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miércoles, 6 de febrero de 2013

De la democracia a la Democracia – Carta abierta a todos los españoles


De la democracia a la Democracia – Carta abierta a todos los españoles

Estimad@ conciudadan@,
¿Te instalarías a vivir en un edificio a medio hacer? Evidentemente no. Pero si no tuvieras otra opción, ¿aceptarías resignado que te alojaran en él? Quizá lo aceptases, pero con toda seguridad no lo harías con resignación - sin duda te quejarías y harías presión para que lo acabaran. Es más, exigirías – con razón – una construcción de calidad.
Si imaginamos que la democracia es un edificio, resulta que los españoles llevamos treinta años viviendo en un edificio a medio hacer. No hay más que consultar el análisis que hace Transparencia Internacional sobre los Sistemas de Integridad Nacional en Europa para constatar que hay mucho que le falta a la democracia española para poder equipararse a las más avanzadas. Con esta carta quiero demostrar que buena parte de la solución está en tus manos.
La auténtica democracia vs la realidad española
A menudo se comete el error de pensar que porque se celebran elecciones con regularidad y los resultados son respetados, vivimos en una democracia. Pero una auténtica democracia es mucho más que eso. Además de un sistema multipartidista, con elecciones libres y justas, y una constitución que proteja los derechos de los ciudadanos y delimite los poderes del gobierno, se necesita:
  • Una sociedad civil dinámica y exigente. La sociedad civil no es otra cosa que las asociaciones y ONGs que agrupan a ciudadanos en torno a un tema de interés social. Son lo que dan vida a una democracia, ya que facilitan la participación de los ciudadanos entre elecciones, presionan a los representantes democráticos, y aportan propuestas de solución a los problemas sociales. En España, por desgracia, el nivel de asociacionismo es bajísimo comparado con otras democracias avanzadas, y para muchas asociaciones es imposible existir sin subvenciones públicas, lo que menoscaba su independencia. Esta situación supone que los representantes electos se libran de esa presión social constante a la que están sometidos en otros países.
  • Una cultura social tolerante, abierta, y comprometida con el respeto de las normas consensuadas. Si la democracia es el sistema opuesto a un régimen autoritario, necesita para su buen funcionamiento una cultura equiparable entre los mismos ciudadanos. El Profesor Rafael Caparrós Valderrama publicó un artículo en marzo 2012 en el que explica: en España sigue estando plenamente vigente un amplio conjunto de pautas de conducta, valores, hábitos, ideas, creencias y otros elementos psico-sociológicos… propios de una cultura autoritaria. Unas mentalidades que son en gran medida compartidas de manera más o menos consciente por quienes gobiernan y quienes pretenden llegar a gobernar, así como por la mayoría de los gobernados. [E]l franquismo… consiguió legarnos a la mayoría de los españoles una “mentalidad autoritaria”, que tiene y seguirá teniendo todavía múltiples manifestaciones culturales y políticas en la España actual, sin que hasta ahora los sucesivos gobiernos democráticos hayan hecho mucho por erradicarla o superarla. Así, por ejemplo, en no pocas esferas de la política y de la propia vida cotidiana de la sociedad española siguen imperando el “porque sí”, o el “porque lo digo yo”, como única justificación de conductas o de pronunciamientos. A esto se le puede añadir la desconfianza como mal social, que envenena tantísimas relaciones personales y es consecuencia en gran medida de la cultura tan extendida de la picaresca.
  • La participación de los ciudadanos. En España, entre elecciones, las oportunidades para la participación ciudadana son escasísimas, y los pocos que lo intentan suelen toparse con unas autoridades que les ignoran e incluso les menosprecian.
  • Unos medios de comunicación públicos y privados libres e independientes. El papel de los medios de comunicación en una democracia consiste en informar, explicar e investigar. Y realizar esta labor correctamente implica presentar un amplio abanico de puntos de vista. Pero de todos es sabido que en España la mayoría de los medios de comunicación están alineados con un partido político u otro, que el trato que le dan a uno es bien distinto al que reciben los demás, que las versiones oficiales se aceptan y publican con demasiada docilidad, que la indispensable práctica de contrastar las informaciones a menudo es inexistente, y que a menudo hacen campaña descaradamente a favor de un partido u otro, obviando su deber de mantener un mínimo de neutralidad. Este problema es acuciante en muchos medios públicos que acaban obrando al servicio del que está en el poder y no del ciudadano.
  • Rendición de cuentas de los representantes electos. Los representantes elegidos democráticamente deben rendir cuentas a los ciudadanos. En España, la impresión generalizada es que los representantes electos obran casi exclusivamente pensando en complacer a las cúpulas de sus partidos políticos.
  • Una real y eficaz separación de poderes entre el Ejecutivo (Gobierno), el Legislativo (Congreso y Senado) y el Poder Judicial (Tribunal Supremo, Tribunal Constitucional, y Consejo General del Poder Judicial). En España el Ejecutivo es mucho más fuerte que los otros dos poderes, y el Poder Judicial sufre demasiadas interferencias por parte del Poder Político.
  • Transparencia en la toma de decisiones. La democracia se sustenta en el imperio de la ley, en unas normas conocidas y respetadas por todos. El secretismo menoscaba el imperio de la ley y es caldo de cultivo de la corrupción. No hay más que leer las portadas de los periódicos en España para saber que la ausencia de transparencia en la toma de decisiones y en las acciones de nuestros representantes políticos es una de las mayores causas de la enfermedad que padece la democracia española.
  • Una sociedad meritocrática. Una democracia tiene por objeto dar a todos los ciudadanos las mismas oportunidades para participar en el funcionamiento político de la sociedad en la que vive. Eso implica que los cargos públicos no sometidos a elecciones, así como los puestos en la función pública deben estar abiertos a concurso público y cubiertos por los candidatos mejor cualificados. Pero en España sigue primando el enchufismo o las lealtades partidistas privando así a la sociedad del mejor talento y de los conocimientos más adecuados.
De la democracia a la Democracia 
A principios de la Transición, uno de los consejeros más cercanos al Rey, Torcuato Fernández Miranda, propuso que para evitar un vacío de poder – que podía ser catastrófico conociendo la historia de España – se utilizasen las mismas leyes del Régimen franquista para desmontarlo e instaurar una democracia. A este proceso lo llamaron De la ley a la ley a través de la ley.
Hoy, vemos que si bien se evitó ese vacío de poder y la Transición como tal fue un éxito, el funcionamiento de esta democracia es extremadamente deficiente y no responde a las necesidades de una sociedad del siglo XXI. Se oyen y leen llamamientos para una reforma radical de la democracia española. Pero esa reforma no vendrá  de la mano de los políticos y los partidos que en treinta años han hecho poco o nada por desarrollar una auténtica democracia en España. Hace falta que los ciudadanos practiquemos la democracia. Parafraseando a Torcuato Fernández Miranda, se trata de pasar de la democracia (con minúscula) a una auténtica Democracia (con mayúscula) a través de la Democracia. Y buena parte de la solución está en nuestras propias manos. Para ayudar a que España pase de la democracia a la Democracia puedes:
  • Hacerte miembro de una asociación o crearla; hacer un seguimiento de las decisiones y actividades de los representantes electos a nivel municipal, autonómico, nacional o europeo; hacer propuestas concretas; pedir explicaciones o aclaraciones y en caso de no recibir contestación, insistir.
  • Combatir los comportamientos autoritarios, inculcando en los más jóvenes una mentalidad abierta, aceptando preguntas y entablando un diálogo para explicar tus propias decisiones o acciones; demostrar que se sabe escuchar, un hábito tan esencial para la democracia – como decía Gregorio Marañón: es menos heroico morir por una idea que tratar de comprender las ideas de los demás.
  • Mostrar tolerancia cero con la picaresca. Cada vez que no se respetan unas normas establecidas y consensuadas, se da legitimidad a los comportamientos irregulares o ilegales de otros. La corrupción es consecuencia directa de la cultura de la picaresca.
  • Aun sin formar parte de una asociación, comunicar directamente con nuestros representantes democráticos, por ejemplo los diputados que representan nuestra provincia; hacerles preguntas y propuestas; pedir explicaciones o aclaraciones con respecto a sus votos en las instituciones; insistir en recibir una contestación. Para consultar los correos de los diputados nacionales pulsa aquí.
  • No limitarse a una única fuente de información. Consultar distintos periódicos digitales o en papel, y escuchar varias emisoras de radio, o informativos en televisión. Limitarse a un sólo medio implica casi siempre tener una visión sesgada de los acontecimientos y nos hace más vulnerables a la manipulación. Comunicar a menudo con nuestros medios preferidos y exigirles que ellos también rindan cuentas de su trabajo – después de todo son el cuarto poder. Exigirles que no acepten participar en supuestas ruedas de prensa en la que el político de turno no acepta preguntas. Las preguntas a los políticos son parte esencial del proceso democrático y su reiterada ausencia demuestra el desprecio que esos políticos tienen por la rendición de cuentas a los ciudadanos.
  • Por último, participar en o iniciar campañas a favor de una auténtica separación de poderes, de la transparencia en la toma de decisiones, y del fín del enchufismo y los nombramientos partidistas.
Sólo presionando sin cesar, con imaginación, dando ejemplo de cultura democrática, podrá España pasar de la democracia a la Democracia a través de la Democracia. Sólo así podremos los españoles disfrutar de una auténtica Democracia.
Sean 
http://seanocurneen.com/2013/02/06/de-la-democracia-a-la-democracia-carta-abierta-a-todos-los-espanoles/