, la regulación de la banca, de la inversión, de los fondos de pensiones… es totalmente inexistente. Y la arrogancia de la élite económica, que tiene la convicción de ser libre de hacer todo lo que le venga en gana, es sideral. Este tipo de poder, como escribió Lord Acton, es el más corruptor. Gana progresivamente la esfera pública, donde la influencia del dinero ganado sin restricciones en un mercado no regulado, amenaza la moral política misma.

* Profesor emérito (Princeton) y experto en teorías sobre la paz y las relaciones internacionales. Respuesta a una pregunta planteada por PHILOSOPHIE MAGAZINE, nº 26, febrero 2009, p.44. [Trad. R.A.]

http://www.alcoberro.info/planes/eticaemp9.html

¿CORROMPE EL CAPITALISMO EL SENTIDO MORAL?: SIN DUDA
John GRAY*


Bernard de Mandeville ya lo explicó: si el mercado produce riqueza, también es y de manera inseparable, un factor de corrupción de las virtudes tradicionales (honor, altruismo, desinterés, etc.) La eficacia económica va de la mano con el advenimiento de una sociedad compuesta por individuos oportunistas. 
Adam Smith lo había presentido y propuso instaurar una milicia nacional para remediar los efectos corrosivos del mercado sobre los lazos sociales. No estoy, pues, en absoluto, de acuerdo con la idea de que Smith considerase que el mercado era una institución moralmente neutra y que los valores morales intervienen sólo para decidir el uso de las riquezas. Los diferentes sistemas económicos promueven diversos tipos humanos y diversas concepciones de la vida buena. Allí donde un moralista tradicional ve la muerte de la familia, un liberal ve la afirmación de la autonomía individual.
Los elementos de carácter valorizados por el mercado –la audacia del emprendedor, el deseo de especular y de jugar, la capacidad para aprovechar o para crear nuevas oportunidades– no son los más apreciados por los moralistas conservadores. La prudencia, la parsimonia, la capacidad de inspirarse en los modelos del pasado, son auténticas cualidades morales, pero puestas en el mercado pueden lleva a la ruina. El mercado requiere un alto grado de de movilidad y una capacidad permanente para prescindir de relaciones que no son provechosas. Pero este dinamismo subversivo se extiende, poco a poco, al conjunto de la sociedad.
 A la política le corresponde entonces decidir qué puede ser tratado como una mercancía y qué no puede serlo. Diferentes tipos de compromisos operan, pues, según nuestras concepciones de la vida buena. Pero una cosa está clara: una economía moderna de mercado no puede funcionar sin una dosis de corrupción moral.

* Filósofo político, profesor en la London School of Economics; liberal clásico y crítico del neoliberalismo. Respuesta a una pregunta planteada por PHILOSOPHIE MAGAZINE, nº 26, febrero 2009, p.45. [Trad. R.A.]




http://www.alcoberro.info/planes/eticaemp8.html



http://www.alcoberro.info/V1/etica1.htm

Transparencia:

En los últimos 18 años España ha ido bajando del puesto 21 al 30 y ha advertido de que es uno de los pocos países europeos que todavía no cuent
a con una ley de transparencia en vigor.


"La transparencia es una obligación absoluta de las instituciones y un derecho absoluto de la ciudadanía", ha señalado el abogado, quien ha lamentado también que España cuente con una sociedad civil "débil y dependiente". GW

http://internacional.elpais.com/internacional/2012/12/05/actualidad/1354713949_423971.html

España empata con Botsuana en el puesto 30 del índice de corrupción 
http://t.co/LM2q3Xhn

Teniendo en cuenta que la asignatura de Ética en la E.S.O. es la principal puerta de entrada educativa para la EBC en los institutos, deberíamos parar la intención de eliminarla:
http://fs-morente.filos.ucm.es/manifiesto_ref/inicio.html